EL RINCÓN DE LA POESÍA

Gloria Fuertes, una poeta para niños y no tan niños

GLORIA FUERTES en la Feria del Libro de Madrid, 2007

Nuestro poema de cada día

Fernando Carratalá | Miércoles 14 de enero de 2026

La simplicidad del lenguaje de Gloria Fuertes, los llamativos juegos de palabras, el encanto poético de sus ingenuas imágenes... han sido siempre el mejor caldo de cultivo para atraer a los más pequeños hacia la lectura del verso (y son docenas los títulos publicados por, entre otras, las editoriales madrileñas Escuela Española, Susaeta, Torremozas...) que han logrado aupar a Gloria Fuertes en un lugar de privilegio en la literatura infantil de nuestro país.



La oca loca debe su título al primero de sus poemas, una Oca que tras poner veinte huevos y tener veinte patos, se volvió loca con tanto pico y tanta boca (“Y la Oca enloquecida / puso huevos sin medida. / -¡Veinte patos! ¡Qué patada! [...] // Le piaban veinte patos / y pasaba malos ratos. // ¡Tanto pico, tanta boca! / La Oca se volvió loca.”). El resto de la obra se asemeja a un “manual de pintura”: sus poemas se convierten en un compendio de instrucciones para pintar personas, animales, el mundo de la Naturaleza... Y como la autora no es pintora, sino poeta, va a recurrir a “la magia de las palabras”, con sus rimas -alegres la mayoría de las veces; absurdas y de componentes surrealistas, otras; pero siempre de gran sonoridad-, con todo tipo de audacias fonéticas, y -lo que es fundamental- imprimiéndoles un ritmo ágil -cuando no vertiginoso-, para poner pie unos poemas tan ingeniosos como originales, carentes de banalidad, y que no pierden actualidad, porque con ellos pueden disfrutar lectores de 6-7 años... a 100. Y entre estos poemas figuran los titulados “Cómo se dibuja una señora” y “Cómo se dibuja un señor” (el aspecto físico y la indumentaria de doña Sara y de don Miguel, respectivamente), concebidos con una fuerza plástica tal, que incluso un aspirante a dibujante, aunque fuera poco avezado, podría atreverse a retratarlos en papel, siguiendo sus sugerencias, y quizá obtuviera unos sorprendentes resultados. La frescura de la palabra poética de Gloria Fuerte -insistimos- no pone barreras a la edad del lector.

Los textos que se reproducen a continuación pueden encontrarse en los siguientes libros:

Gloria Fuertes: La oca oca. Madrid, Escuela Española, 1977. Colección infantil y juvenil, núm. 4. (1987. Colección Caballo de cartón, núm. 38. La oca loca. Verás cómo te diviertes con los versos de Gloria Fuertes, 1998).

Poemas de La oca loca. (Selección de 25 poemas). Pontevedra, Kalandraka, 2016. Colección Libros para soñar. (Con ilustraciones de Miguel Fernández-Pacheco).

Leamos, pues, los poemas anteriormente citados.

Cómo se dibuja una señora
La cara de doña Sara.
Se dibuja un redondel,
-con lapicero o pincel-;
mucho pelo, mucho moño,
ojos, cejas, y un retoño; [5]
nariz chata
de alpargata,
las orejas
como almejas,
los pendientes [10]
-relucientes-,
las pestañas
como arañas,
boca de pitiminí,
es así, [15]
la cara de doña Sara.
El cuerpo otro redondel,
tan grande como un tonel,
y en él se dibuja ahora,
la falda de la señora, [20]
falda, blusa, delantal,
¡Qué señora tan señora,
doña Sara, servidora!

De este poema vamos a fijarnos, exclusivamente, en los elementos fónicos. El poema lo componen 23 versos, predominantemente octosílabos, excepto los versos 6 al 13, así como el 15, que son tetrasílabos,; y distribuidos en tres agrupamientos estróficos convencionales: versos 1-16, 17-21 y 22-23. En el primer agrupamiento estrófico, y salvo el verso 1 y 16 -que es el mismo y no rima con ninguno-, los versos riman por parejas con diferentes consonancias y, en algunos casos, con palabras agudas que repercuten en la musicalidad: “redondel/pincel” (versos 2 y 3) y “pitiminí/así” (versos 14 y 15) [“de pitiminí”, referido a “boca”: muy pequeña, o de abertura diminuta, y de forma delicada y fina]. Destaca en el verso 4 una construcción bilateral con dos elementos paralelos y rítmicamente idénticos (determinante indefinido+nombre): “mucho pelo, mucho moño”, construcción muy expresiva por la aliteración del fonema vocálico /o/ y de consonantes nasales; y también destacan los símiles (A es como B) de los versos 8-9 (“las orejas / como almejas”, y 12-13 (“las pestañas / como arañas”). En el segundo agrupamiento estrófico, de cinco versos, queda libre el último (el 21: “falsa, blusa, delental”, que termina en palabra aguda), mientras que los cuatro restantes riman dos a dos (versos 17-18: “redondel/tonel” nuevamente rima aguda) y 19-20 (“ahora/señora”). Esta última rima se repite en el pareado con que concluye el poema (versos 22-23: “señora/servidora”). Sin duda, parte de la gracia del poema radica en las agrupaciones de rimas consonantes y en sus sonoridad; y en la forma cono Gloria Fuertes nos informa de cómo es físicamente doña Sara (cara, pelo, nariz, orejas, pestañas, boca; y cuerpo -sin duda está gruesa, y de ahí su comparación con un tonel-; y también de cómo va arreglada (lleva brillantes pendientes) y vestida (“falda, blusa y delantal”). Y ya que se supone que el dibujo está bien hecho, en el último verso doña Sara se reconoce a sí misma y exclama: “servidora”.

