FIRMA INVITADA

SALDOS Y REBAJAS

Multitud ingresa a grandes almacenes en el primer día de rebajas, buscando ofertas y descuentos. (Foto: Imagen generada por inteligencia artificial – Cibeles AI).

PLAZA DE GUIPÚZCOA

Begoña Ameztoy | Martes 30 de junio de 2026

Voy a pedir daños y perjuicios a Zara y a todas las tiendas low cost. Son lugares de perdición. Entras sin intención de comprarte nada. Solo a echar un vistazo, dices. Y el vistazo te cunde. Ves un top lencero ideal, 29 euritos y un pantalón palazzo divino, 39,95. Un chollazo.



Al final, tacita a tacita, tienes más ropa que Letizia. Pero sin asistentes personales que te clasifiquen los armarios y los oufits por temporadas, tendencias y colores. Serán secuelas de la ola de calor, tío, pero me he obsesionado mucho con este tema. Necesito quitarme la ropa de encima (es un decir). Me paso el día haciendo montones. Montones para reciclar en la modista (que luego no me sirven) y montones para Cáritas. También te digo que, con tanta compradora compulsiva, no dan abasto ni los damnificados.

Sabemos lo del consumo responsable, lo del medio ambiente, lo de la mano de obra esclavista en el tercer mundo, pero no nos concienciamos ni pa´dios. Miedo me doy con estas rebajas, que, por cierto, cada año empiezan antes. Es un ataque indiscriminado a tu Visa, a tu tiempo de ocio y a tu autoestima. Seamos sinceras, hay tendencias que no solo no te favorecen, sino que directamente te hunden en la miseria. Esas camisas oversize desestructuradas, esos ridículos vestidos midi, esas larguísimas blazers que te acortan las piernas. Un horror. Ahora me dirás que el shopping te relaja mucho. Vale, media hora de dopamina en vena. Y luego ¿qué? El consumismo es un invento del maligno. Libérate amiga, sé fuerte, relativiza. También el Gobierno está de saldo y mira cómo se descojona Sánchez.

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