EL RINCÓN DE LA POESÍA

La poesía de Ernestina de Champourcín; del amor humano al amor divino

Ernestina de Champourcín

Nuestro poema de cada día

Fernando Carratalá | Miércoles 11 de marzo de 2026

“Los versos de Ernestina de Champourcín rezuman una aspiración de verdad,hondura, eternidad y transparencia. Su poesía transita angustiadamente de lo humano a lo divino, alumbrada por su conciencia de la temporalidad del ser. Poeta de talante muy personal, prefirió rendir culto a la inspiración que hacer oficio de su vocación, que vivió sin plazos ni escuelas, ni más constricciones que las de su propio yo anhelante de plenitud. Cantó a los placeres del amor sensual cuando las mujeres callaban, encauzó su sentimiento religioso cuando no era moda y verbalizó el extrañamiento del regreso a un territorio geográfico, humano y poético al que ya era ajena”.



Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Presentación del portal de Ernestina de Champourcín.

https://www.cervantesvirtual.com/portales/ernestina_de_champourcin/

Búscame en ti

Búscame en ti. La flecha de mi vida
ha clavado sus rumbos en tu pecho
y esquivo entre tus brazos el acecho
de las cien rutas que mi paso olvida.
Despójame del ansia desmedida
que abrasaba mi espíritu en barbecho.
El roce de tus manos ha deshecho
la audacia de mi frente envanecida.
Navegaré en tus pulsos. Dicha inerte
del silencio total. Ávida muerte
donde renacen, tuyos, mis sentidos.
Ahoga entre tus labios mi tristeza,
y esta inquietud punzante que ya empieza
a taladrar mi sien con sus latidos.
Ernestina de Champourcín: La voz en el viento.
Madrid, Compañía Ibero-Americana de Publicaciones,1931.

Ernestina de Champourcín (Vitoria, 1905-Madrid, 1999) fue una poetisa española encuadrada en la Generación del 27. Aunque no tuvo activismo político, salió para el exilio con su marido, el poeta Juan José Domenchina, secretario personal de Manuel Azaña, y con el que se había casado en noviembre de 1936; exilio que comenzó en Toulouse y en París, para continuar, desde 1939, en México, en donde el matrimonio se asentó ya de manera definitiva. Champourcín se adaptó bien a su nueva situación, sin excesivo sufrimiento, a diferencia de su marido, que vivió con el recuerdo de España hasta su muerte (murió de enfisema pulmonar en octubre de 1959). El regreso de Champourcín a España se produjo en 1972, tras 33 años de exilio, sin que fuera fácil su nuevo proceso de adaptación.

Champourcín, desde un feminismo militante, reivindicó la igualdad intelectual, social y profesional entre hombres y mujeres, al margen de dogmatismos ideológicos. Su labor de crítica literaria en el Lyceum Club Femenino -desde 1926- buscó fomentar la autonomía intelectual de las mujeres españolas, siempre más allá de la elucubración teórica, y exigiendo que la mujer ocupara el lugar que le corresponde en la vida cultural y soicial.. A partir de su ingreso en el Opus Dei -1952- su feminismo se centró en la defensa de la dignidad de la mujer.

Etapas en la producción poética de Ernestina de Champourcín.

Champourcín escribió la siguiente "antipoética", con la que probaba a definirse:

“Sin embargo, si no hay más remedio, puedo decir que mi poética, si es que la tengo, puede ser una cosa en la que logro reconocer varias etapas: 1.ª La eclosión inesperada, o sea el primer verso del que brota como un débil surtidor, el primer poema. 2. ª Paisaje y amor. Pasión y pintura. 3ª Invasión de algo que lo emula todo. Que algo se desgaja a su vez: 1ª Amor vago, ¿de qué o hacia quién? 2.ª Amor humano. Búsqueda de fusión hacia otro. 3.ª Amor trascendente. No basta el ser, es inevitable trascender, subir, ir más lejos”.

