FIRMA INVITADA

LA FELICIDAD

Al Bano y Romina Power interpretan (Foto: Imagen generada por inteligencia artificial – Cibeles AI).

PLAZA DE GUIPÚZCOA

Begoña Ameztoy | Martes 26 de mayo de 2026

Dicen que se aprende más de la desgracia que de la felicidad. Que el sufrimiento te ayuda a evolucionar. Cuando maduras como ser humano, priorizas lo importante y desechas lo superficial. Vale, suena bien. Muy crecimiento personal “new age”.



Hasta podría ser un tema rentable para el segundo libro de la hija de Terelu Campos. Con el primero, no solo ha tenido mejores críticas que algunos escritores consagrados, sino que es líder de ventas en todas las plataformas. Pues mira, qué coño, le voy a hacer un poco de publi. La primera novela se titula “Si decido arriesgarme”. Una pseudo autobiografía que habla de hijos, padres, cuernos, parejas, divorcios y madrastras malas malísimas. Su suegra, Mar Flores, ha dicho que anda muy liada y aún no ha tenido tiempo de leerlo. Mejor que no lo lea. Seguro que la pone a parir.

Precisión importante: no llames maldad a lo que puede ser estupidez. El mundo cambia a un ritmo endemoniado y satánico (que no es lo mismo). Pero si tienes más de 40 tacos, la vida no te puede pillar en bragas. La felicidad y la desgracia, como la verdad y la mentira, dependen del cristal con que se mira, decía Campoamor. Platón, que era un virtuoso irrecuperable, creía que los justos eran más felices. No estoy segura. La justicia es un principio moral elevado, pero desfasado y “out”. Está el patio como para hablar de justos. Con la justicia hemos topao, diría Zapatero. Felichitá, es un viaje lejano mano con mano, la felichitá, cantaban Al Bano y Romina. Y acabaron como el rosario de la aurora, tío. También para ellos, cualquier tiempo pasado fue mejor.

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