Cómo se dibuja un señor

Se dibuja un redondel,
y ya está la cabeza de Don Miguel.
-¡Ya tenemos la cabeza!-
Ahora las orejas,
después las dos cejas, [5]
ojos redondones,
boca sonriente
(con un diente),
nariz prominente,
bigote imponente, [10]
-mucho bigote-
y un lacito en el cogote.
Para el pelo, rayas tiesas...
-¡Ya tenemos la cabeza!-
Ahora el cuerpo, [15]
la chaqueta,
los botones,
la cadena,
la corbata,
una manga, [20]
otra manga,
una mano,
otra mano,
una pernera,
otra pernera, [25]
una bota,
otra bota,
un pie,
otro pie.
El juego del dibujo [30]
¡qué bonito es!
¡Atención niños, atención!
¡Que le falta un detalle,
el corazón!

El poema alcanza ahora los 34 versos, distribuidos en tres agrupamientos estróficos. En el primero, hay una cierta heterometría en los versos: el 2 es dodecasílabo; son octosílabos el 1, el 3 -que es idéntico al 14-, el 12 y el 13; hexasílabos los versos 4 (con sinéresis), 5, 6, 7 (con diéresis), 9 y 10; tetrasílabo el 8; y pentasílabo el 11. Esta heterometría le da una gran movilidad al texto -parece como si la mano que está dibujando a don Miguel lo hiciera con cierta rapidez-. Y, por otra parte, predominan las rimas gemelas consonánticas (versos 1-2, 4-5, 7-10, 11-12; y son versos sueltos el 3/14 (que es el mismo verso), el 6 y el 13. Y a diferencia del retrato de doña Sara, en el de don Miguel figuran adjetivos para calificar algunas partes del cuerpo: “ojos redondones” (verso 6), “boca sonriente” (verso 7 -el añadido “con un diente” del verso 8, que va entre paréntesis, alcanza ribetes esperpénticos-), “nariz prominente” (verso 9), “bigote imponente” (verso 10; en el verso 11, “mucho bigote”, el adjetivo indefinido “mucho”, ante el nombre contable en singular empleado como no contable “bigote”, denota ponderación), y “rayas tiesas” (verso 13). Los puntos suspensivos dejan abierta la enumeración, que se da por cerrada en el verso siguiente: “-¡Ya tenemos la cabeza!”. Sin duda, en este verso el dibujante está empleado un plural sociativo, de forma que se implica con sus oyentes, los niños que también están dibujando, y a los que se dirigirá directamente en la última estrofa para recordarles que se les ha olvidado pintarle a don Miguel el corazón. En el segundo agrupamiento estrófico (versos 15-29, todos tetrasílabos salvo el 28), se presenta sucintamente la vestimenta de don Miguel, insistiendo en rimas gemelas, ya que se repiten dos a dos las mismas palabras a final de verso, jugando con la construcción “una… otra” (con el valor de “primeramente… y después”; es decir, dos mangas, dos manos, dos perneras, dos botas y dos pies, que se pintan de modo sucesivo). Y en la tercera estrofa (versos 30-34), cuando ya parece que el dibujo está concluido y se está admirando su belleza (verso 31: “¡Qué bionito es!”), el dibujante llama la atención de los niños (verso 32, “¡Atención, niños, atención!”, que contiene una anadiplosis) para advertirles que les falta por pintar el corazón de don Miguel, un “detalle” que humaniza al personaje. Y en estos cinco versos finales solo riman en consonante el 32 con el 34 (“atención/corazón”).

**********

Algunos valores de la poesía de Gloria Fuertes. Si a la Escuela corresponde la irrenunciable obligación de formar lectores, la poesía de Gloria Fuertes es un magnifico auxiliar para lograrlo, ya que, desde los primeros niveles educativos, puede uno acercarse a ella por un triple interés: utilitario, lúdico y estético.