El amor es el eje vertebrador de toda la poesía de Champourcin, ya sea “amor humano”, “amor universal” o “amor divino”; y de aquí que pueda hablarse de un proceso evolutivo en tres etapas sucesivas aunque interrelacionadas, en un proceso de depuración estilística. En la primera etapa prevalece el amor carnal, y en ella se escriben los libros escritos antes de la Guerra Civil: En silencio (Madrid, Espasa.Calpe, 1926), Ahora (Madrid, Imprenta Brass, 1928), La voz del viento (Madrid, Compañía Ibero-Americana de publicaciones. 1931) y Cántico inútil (Madrid, Aguilar, 1936). En estos libros se percibe un tono neorromántico y la influencia de Juan Ramón Jiménez.

La segunda etapa está separada de la anterior por un largo paréntesis durante el cual la escritora, dedicada a la traducción como medio de vida, no tiene apenas tiempo para escribir. Este nuevo periodo, centrado en el amor divino -en su obsesión por la unión con Dios para ella como persona individual y para la humanidad en general- comprende los siguientes libros, en los que se manifiesta su profunda inquietud religiosa: Presencia a oscuras (Madrid, Rialp, 1952), El nombre que me diste... (México, Finisterre, 1960), Cárcel de los sentidos (México, Finisterre, 1964), Hai-kais espirituales (México, Finisterre, 1967) y Cartas cerradas (México, Finisterre, 1968).

El regreso del exilio (1972) da lugar a una nueva etapa en su poesía (la mejor, en opinión de algunos estudiosos), en la que se conjuga la evocación de lugares -algunos irreconocibles- y momentos del pasado con la reflexión sobre el paso del tiempo, la conciencia de la vejez y la búsqueda de la verdad. Pertenecen a ella Primer exilio (Madrid, Rialp, 1978), La pared transparente (Madrid, Los libros de Fausto, 1984), Huyeron todas las islas (Madrid, Caballo Griego para la Poesía, 1988) y Presencia del pasado (1994-1995). (Málaga, Poesía circulante, núm. 7, 1996).

En palabras de Iker González Allende, “En sus últimas creaciones encontramos referencias a la necesidad que tiene la sociedad de volver a las raíces humanas y a la comunicación entre las personas; resulta indispensable el amor fraternal entre los ciudadanos. Champourcín llega a la conclusión de que de todos los amores posibles el que ofrece más posibilidades de plenitud es el amor divino, pero esto no le impide exaltar la urgencia del amor como escucha y entrega hacia los demás individuos. Se trata, por lo tanto, de alcanzar ola armonía en el mundo presente y en el venidero.” (cf. “El exilio como viaje y destino final en la poesía de evocación y de deseo de Ernestina de Champourcín”. Sancho el sabio. Revista de cultura e investigación vasca, núm. 20, 2004).

https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=897700

En 1991 apareció la recopilación de gran parte de su poesía bajo el título de Poesía a través del tiempo. (Barcelona, Anthropos): y en 2008, la Fundación Barco de Santander publica Poesía esencial. en la colección Obra Fundamental.

ERNESTINA DE CHAMPOURCíN
(1905-1999)

