EL RINCÓN DE LA POESÍA

La obra poética del Rey Sabio: Las Cantigas de Santa María

Estatua de Alfonso X el Sabio situada en la escalinata de la Biblioteca Nacional de España, en Madrid. Es obra del escultor español José Alcoverro y Amorós. Fue esculpida en mármol blanco de Italia en 1892, como parte del conjunto decorativo del edificio. El monarca aparece sentado y sostiene y entrega el Código de las Siete Partidas.

Nuestro poema de cada día

Fernando Carratalá | Miércoles 05 de agosto de 2026

Las Cantigas de Santa María conforman una colección de 427 poemas escritos en gallego-portugués -idioma de prestigio para la poesúa culta en la corte de Castilla-, entre 1270 y 1283, y en buena parte, parecen ser obra personal de Alfonso X, que prefería esta lengua -quizá por su musicalidad- al castellano para el cultivo del género lírico -y, de hecho, alrededor de la décima parte de las Cantigas no son de tipo narrativo, sino lírico-; y muchas ofrecen como forma métrica el zéjel de procedencia arábiga, influencia oriental que también se manifiesta en las composiciones musicales que acompañan a los textos, ilustrados con exquisitas minuaturas. Gran parte de las Cantigas -algo más de 350- están dedicadas a difundir milagros de la Virgen.



Y hemos elegido la Cantiga I de Santa María. Tras una breve introducción general, en las restantes estrofas se narran los sieten gozos de la Virgen. En la primera estrofa se ensalza a la Señora por haber sido elegida por Dios para ser Madre de su Hijo y traer la salvación a mundo. En la segunda estrofa (gozo primero: Anunciación y Visitación) se recuerdan las palabras del Arcángel Gabriel que le lleva tal embajada y le anuncia el milagro sucedido con su prima Isabel. En la tercera estrofa (gozo segundo: Nacimiento de su Hijo) se habla de la llegada a Belén y de cómo tuvo que refugiarse para dar a luz en un portal y dejar a su Hijo en un pesebre, entre animales de labranza. En la cuarta estrofa (gozo tercero: Epifanía) se hace referencia al canto de los ángeles en la noche de Navidad y a la visita de los tres Reyes Magos, venidos “de Ultramar” guiados por una estrella. En la quinta estrofa (gozo cuarto: Resurrección), se recuerda el momento en el que dos ángeles se aparecen a María Magdalena y la consuelan diciéndole que ha resucitado). En la sexta estrofa (gozo quinto: Ascensión), se habla de la Ascensión de su Hijo a los cielos). En la séptima estrofa (gozo sexto: Pentecostés), el Espíritu Santo es enviado a La Virgen y a los Apóstoles). Y en la octava estrofa (séptimo gozo: Coronación), la Virgen es coronada como Reina de Cielos y Tierra y se nos presenta, a la vez, como Hija, Madre y Esposa de Dios y abogada nuestra.

Reproducimos en la lengua original esta Cantiga I de Santa María, acompañada de la versión en castellano.

Textos de referencia.

Alfonso X, el Sabio: Cantigas de Santa María I (Cantigas 1 a 100). Barcelona, Editorial Castalia, 2019. Colección Clásicos Castalia, núm. 134. Walter Mettmann, editor literario. [Volumen II -Cantigas 101 a 260- y volumen III -Cantigas 261 a 427-. Madrid, 1989].

Alfonso X, el sabio: Cantigas de Santa María. Madrid, Editorial Castalia, 1992, 3.ª edición. Colección Odres Nuevos, núm. 12. Versión de José Filgueira Valverde.

Alfonso X, Rey de Castilla. Elvira Fidalgo Francisco, traductora.

Traducción al castellano de las «Cantigas de Santa María» de Alfonso X el Sabio. Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2022.

https://www.cervantesvirtual.com/obra/traduccion-al-castellano-de-las-cantigas-de-santa-maria-de-alfonso-x-el-sabio-1138916/

Alfonso X, el Sabio: Cantigas de Santa María I (Cantigas 1 a 100). Barcelona, Editorial Castalia, 2019. Colección Clásicos Castalia, núm. 134.

Esta é a primeira cantiga de loor de Santa Maria, ementando os VII goyos que ouve de seu fillo.

Esta es la primera cantiga de loor de Santa María, mencionando los siete gozos que tuvo por su Hijo.

Des oge mais quer’ eu trobar

pola Sennor onrrada,

en que Deus quis carne fillar

beyta e sagrada,

por nos dar gran soldada

no seu reyno e nos erdar

por seus de sa masnada

de vida perlongada,

sen avermos pois a passar

per mort’ outra vegada.