Interés utilitario. Es tan variopinto el contenido de la vastísima producción poética de Gloria Fuertes, que siempre podrán encontrarse poemas relacionados directamente con cualquiera de las áreas de conocimiento que constituyen los aprendizajes básicos de los alumnos de los primeros niveles de escolarización. Por otra parte, los versos de Gloria Fuertes son los suficientemente sugestivos como para atraer de inmediato la atención de los niños, ya que suelen entroncar con el mundo de sensaciones, sentimientos y vivencias en que se desenvuelven, por la simple razón de que tales versos han sido concebidos por y para ellos.

Interés lúdico. E1 uso de la lengua rimada y rítmica de los juegos infantiles está en la base misma de la poesía de Gloria Fuertes, que divierte y permite la diversión de sus lectores. La declamación de poemas en clase ayuda a pasar ratos muy agradables, sobre todo si el ambiente es distendido; y también da ocasión al maestro para perfeccionar la lectura en voz alta de los alumnos y, en consecuencia, su expresión oral, en especial si atiende tanto a los aspectos puramente mecánicos del proceso lector (pronunciación, velocidad, etc.) como a aquellos otros factores que contribuyen a la correcta modulación de la voz (ritmo, pausas, entonación, etc.). Pero, con todo, no hay que olvidar que, con su poesía -en confesión de la propia escritora-, Gloria Fuertes intenta “divertir, hacer pensar y hasta hacer reír” a quienes ya no son unos niños pequeños y pronto serán unos jóvenes. Y este aspecto lúdico de su poesía es el que debe prevalecer en estas etapas educativas.

Interés estético. Los versos de Gloria Fuertes suscitan el deseo de leer poesía. ¡Cuantos de los que hoy ya no son niños conservan en la memoria ciertas poesías de Gloria Fuertes que, en su día, les resultaron atractivas, y aún pueden recitarlas espontáneamente!; poesías en las que la aprehensión de su contenido se logró no tanto por vía racional, cuanto emocional. Porque es lo cierto que los versos de Gloria Fuertes no sólo enriquecen el conocimiento que el niño tiene de la realidad, sino que sirven, además, para ir desarrollando su sensibilidad y despertando un inconsciente interés por los valores estéticos; lo que, sin duda, habrá de contribuir a su futura formación integral como persona. [Es la propia Gloria Fuertes, consciente del valor “formativo” de su poesía, quien escribe -en la presentación al lector de su obra La poesía no es un cuento-: “Este libro será una manera distinta de divertirte: tendrás que usar tu cabeza, tu corazón, tu inteligencia y tu imaginación, para sentir lo que yo he escrito.” (pág. 7).

Valores formales -de carácter puramente escolar- de la poesía de Gloria Fuertes, que contribuyen al desarrollo de la “habilidad lectora”. Muchos son los valores que ofrecen a los “pequeños lectores” los versos de Gloria Fuertes, adecuados para ir desarrollando la habilidad lectora; entre otros, los siguientes:

Adecuación de los textos poéticos al nivel de maduración intelectual del niño. Gloria Fuertes es consciente de que del niño de 6-7 años al de 10-11 hay una considerable distancia psicológica; y, por ello, se preocupa de que sus poesías no pongan limitaciones infranqueables a las posibilidades reales de comprensión de los lectores infantiles a quienes van destinadas.

Ausencia de dificultades lingüísticas. Desde el punto de vista léxico y sintáctico, los poemas de Gloria Fuertes son extremadamente sencillos: las palabras forman parte del vocabulario usual, y no suelen encerrar especiales complejidades semánticas; y la sintaxis -con abundancia de oraciones cortas- evita los complicados enlaces característicos de la subordinación. Gloria Fuertes ha puesto especial cuidado, por tanto, en que ni el léxico ni el tipo de sintaxis empleados dificulten la cabal inteligibilidad de sus versos porque, de lo contrario, los niños se quedarían en los puros signos -convertidos en “signos sin significancia”, que diría Pedro Salinas-, y no se favorecería el paso a los significados, única manera de percibir el sentido de los poemas y de alcanzar su comprensión global.

Concepción del poema como una unidad total de comunicación cerrada en sí misma, que proporciona una información más o menos objetiva sobre cualquier realidad -lo autobiográfico, lo cotidiano...-. Para Gloria Fuertes es del todo evidente que la poesía desprovista de anécdota resulta difícil de comprender para los niños -e incluso para los adultos-; y, por esta razón, sus poemas son contables, sin que por ello haya renunciado a un uso moderadamente afectivo de la lengua, a la que no son del todo ajenos ciertos recursos que sugieren profundas emociones estéticas.

