ESCENARIOS

LEONOR DE AQUITANIA: La historia como argumento

Pilar Civera y Manuel Galiana
Alberto Morate | Lunes 26 de febrero de 2024

Siempre la intriga palaciega de cuál es el papel que se le asigna a una reina consorte. A un personaje influyente y, en muchos casos, manipulador, al que no siempre le salen las cosas como tenía previstas. Y, aun así, no ceja en su empeño y se hace valer con todas las astucias y las armas que tiene de su mano: el poder, la capacidad de convicción, la seducción, la altanería, saber cómo se manejan los hilos, y saber esperar para cuando sea su turno.



Leonor de Aquitania fue de armas tomar, pero con la palabra. Capaz de seducir a reyes, emancipada, liberal, culta, nada se le podía poner por delante allá por el año cercano de 1150.

El autor del texto, Alfredo Cernuda, disecciona un periodo de la vida de Leonor cuando está recluida en una torre por haber promovido la rebelión de sus hijos contra su padre, el rey Enrique II y con los diálogos que mantiene con su carcelero soldado, con su hijo Juan sin Tierra y con la princesa Alais, la prometida de su hijo Ricardo Corazón de León y, también, amante de Enrique II, es decir, asumiendo su condición de prisionera, pero en condiciones de mantener luchas dialécticas encarnizadas que hablan de amor, de desengaños, de traiciones, de abandono, de sentimientos.

Pilar Civera, como Leonor de Aquitania, se muestra enérgica, segura de sí misma, libre, a pesar de estar encarcelada. Muestra toda su arrogancia no exenta de emoción, sabe que la inteligencia fría es su baza más eficiente. Y nos deja con la boca abierta.

Y Manuel Galiana, en un personaje no menor porque él lo engrandece, ese soldado que encierra más sabiduría que esperanza, servicial pero no servil, atento y necesario para que Leonor se desahogue y tenga a quien contarle sus temores, alguien a quien sabe leal a pesar de no conocerlo, una persona que le valdrá como confidente. Podría haber sido un confesor o un secretario, pero no, es un soldado cansado y obediente, que no significa dócil, alguien en quien el personaje principal pueda confiar y que le sirva de reflejo. Un personaje que convierte a Leonor en más humana, y que Manuel Galiana (también en la dirección), con sus silencios, expresiones y miradas, consigue ganársela a ella y a nosotros, espectadores.

También están Juan, Marcos Pérez, y la princesa Alais, interpretada por Rita Liarte. Dando a Pilar Civera una réplica justísima, un mensaje de contradicciones, frialdad y cariño por partes iguales, productos de sus propios tejemanejes, los de Leonor de Aquitania.

Teatro de texto, de buen texto, que se escucha con irreprochable respeto, con la palabra como protagonista, con la historia como argumento, con una inmejorable interpretación como vehículo necesario y requerido, sin alharacas, con sentimiento.

FICHA ARTÍSTICA

LEONOR DE AQUITANIA

Reparto: Manuel Galiana, Pilar Civera, Rita Liarte, Marcos Pérez

Dirección: Manuel Galiana

Autoría: Alfredo Cernuda

Espacio: Estudio 2 – Manuel Galiana

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