EL RINCÓN DE LA POESÍA

La poesía educativa de Concepción Arenal

Monumento a Concepción Arenal (1986). Autor: Xosé Cid. Inaugurado el 7 de enero de 1987

Nuestro poema de cada día

Fernando Carratalá | Martes 10 de marzo de 2026

La obra de Concepción Arenal es fundamentalmente ensayística; y la mayoría de sus ensayos recogen sus preocupaciones sociales y humanitarias, planteadas desde sus convicciones católicas que convierten la filantropía y la caridad en la razón de ser de su existencia. Considerada como una pionera del feminismo español, defendió la igualdad entre hombres y mujeres y el derecho a la educación, luchando contra los estereotipos y prejuicios de su tiempo.



La pera verde y podrida

Iba un día con su abuelo
paseando un colegial
y debajo de un peral
halló una pera en el suelo.
Mírala, cógela, muerde;
mas presto arroja el bocado,
que muy podrida de un lado
estaba y del otro verde.
«Abuelo, ¿cómo será
decía el chico escupiendo,
que esta pera que estoy viendo
podrida aunque verde está?».
El anciano con dulzura
dijo: «Vínole ese mal
por caerse del peral
sin que estuviera madura».
Lo propio sucede al necio
que, estando en la adolescencia,
desatiende la prudencia
de sus padres con desprecio;
al que en sí propio confía
como en recurso fecundo
e ignorando lo que es mundo
engólfase en él sin guía.
Quien así intenta negar
la veneración debida
en el campo de la vida
se pudre sin madurar.
Concepción Arenal: Fábulas en verso
originales. Madrid, Tomás Fortanet, 1851.

La obra de Concepción Arenal es considerada como una pionera del feminismo español, defendió la igualdad entre hombres y mujeres y el derecho a la educación, luchando contra los estereotipos y prejuicios de su tiempo.

Recordemos, al respecto, unas líneas de su obra La educación de la Mujer: «Es un error grave, y de los más perjudiciales, inculcar a la mujer que su misión única es la de esposa y madre; equivale a decirle que por sí no puede se nada, y aniquilar en ella su yo moral e intelectual, preparándola con absurdos deprimentes a la gran lucha de la vida, lucha que no suprimen, antes la hacen más terrible los mismos que la privan de fuerza para sostenerla: cualquiera habrá notado que los que menos consideran a las mujeres son los que más se oponen a que se las ponga en condiciones de ser personas, y es natural.

Lo primero que necesita la mujer es afirmar su personalidad, independientemente de su estado, y persuadirse de que, soltera, casada o viuda, tiene derechos que cumplir, derechos que reclamar, dignidad que no depende de nadie, un trabajo que realizar e idea de que es cosa seria, grave, la vida y que si se la toma como un juego, ella será indefectiblemente un juguete».

Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, T. XVI (1892).

Texto completo:

https://es.wikisource.org/wiki/La_educaci%C3%B3n_de_la_mujer

La faceta poética de Concepción Arenal se plasmó en una colección de fábulas -50, en total- que, por su valor pedagógico, alcanzaron gran difusión, sobre todo en el ámbito educativo. Y precisamente la fábula número 5 -”La pera verde y podrida”- sigue hoy difundiéndose a través de internet. Algo tendrá esta fábula cuando, al antologar escritores del siglo XIX y llegar a Concepción Arenal, la recoge José Francisco Ruiz Casanova en Poemas de las Letras Hispánicas. Antología esencial (siglos XI-XXI), obra de gran rigor editada por Cátedra en 2023.

Índice de la obra:

https://www.catedra.com/primer_capitulo/poemas-de-las-letras-hispanicas.pd

Y, por cierto, la editorial Castalia ya había publicado, en 1996, y en la Biblioteca de escritoras, las Fábulas en verso originales, con una introducción de María Cruz García de Entrerría.

