Eurovisión me parece un coñazo. Pero también te digo, no me lo quites, ni me lo prohíbas, porque tendremos un problema, Houston.
No es mi caso. Soy poco dúctil y no acepto imposiciones arbitrarias. Y aunque solo sea por joder, tengo unas ganas locas de ver el bodrio eurovisivo en youtube. Soy rebelde porque el mundo me hizo así (si yo te contara) Pero al menos lo reconozco. No como otros que viven de su “rebeldía” a cuerpo de rey, restringiendo libertades y tratándonos como a niñatos de una sociedad infantilizada y adormecida. Prohibido prohibir rezaban los utópicos de mayo del 68, creyendo que la sacrosanta libertad estaba a la vuelta de la esquina. Pobres necios. Ya quisiéramos tener la libertad desprejuiciada de entonces. Hoy somos menos libres que nunca. Cueste lo que cueste, busquemos la verdad. “Solo la verdad os hará libres”. San Juan 8-31-38. Amén.