Reducida extensión de los poemas, que ayuda a evitar la aparición de aquella fatiga que terminaría por hacerle perder al niño el interés por lo que está leyendo.

**********

Comprobemos en qué medida cuanto llevamos dicho responde a las expectativas que nos planteamos cuando afrontamos la lectura de un texto de Gloria Fuertes destinado a lectores infantiles. Vamos a utilizar el texto “Cómo se dibuja un niño” para, a partir de él, entablar un diálogo con un lector infantil, con vistas a garantizar su comprensión, proponiendo una serie de actividades que trasciendan el propio, texto en busca de la funcionalidad de los aprendizajes. Los niveles asignados a las preguntas son meramente subjetivos y orientadoras y, en cualquier caso, requerirían su adecuación a la realidad diaria de los lectores, es decir, a las situaciones concretas en que se desenvuelven.

Cómo se dibuja un niño

Para dibujar un niño
hay que hacerlo con cariño.
Pintarle mucho flequillo,
-que esté comiendo un barquillo-;
muchas pecas en la cara, [5]
que se note que es un pillo;
-pillo rima con flequillo
y quiere decir travieso-.
Continuemos el dibujo:
redonda cara de queso. [10]
Como es un niño de moda,
bebe jarabe con soda.
Lleva pantalón vaquero
con un hermoso agujero;
camiseta americana [15]
y una gorrita de pana.
Las botas de futbolista,
-porque chutando es un artista-.
Se ríe continuamente,
porque es muy inteligente. [20]
Debajo del brazo un cuento,
por eso está tan contento.
Para dibujar un niño
hay que hacerlo con cariño.

Sugerencia de actividades.

Preguntas de comprensión.

  • a) Nivel de dificultad básico.
  • Elaborar un texto descriptivo -en la modalidad de prosopografía- a partir de la información contenida en un texto escrito en verso. Pregunta (abierta): Explicar en voz alta cómo va vestido el niño.

  • b) Nivel de dificultad intermedio.
  • Sustituir un vocablo por su sinónimo en razón del contexto. Pregunta (abierta): Las palabras “pillo” y “travieso” tienen el mismo significado. Enumerar otras palabras de significado parecido que se puedan aplicar al niño o a la niña “que hace travesuras”.

  • c) Nivel de dificultad avanzado.
  • Utilizar procedimientos retóricos propios del nivel léxico-semántico de la lengua (símiles o comparaciones). La cara del niño que imagina Gloria Fuertes es “como un queso”, porque es redonda. ¿Cómo puede ser su sonrisa?; ¿y por qué? ¿Y la propia sonrisa?

    Preguntas de expresión.

  • a) Nivel de dificultad básico.
  • Afianzar los mecanismos de coordinación motora a través de la ejercitación corporal. Pregunta (abierta, de expresión dinámica): Al niño le gusta el fútbol -calza botas de futbolista y “chutando es un artista”-. Jugar con compañeros y compañeras con una pelota, sin tocarla con las manos (golpeándola solo con los pies y la cabeza).

  • b) Nivel de dificultad intermedio.
  • Traducir mensajes verbales a plásticos.

    Preguntas (abiertas, de expresión plástica): Dibujar el niño, tal y como se lo describe en la poesía de Gloria Fuertes; y, seguidamente, dibujarse a sí mismo o a sí misma, con la ropa que se lleve puesta.

  • c) Nivel de dificultad avanzado.
  • Producir un texto argumentativo que justifique una opinión personal. Pregunta (abierta): El niño está muy contento porque lleva “debajo del brazo un cuento”. Explicar el tipo de libros preferidos: contenidos, ilustraciones, encuadernación, etc., etc.

    Preguntas de reflexión.

  • a) Nivel de dificultad básico. Identificar los elementos básicos de un texto poético (la rima de los versos). Pregunta (abierta): El niño es un pillo; y pillo “rima con flequillo” (porque a partir de la última vocal acentuada coinciden, en la palabra final de los versos, vocales y consonantes: -illo). Escribir otras cinco palabras que rimen con “pillo” (es decir, que terminen en -illo).
  • b) Nivel de dificultad intermedio.
  • Establecer semejanzas y diferencias. Pregunta (abierta): Explicar las principales diferencias entre distintos tipos de calzado: alpargatas, botas, sandalias, zapatos... (Señalar cuanto distingue a cada uno de ellos: materiales de que están hechos, forma, tamaño, tipo de tacón etc., etc.).

  • c) Nivel de dificultad avanzado.
  • Inventar una historia partiendo de una hipótesis fantástica (y teniendo en cuenta que aunque dicha historia no pueda suceder en el mundo real, ha de resultar verosímil desde los supuestos fantásticos planteados). Pregunta (abierta): ¿Qué pasaría si el balón con que se juega al fútbol fuera cuadrado, en lugar de redondo?

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