Como suele ser habitual en las fábulas, “La pera verde y podrida” es un breve “relato en verso” -28 octosílabos agrupados en 7 sonoras redondillas-, y estructurado en dos partes: en la primera (versos 1-16) se presentan los personajes -un colegial y su abuelo-, el conflicto -una pera que se encontraba en el suelo, debajo de un peral, verde por un lado y podrida por el otro, es mordida por el colegial, pero al haber dado el bocado en la parte podrida, la escupe con rapidez-, y la resolución de dicho conflicto -la pera había caído de peral sin estar madura, por lo que estaba parcialmente podrida; y la segunda parte (versos 17-28) contiene la moraleja (la enseñanza que se deduce de la situación planteada, aplicada a casos concretos de fácil generalización): hay que ser muy necio para, cuando se es todavía adolescente, despreciar los prudentes consejos de los padres y lanzarse a “vivir la vida” sin haber alcanzado la suficiente madurez. Como dice el texto: “engolfarse en el mundo sin guía” equivale a “pudrirse sin madurar”.

Hablábamos antes de “sonoras redondillas”. Y en efecto, a esa sonoridad contribuyen las rimas agudas de los versos 3-4 (redondilla 1: “colegial/peral”), 9-12 (redondilla 3: “será/está”), 14-15 (redondilla 4: “mal/peral”) y 25-28 (redondilla 7: “negar/madurar”).

Repasando el léxico del texto, encontramos algunas construcciones que son válidas en la época en que está escrito, pero que hoy se apartan el español culto. Por ejemplo, en el verso 21 se lee: “al que en sí propio confía”; y hoy, la forma normativa para expresar la identidad intrínseca o reflexiva es “en sí mismo”. Y en cuanto a las formas verbales “vínole” (verso 14) y “engólfase” (verso 24), llevan un pronombre enclítico que hoy solo está reservado en la norma culta para el infinitivo, el gerundio y el imperativo. Y en cuanto al verbo “engolfarse” (verso 24), presenta en el contexto el significado de ”meterse de lleno o dejarse llevar”.

Hay en el texto algunos aspectos educativos que no pasan desapercibidos. Por ejemplo: el trato que “el anciano” (verso 13) -es decir, “el abuelo” (verso 1) dispensa a su nieto (“colegial” -verso 2, “chico” -verso 10-): lo trata “con dulzura” (verso 13), es decir, con un sentimiento de cariño entrañable. Vayamos ahora a la parte de la moraleja: los padres actúan en la vida con moderación y cautela -es decir, de forma sensata-, por lo que son el espejo en que deben mirarse sus hijos adolescentes, dejándose guiar por ellos, y manifestando el debido respeto -la palabra empleada por Arenal, en el verso 26 es “veneración”-; y despreciar su misión orientadora es incurrir en la necedad, lo que implica carecer de inteligencia, y Arenal no puede ser más tajante al respecto: “Lo propio sucede al necio / que, estando en la adolescencia, / desatiende la prudencia de sus padres con desprecio” (versos 17-20).

Reseñemos, finalmente, el valor polisémico del verbo “madurar”, eje vertebrador de la fábula: por un lado, al referirse al fruto del peral, significa “hacer que alcance el grado de desarrollo adecuado para ser consumido”; y, por otro, y en la moraleja, significa “llevar algo -en esta caso el propio proyecto vital- a su desarrollo mediante la reflexión”. Y también hay que fijarse en el adjetivo “podrida” [y en el verbo “pudrir”]: referido a “la pera” significa “no apta para el consumo, porque ha entrado en un proceso de descomposición”, mientras que aplicado a la persona significa “corrompido moralmente”.

En el año 2020 se cumplieron 200 años del nacimiento, en Ferrol (Galicia) de Concepción Arenal (murió en 1893, a los 73 años), precursora del feminismo, una de las figuras más destacadas de la historia de la Cruz Roja y también una de las grandes pensadoras del siglo XIX en España.

Correos emitió este sello, que se incluye dentro de la serie Mujeres Escritoras y pertenece a la colección de #8MTodoElAño, dedicada a mujeres emblemáticas en la lucha por la igualdad. Ha sido diseñado por la artista española Isa Muguruza.

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