El XII Concurso de Micropoemas José García Nieto, organizado por la Fundación José García Nieto con la colaboración del Colegio Oficial de Docentes de Madrid y la Fundación Camilo José Cela, acaba de finalizar tras emitir el jurado, presidido por Fernando Carratalá, el fallo con los ganadores.
En esta edición se ha batido ampliamente el record de participante, con un total de 511 micropoemas, procedentes de 30 países diferentes: Argentina, Bélgica, Bolivia, Brasil, Bulgaria, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Finlandia, Francia, Alemania, Guatemala, Honduras, India, México, Nicaragua, Panamá, Perú, Portugal, Puerto Rico, España, Gran Bretaña, Estados Unidos, Uruguay y Venezuela.
Todos los micropoemas presentados al concurso debían incluir los versos de José García Nieto:
“...Desorbitadamente quieta
está la noche entre los dos…”
pertenecientes a su libro publicado en el año 1959 “El parque pequeño”.
Los micropoemas premiados han sido:
Primer Premio:
Campesino del viento.
Escrito por Marcos Ávalos Vilas. Badalona, Barcelona (España).
Cultiva aire, dicen. Está loco.
Pero él sabe: las nubes también germinan.
Su azada levanta un polvo invisible,
una siembra que sólo el alma entiende.
Los otros ríen:
“¿Qué cosecha del cielo sino nada?”
Él guarda silencio, y cava más hondo:
cada surco es una oración al futuro.
Las amapolas lo entienden,
tiemblan con él cuando sopla la duda.
Desorbitadamente quieta
está la noche entre los dos...
Él mira al cielo, y sonríe:
mañana, quizá, cosechará tormenta.
Primer Accésit:
Comprender la vida.
Escrito por Álvaro González Villoria. Valladollid (España).
En el parque dormido de la infancia,
aún suenan los compases del recreo.
La tierra guarda el nombre de los juegos,
y el aire, las promesas de aquel tiempo.
La tarde, detenida en su plegaria,
dibuja sombras lentas en mi pecho.
Desorbitadamente quieta
está la noche entre los dos...
Tú, desde el alto azul, creas la vida;
yo, desde el suelo, intento comprenderte.
Nos une el asombro y la palabra,
nos salva el breve instante en que coincidimos,
cuando el amor parece ser eterno.
Segundo Accésit:
Palabras de otoño.
Escrito por Alejandro Dolz García. Cuenca (España).
En el parque dormido de la infancia,
aún suenan los compases del recreo.
La tierra guarda el nombre de los juegos,
y el aire, las promesas de aquel tiempo.
La tarde, detenida en su plegaria,
dibuja sombras lentas en mi pecho.
Desorbitadamente quieta
está la noche entre los dos...
Tú, desde el alto azul, creas la vida;
yo, desde el suelo, intento comprenderte.
Nos une el asombro y la palabra,
nos salva el breve instante en que coincidimos,
cuando el amor parece ser eterno.
Mención Especial del Público:
¡Te extraño!
Escrito por Víctor Rafael Bogado Miranda, Turmero (Venezuela).
La desmedida quietud nocturna
junto al ensordecedor silencio
tienen por mala costumbre
reavivar en mí los recuerdos.
La nostalgia se hace presente,
poco a poco impregna mi ser,
escudriño a fondo en mi mente
momentos que te hagan volver.
Desorbitadamente quieta
está la noche entre los dos...
Y la cruda realidad es esta
desde aquel inesperado adiós.
¡Te extraño, padre, te extraño!
Se me hace pesada tu ausencia;
anhelo tenerte a mi lado
y abrigarme con tu sapiencia.
Reproducción de todos poemas que han pasado el corte y han sido valorados por el Jurado.