HISTORIA

Sonia Vital rescata la figura de Urraca, una monarca que desafió las convenciones patriarcales del siglo XII

Urraca. Una reina en el trono de un rey
Álvaro Alcázar | Domingo 26 de abril de 2026

Legítima, soberana, coronada y no regente provisional ni consorte, Urraca I de León y Castilla se presenta como una titular que reina con autoridad plena y enfrenta a todos. En el noveno centenario de su fallecimiento (8 de marzo de 1126), la medievalista Sonia Vital recupera del desprecio la rica herencia de las fuentes medievales, destacando la fascinante figura de esta monarca que forjó su propio destino. Su reinado estuvo lleno de desafíos, resistencias, turbulencias, intrigas, tribulaciones, guerras, pactos y traiciones...



El 8 de marzo se conmemoraron novecientos años desde el fallecimiento de Urraca de León, quien se convirtió en la primera mujer en reinar por derecho propio en la Europa medieval. En una época donde el poder y la soberanía eran considerados prerrogativas masculinas, Urraca desafió las convenciones y los prejuicios para defender sus derechos y establecer su autoridad. Tras la muerte de su padre, Alfonso VI, en 1109, accedió al trono de León y Castilla como reina titular, una posición sin precedentes que tuvo que proteger desde el inicio, ya que se le impuso un matrimonio con Alfonso I de Aragón y Pamplona, lo cual la sometía nuevamente a una tutela masculina y restringía su poder. Sin embargo, Urraca optó por reinar de manera independiente y ejercer plenamente la soberanía que le correspondía, apoyándose en una red de alianzas que logró consolidar con destreza. Sin ejemplos femeninos previos a seguir, creó una imagen innovadora de reina soberana. A pesar de ello, los prejuicios relacionados con su condición femenina afectaron profundamente la percepción posterior sobre ella; las crónicas minimizaron su papel político, cuestionaron su figura desde un enfoque moral y redujeron su reinado a un simple paréntesis entre su padre, Alfonso VI, y su hijo, Alfonso VII. Esta visión dista mucho de su verdadera importancia. Durante diecisiete años, Urraca ejerció el poder real con eficacia y determinación; defendió su legitimidad frente a presiones internas y externas y no dudó en negociar, formar alianzas o tomar las armas cuando fue necesario. Nueve siglos después, el libro "Urraca. Una reina en el trono de un rey", escrito por la historiadora Sonia Vital Fernández, no solo rinde homenaje a esta soberana cuyo legado merece ser reconocido plenamente, sino que también reevaluar el papel de las mujeres en posiciones de poder durante la Edad Media. Urraca fue reina, aunque ocupara el trono de un rey.

Urraca se destacó como la primera mujer en gobernar con plenos derechos en el Occidente medieval, pero su importancia trasciende este hecho. Su determinación por ejercer el poder de manera efectiva en un entorno que anticipaba su renuncia al protagonismo político es lo que realmente la define. A través de su reinado, se evidencia una clara agencia política, manifestada en su resistencia a ceder autoridad, su habilidad para negociar con los sectores dominantes y la creación de un modelo de realeza femenina sin precedentes. El verdadero logro no radica únicamente en el título, sino en la práctica del poder regio que llevó a cabo.

A través de las crónicas, se forjó en gran medida la imagen negativa de Urraca, donde el juicio moral vinculado a su condición femenina terminó por eclipsar su papel político. Cronistas del siglo XIII amplificaron las críticas de los clérigos del XII, estableciendo una memoria que la retrató como una reina débil, incapaz y de mala reputación, lo que borró su agencia como gobernante.

Es fundamental separar la figura de Urraca de las interpretaciones que ofrecen las crónicas, ya que estas están influenciadas por la mentalidad de su época. Así, se puede reconocer a la soberana de León y Castilla a través de sus propias acciones. A pesar de los límites impuestos por su condición femenina en el ejercicio del poder, Urraca logró sobrepasarlos mediante estrategias de legitimación, negociación y alianzas, manteniéndose en el trono sin depender de una tutela masculina.

La falta de modelos femeninos llevó a que ella se formara como una reina en el trono, creando y consolidando continuamente su propia imagen de soberanía. Esto pone de manifiesto tanto su capacidad política como su habilidad en el ejercicio del poder.

El poder de Urraca fue completamente soberano. En lugar de conformarse con el rol habitual de reina consorte o desempeñar una función secundaria, tras su separación de Alfonso I de Aragón y Pamplona, gobernó de manera autónoma, ejerciendo una autoridad real efectiva. Asumió tanto las responsabilidades que tradicionalmente correspondían al rey como aquellas asociadas a la reina. En todos los aspectos del poder monárquico, actuó de manera directa y ocupó el trono durante 17 años, hasta su fallecimiento.

Aprovechando el contexto histórico, Urraca logró forjar alianzas que le permitieron gobernar como reina por derecho propio. Su habilidad para concentrar y ejercer el poder de manera personal la distingue como una figura excepcional y única en su época.

La capacidad de Urraca para ejercer su soberanía se manifestó en áreas que tradicionalmente habían estado prohibidas para las mujeres, como la potestas militaris, que implica el control sobre el ejército y el ejercicio directo del poder militar.

Sonia Vital Fernández es doctora en Historia por la Universidad de Salamanca, con mención de «Doctor Europeus», y licenciada en Historia con Premio Extraordinario por la Universitat de Barcelona. Ha publicado diversos trabajos centrados en el estudio de las relaciones de poder en el ámbito hispánico del siglo XII, en los que ha analizado la compleja interacción entre la aristocracia laica y el rey Alfonso VII en un contexto social y político dominado por las formas de organización feudal. Es autora de la monografía Alfonso VII de León y Castilla (1126–1157). Las relaciones de poder en el centro de la acción política y social del Imperator Hispaniae (Gijón: Ediciones Trea, 2019). En la actualidad, sus investigaciones se centran en el análisis del papel político de las mujeres de poder en los siglos centrales de la Edad Media, con especial atención a reinas, infantas y herederas regias, así como a los mecanismos de legitimidad dinástica y al ejercicio del poder soberano.

Puedes comprar el libro en:

TEMAS RELACIONADOS:


Noticias relacionadas