ESCENARIOS

LOS HUESOS

Los huesos

La verdad que respira bajo la tierra

Alberto Morate | Viernes 16 de octubre de 2026

El Centro Dramático Nacional, #Dramático, ha encontrado en la creadora chilena Manuela Infante una de las voces más radicales para interrogar la materia, la memoria y la historia. En su más reciente propuesta, Los huesos, escrita y dirigida por la propia Manuela Infante, el escenario se transforma en un espacio arqueológico y espiritual, lleno de atriles que serán huesos, donde el dolor no se institucionaliza, sino que se expone en su desgarradora e incómoda literalidad.



La obra huye de cualquier épica grandilocuente. Los protagonistas de este relato son los perdedores, seres retratados sin brío y sin triunfo, despojados de la gloria de las grandes gestas. Sin embargo, su fuerza radica en que son profundamente reales. La puesta en escena nos confronta con una certeza incómoda: la realidad está ahí y no es inventada. No hay espacio para la ficción edulcorada ni para el consuelo del mito; estos restos no quieren convertirse en leyenda ni en un relato estático para las estadísticas. Su aspiración es mucho más vital y subversiva: transformarse en un camino a seguir, una guía ética que mantenga vivo el recuerdo de la desgracia y asegure una presencia que no se pueda olvidar. La obra defiende, con palabras y gestos, la integridad de sus vidas a pesar de la violencia de sus muertes.

En el centro de este dispositivo escénico brilla la descomunal interpretación de Marcela Salinas. Su actuación encarna la paradoja misma de lo enterrado: es la voz de lo que ha sido silenciado, pero se niega a callar. Marcela Salinas logra que el espectador sienta que los huesos comunican y, de hecho, hablan; diría que incluso respiran en lo profundo de la tierra. Acompañando esta catarsis material, la música en directo de Kristian Orellana no actúa como mero telón de fondo, sino como otra presencia viva. La partitura de Orellana traduce el crujido del subsuelo y transforma el trauma en una vibración percusiva que sacude la sala.

La obra funciona como una poderosa denuncia frente a esas muertes ocurridas en la distancia del tiempo, plagadas de incertidumbres y preguntas sin respuesta. Manuela Infante expone con lucidez cómo la memoria tropieza constantemente con la burocracia, los papeleos y la indolencia de los que no quieren saber nada. Frente al negacionismo institucional, Los huesos se alza para descartar, de una vez por todas, que los hechos fueron simples accidentes. Hubo una voluntad de exterminio, y el teatro se encarga de desmontar las versiones oficiales.

El tramo final del montaje alcanza una belleza conmovedora y sobrecogedora. En una poderosa metáfora visual y sonora, las raíces de los árboles se enredan con los huesos, y en ese abrazo con la naturaleza, los restos suenan entonces a amor, a viento apresado, a flor que crece. Son el testimonio de aquellos instantes donde todo alrededor se volvió gris, pero que hoy se niegan a la oscuridad. Desnudos de sol y descarnados, estos huesos no tienen más afán que la verdad. A pesar de la infinita tristeza que arrastran, logran el milagro escénico de convertirse en luz y en música, alumbrando el porvenir de un futuro que todavía se estremece. Una obra que rasga la tierra para devolvernos la dignidad.

 

INFORMACIÓN

LOS HUESOS

  • Dramaturgia y Dirección: Manuela Infante
  • Elenco: Marcela Salinas
  • Música en Directo y Espacio Sonoro: Kristian Orellana
  • Centro Dramático Nacional, KVS, Centro cultural Matucana 100
  • Espacio: Teatro María Guerrero

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