CARTELERA

"Marielle lo sabe todo", de Frédéric Hambalek: Lo que la verdad esconde

Mariella lo sabe todo
Francisco Nieto | Jueves 09 de julio de 2026

La violencia nunca debería ser una solución, ni por supuesto algo bueno. Conduce a la reciprocidad y debe describirse como tal, incluso si es solo verbal. En ese sentido, fue la niña del título quien la inició, insultando de mala manera a su amiga. Esto dio como resultado una sonora bofetada que no pudo haber sido más impactante. La preadolescente de trece años de repente puede ver y oír todo lo que sus padres hacen y dicen. Nadie quiere esto, y menos aún Marielle, que no sabe lo que le está pasando. Como parece ser la norma en su familia abordar los problemas con relativa rapidez, mamá y papá también están informados, y enseguida se sienten avergonzados por ella porque ambos hicieron cosas de las que no se enorgullecen ese mismo día.



Esto no debería resultar un problema en sí mismo; los secretos son parte de la convivencia, a menos que se rompa la confianza, porque entonces se acaba la diversión. Para Julia Jentsch y Felix Kramer, este sentido de los valores está en juego, especialmente para Jentsch, quien considera que el sexo durante una pausa para fumar es algo que se puede ocultar. Ojalá Marielle no lo supiera todo. Que pronto va a utilizar ese conocimiento contra sus padres para obligarles a hacer lo correcto.

El film pretende entrar en el terreno de la sátira, pero carece de una definición clara y precisa. El segundo trabajo como director de Frédéric Hambalek (que sepamos, su debut con Modell Olimpia no llegó a estrenarse en nuestro país) se describe mejor como un drama de misterio, una reinterpretación intelectual y subversiva de la desenfadada película estadounidense sobre roles de género ¿En qué piensan las mujeres? (Nancy Meyers, 2000). Marielle se ve profundamente afectada por lo que sus padres realmente desean. La traviesa niña se da cuenta demasiado tarde de que sin proponérselo ha provocado una hecatombe familiar.

Una crisis que desentierra necesidades individuales que no pueden satisfacerse dentro de una comunidad, pero que parecen aplicables a la persona que desea ser independiente y libre. Los planes y deseos de vida chocan, al igual que ocurría en la reciente Babygirl con Nicole Kidman. El diálogo abierto, basado en la confianza, se convierte en un obstáculo insalvable. Hambalek crea una atmósfera inquietante que no termina de captar el concepto de ligereza. No es una película para sentirse cómodo. La inversión de roles, donde los padres se encuentran en una situación normalmente ocupada por sus hijos, crea circunstancias dolorosas en las que se dicen cosas de las que uno acabarà arrepintiéndose después.

Nos hallamos, por tanto, ante un estudio experimental que trasciende la relación familiar, explorando la elección de las palabras y su impacto, comparable a una pelea a puñetazos, indagando en la decencia y el arte de decir lo correcto. En tiempos como estos, cuando los individuos se centran cada vez más en sí mismos y los compromisos mutuos, esenciales para la convivencia, se perciben como una restricción al individualismo, la satisfacción incondicional de las necesidades en Marielle lo sabe todo genera una dinámica inquietante, cuya magnitud no todos comprenden en su totalidad.

Al final lo que queda es la sensación de un conflicto complejo, donde la cuestión no radica tanto en la verdad en sí misma como en cómo se afronta una verdad que uno conoce pero el otro ignora. Los elementos fantásticos de la película de Hambalek permanecen agradablemente sin explicación y sirven como metáfora en una película pragmática y poco conmovedora que, en última instancia, lo presenta todo bajo una luz cínica, como si la familia feliz hubiera desaparecido hace mucho tiempo.

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