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Francisco Robles galardonado con el II Premio Internacional de Novela Solar de Samaniego

Francisco Robles y María Alonso (Foto: Javier Oliaga).

Francisco Robles galardonado con el II Premio Internacional de Novela Solar de Samaniego

Javier Velasco Oliaga | Sábado 08 de octubre de 2016

Un imprevisto automovilístico hizo que lo detallados planes de la organización del II Premio Internacional de Novela Solar de Samaniego se trastocasen un poco. Afortunadamente, todo se pudo resolver y, aunque tarde, llegó el ganador a su cita para recibir el premio. Francisco Robles, escritor y periodista radiofónico de la cuadra de Carlos Herrera se hizo con el premio con su novela histórica “La maldición de los Montpensier” que publica la editorial Algaida.



La novela mezcla con precisión “los elementos históricos con el misterio y un cierto elemento costumbrista. Se lee con mucho gusto”, señaló el maestro Andrés Amorós en la presentación del galardón, antes de dar paso al ganador. “La novela ha concitado una serie de casualidades que sin ellas no se habría escrito”, dijo el ganador Francisco Robles, que se mostró muy feliz y agradecido por la oportunidad que le brinda la consecución del premio.

Si las casualidades han hecho que Francisco Robles ganase el premio, su protagonista la infanta María Luis Fernanda de Borbón –hermana de la reina Isabel II- sufrió una interminable cadena de maldiciones desde que se instaló en el palacio de San Telmo de Sevilla, convertido en una verdadera Corte Chica. El último eslabón fue la enigmática muerte del escultor Antonio Susillo. “El escultor sevillano pudo ser el Rodin español, desgraciadamente, su suicidio acabó con su corta pero interesante carrera”, afirmó el ganador del Premio de Novela Solar de Samaniego.

“Si María de las Mercedes hubiese reinado, la historia de España hubiese sido diferente”, señaló Francisco Robles. Casada con del duque de Montpensier, este príncipe francés fue uno de los grandes conspiradores del siglo XIX. Fue pretendiente a los reinos de Francia, de España y, hasta, del de Ecuador. No sabríamos que hubiese ocurrido si hubiesen reinado en lugar de Isabel II.

La maldición de los Montpensier está escrita con mucha osadía, con las tripas y, por supuesto, con el alma”, expresó el ganador del premio. Los Montpensier lo tuvieron todo pero, también, lo perdieron todo. Unos auténticos aristócratas de la época. Por eso, el autor apunta sobre la vida de estos pretendientes: “la vida no es tan superficial como parece a una primera vista”.

También, la vida y la literatura están mucho más unidas de lo que parece. Y, por supuesto, el vino y la vida están irremediablemente unidas. Como, ahora, el vino y la literatura, gracias a iniciativas como las de las Bodegas Solar de Samaniego y no sólo la literatura, también el arte. “Lo que hacéis –dijo refiriéndose a las bodegas- es una obra de arte y una forma de vivir”, señaló el autor galardonado.

De arte podríamos calificar lo que la empresa propietaria de las Bodegas Solar de Samaniego están haciendo en sus terrenos. La Bodega sede de la empresa es una auténtica joya artística, que año a años va adquiriendo una prestancia más sólida. Desde el año pasado que visitamos la bodega por primera vez, los responsables de las bodegas, han seguido trabajando muy duro para hacer de ellas un punto de encuentro literario y cultural. La biblioteca ha seguido creciendo con espacios cada vez más íntimos y artísticos. Pero la gran novedad de esta temporada ha sido la decoración de los depósitos de vino.

Siete son los grandes depósitos que contienen sus cuevas, cada uno de ellos con capacidad para medio millón de litros. Solar de Samaniego contrató al artista australiano Guido Van Helten para decorar esos enormes depósitos. Armado con sus sprays llegó hasta Laguardia para acometer la obra. El reconocido muralista australiano buscó personas a las que pintar y en un mes acometió la obra. El resultado no puede ser más espectacular. Desde la persona que trabaja la tierra hasta el enólogo de la empresa están representados sus rostros y manos que fueron pintados a golpe de spray en los murales que diseño éste australiano trotamundos.

No nos extraña que los responsables de las bodegas se sientan orgullosos con el espacio que han creado y que lleva como slogan “Beber entre líneas”. La unión de los buenos caldos con la literatura es una buena estrategia comercial, ya que se alimenta el cuerpo y el espíritu a la vez. Algunos de los miembros de los jurados de estos dos años han colaborado aportando textos que van impresos en las botellas, textos que te hacen pensar mientras saboreamos una copa de buen vino de la Rioja como la que sirvieron de la cosecha del 2005. Una excelente cosecha y un excelente vino, donde han conseguido una fusión de sabores y de experiencias.

Cada vez que levante mi copa de vino para brindar, estoy seguro que no podré olvidar ese aroma de bodega finisecular que se respira en la cueva de Solar de Samaniego y que está siendo decorada con un gusto que decir exquisito es poco.

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