[Desde hoy quiero yo trovar / por la señora honrada / en la cual quiso Dios hacerse carne / bendita y sagrada / para darnos gran soldada / en su reino y darnos en herencia, / como [a miembros] de su mesnada, / una vida prolongada / sin que tengamos que pasar / otra vez por la muerte].

E poren quero começar
como foy saudada
de Gabriel, u lle chamar
foy: «Benaventurada
Virgen, de Deus amada:
do que o mund’ á de salvar
ficas ora prennada;
e demais ta cunnada
Elisabeth, que foi dultar,
é end’ envergonnada».

[Por eso quiero empezar / por cómo fue saludada / por Gabriel, cuando le dijo: / «Bienaventurada / virgen, de Dios amada, / del que habrá de salvar el mundo, / ahora quedas preñada, / lo mismo tu pariente / Isabel, que tuvo dudas, / [por eso] está ahora avergonzada»].

E demais quero-ll’ enmentar
como chegou canssada
a Beleem e foy pousar
no portal da entrada,
u paryu sen tardada
Jesu-Crist’, e foy-o deytar,
como moller menguada,
u deytan a cevada,
no presev’, e apousentar
ontre bestias d’arada.

[Y además, quiero recordar cómo llegó cansada / a Belén y [cómo] fue a alojarse, / como mujer pobre, / en el portal de la entrada, / donde seguidamente parió / a Jesucristo y lo acostó, / allí donde echan la cebada, / en el pesebre, y [cómo] tomó aposento / entre los animales de labranza].

E non ar quero obridar

com’ angeos cantada

loor a Deus foron cantar

e «paz en terra dada»;

nen como a contrada

aos tres Reis en Ultramar

ouv’ a strela mostrada,

por que sen demorada

veron sa offerta dar

estranna e preçada.

[Y no quiero olvidar / cómo los ángeles, cantando / alabanzas a Dios cantaron, / y «Paz en la tierra»; / ni cómo el lugar / a los tres reyes en Ultramar / les mostró la estrella, / por lo que sin demora / vinieron a entregar su regalo / extraordinario y precioso].

Outra razon quero contar
que ll’ ouve pois contada
a Madalena: com’ estar
vyu a pedr’ entornada
do sepulcr’ e guardada
do angeo, que lle falar
foy e disse: «Coytada
moller, sey confortada,
ca Jesu, que ves buscar,
resurgiu madurgada.»

[Otra cosa quiero contar / que le contó después / la Magdalena: cómo vio / la piedra del sepulcro / entornada y guardada / por un ángel que le habló / y le dijo: «Apenada / mujer, reconfórtate, / porque Jesús, a quien vienes a buscar, / resucitó en la madrugada»].

E ar quero-vos demostrar
gran lediç’ aficada
que ouv’ ela, u vyu alçar
a nuv’ enlumada
seu Fill’; e poys alçada
foi, viron angeos andar
ontr’ a gent’ assada,
muy desaconsellada,
dizend’: Assi verrá juygar,
est’ é cousa provada.»

[Y también quiero mostraros / la enorme alegría / que ella (la Virgen) sintió cuando vio elevarse / [en] la nube iluminada / a su Hijo; y una vez que se elevó, / vieron cómo ángeles caminaban / entre la gente congregada, / [que estaba] muy desconcertada, / diciendo: «Así vendrá a juzgarnos, / de esto no hay duda»].

Nen quero de dizer leixar
de como foy chegada
a graça que Deus enviar
lle quis, atan grãada,
que por el esforçada
foy a companna que juntar
fez Deus, e enssinada,
de Spirit’ avondada,
por que souberon preegar
logo sen alongada.

[No quiero dejar de decir / cómo les llegó / la gracia que Dios / quiso enviarles, con tanta abundancia, / que por ella muy animosa e instruida / fue la cuadrilla que reunió / Dios, [y que quedó] / colmada del Espíritu (Santo), / por lo que aprendieron a predicar / en seguida, sin demora].

E, par Deus, non é de calar
como foy corõada,
quando seu Fillo a levar
quis, des que foy passada
deste mund’ e juntada
con el no ceo, par a par,
e Rea chamada,
Filla, Madr’ e Criada;
e poren nos dev’ ajudar,
ca x’ é noss’ avogada.

[Y, por Dios, no he de callar / cómo fue coronada, / cuando su Hijo llevarla / quiso cuando dejó / este mundo y, junto con él [está] en el cielo, par a par, / y Reina es llamada, / hija, madre y sierva; / y por eso debe de ayudarnos / pues es nuestra abogada.]

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