El teatro, cuando es verdadero, no es un mero escenario; es una herida abierta que sangra luz sobre la penumbra de la historia.
Con Epílogo, el dramaturgo Chema Cardeña culmina su tetralogía sobre la memoria histórica, tras los pilares que supusieron Shakespeare en Berlín, La invasión de los bárbaros y El perfume del tiempo, entregándonos una obra que es, a un mismo tiempo, testamento, refugio y grito desgarrado.
Sobre el escenario, de la Sala Tarambana en este caso, Iria Márquez y Juan Carlos Garés no solo actúan: sostienen sobre sus hombros el dolor del mundo. En un diálogo sobrecogedor, íntimo y humano, sus voces se convierten en el eco de los desposeídos. La obra camina con paso firme y poético por los laberintos más oscuros del siglo XX y XXI, hilvanando con una sensibilidad extrema la Guerra Civil española, el Holocausto, las dictaduras, los exilios forzados y las desapariciones. Chema Cardeña no se detiene en el pasado remoto; nos abofetea con el presente, tendiendo puentes de dolor y espanto que van desde los aislamientos del Covid hasta la Intifada y el horror de los atentados del 7 de octubre en Gaza.
Iria Márquez y Juan Carlos Garés realizan una interpretación sobresaliente en Epílogo, multiplicándose sobre las tablas para encarnar a múltiples personajes sin perder credibilidad ni profundidad emocional. A través de transiciones orgánicas y sutiles cambios expresivos y de atuendo, los actores dotan de una honestidad brutal y absoluta verdad a cada personaje que representan.
Es un fresco terrible sobre el auge del fascismo, el genocidio, la xenofobia y la prepotencia de los Estados Poderosos que aplastan las identidades bajo la bota de la intolerancia religiosa y política. Sin embargo, el verdadero milagro de Epílogo reside en su dimensión humana. Entre el ruido de las bombas y las fronteras de espino, emerge la fragilidad de la mente golpeada también por el alzheimer. Que no deja de ser un símbolo. La pérdida de la memoria individual se convierte así en la metáfora perfecta de la amnesia colectiva.
La obra nos recuerda con urgencia que es obligatorio rescatar los hechos reales, los nombres y apellidos de quienes fueron borrados, para que estas historias macabras de persecución, dominio y ejecución no se vuelvan a repetir. Las heridas siguen abiertas, latiendo de generación en generación, y solo la justicia y el recuerdo testarudo pueden evitar que volvamos a caer en las mismas masacres.
Frente al asombro desolador de ver una humanidad tan deshumanizada, el montaje se rebela. Contra el alejamiento, propone proximidad. Frente a la desazón de espuma, el miedo y las cadenas de los prejuicios, alza la voz, alta y clara, para liberar el alma. Porque a la larga, cuando el humo de las batallas se disipa, lo único que debe quedar es el encuentro. Las miradas limpias. Los sueños incumplidos que debieran ser realidad. Un espacio sagrado donde nadie, jamás, vuelva a sentirse extranjero, ni ajeno, ni solo. Una obra necesaria que arrebata los sentimientos y nos devuelve la esperanza de que, tal vez, aún estemos a tiempo de salvarnos.
EPÍLOGO
Texto y Dirección: Chema Cardeña
Intérpretes: Juan Carlos Garés e Iria Márquez
Espacio: Sala Tarambana