En sus primeras obras y, en concreto, en La voz en el viento, Champourcín compuso sonetos, y el titulado “Búscame en ti” es buen ejemplo del dominio que la poetisa tiene de esta forma clásica: dos cuartetos con rimas consonantes ABBA / ABBA, y dos tercetos con rimas consonantes CCD / EED (una combinación que también usó Garcilasdo de la Vega, aunque las combinaciones más habituales en el poeta toledano son CDE / CDE y CDC / DCD); aunque también utilizó el verso libre, ya que su poesía fue evolucionando desde formas más clásicas hacia una mayor libertad formal. Todos los endecasílabos acentúan en 6.ª sílaba, excepto el 4.º, un endecasílabo sáfico con una marcada antirritmia: “de las cién rútas que mi so olda. También es sáfico el endecasílabo 9.º (“Navega en tus púlsos. cha inérte”). El resto de endecasílabos presentan ritmos muy variados: es enfático el 1.º; heroicos los versos 3.º, 5.º, 7.º, 8.º y 12.ª; melódicos los versos 2.º, 6.º y 10.º (este último contiene una antirritmia: “del siléncio totál. Ávida muérte”); y son endecasílabos sáficos cortos los versos 11.º, 13.º (que contiene el fonema /u/ en silaba final e inicial de palabras consecutivas, lo que las “tiñe” de sugestivos efectos sonoros, recurso al que hay que añadir otra antirritmia: “y esta inquietúd punzánte que empiéza”) y 14.º. Contienen una marcada pausa interna los versos 1.º 9.º y 10.º; y es polipausado el verso 11.º. Están encabalgados los versos 3.º y 4.º (“el acecho / de las cien rutas”) , 9.º y 10.º (“Dicha inerte / del silencio total”) y 13.º y 14.º (“ya empieza / a taladrar”); y hay además otros dos encabalgamientos oracionales introducidos por pronombre (“que”) y el adverbio (“donde”) relativos. La exhaustividad de este análisis métrico se justifica por la importancia que tiene el plano fónico en el resto de los planos lingüísticos para lograr una unidad de significado, que el tema del poema refleja con gran intensidad lírica, rayana en el misticismo: la voz poética -el “yo “- busca refugio en el ser amado -el “tú” en el que se concentra la entrega total, capaz de operar en ella una profunda transformación espiritual. ¡Cuantas reminiscencia hay en estos versos del poeta San Juan de la Cruz!, aunque Champourcin impregna los suyos de una desbocada sensualidad, empleando un lenguaje muy actual.

El poema gira en torno al “yo poética/tú objeto del deseo”; un “yo” que, como en la mística clásica, se autodestruye en un acto de amorosa entrega para renacer en ese “tú”, convertido en fuente de vida, tal y como se recoge en el primer terceto -que más adelante analizaremos lingüísticamente y ahora tan solo recordamos: “Navegaré en tus pulsos. Dicha inerte / del silencio total. Ávida muerte / donde renacen, tuyos, mis sentidos”.

Merece la pena señalar la forma lingüística en que “el tú y el yo” se funden en un acto apasionado de amor, lo cual queda de manifiesto en el empleo de formas verbales, de pronombres personales y de determinantes de primera y segunda persona:

Verso 1.

TÚ: “busca” (presente de imperativo, segunda persona), ti (forma tónica del pronombre personal de primera persona -complemento con preposición: “en ti”-).

YO: “me” (pronombre personal átono de primera persona, enclítico en un imperativo (“Búscame”), “mi vida” (determinante posesivo de primera persona singular).

Verso 2.

TÚ: “tu pecho” (determinante posesivo de segunda persona singular).

Verso 3.

YO: “esquivo” (presente de indicativo, primera persona).

TÚ. “tus brazos” (determinante posesivo de segunda persona plural).

Verso 4.

YO: “mi paso” (determinante posesivo de primera persona singular).

Verso 5.

TÚ: “despoja” (presente de imperativo, segunda persona).

YO: “me” (pronombre personal átono de primera persona, enclítico en un imperativo (“Despójame”),

Verso 6.

YO: “mi espíritu” (determinante posesivo de primera persona singular).

Verso 7.

TÚ: “tus manos” (determinante posesivo de segunda persona plural).

Verso 8.

YO: “mi frente” (determinante posesivo de primera persona singular).

Verso 9.

YO: “navegaré” (primera persona del singular del futuro de indicativo).

TÚ: “tus pulsos” (determinante posesivo de segunda persona singular).

Verso 11.

YO: “mis sentidos” (determinante posesivo de primera persona plural).

TÚ: “tuyos” (pronombre posesivo de segunda persona plural).

Verso 12.

TÚ: “ahoga” (presente de imperativo, segunda persona); “tus labios” (determinante posesivo de segunda persona plural).

YO: “mi tristeza” (determinante posesivo de primera persona singular).

Verso 14.

YO: “mi sien” (determinante posesivo de primera persona singular).

La poetisa ha estructurado el poema en forma de apóstrofe lírico, una forma que le ayuda a intensificar la vehemencia con la que se dirige a la segundas persona; y ha iniciado los dos cuartetos y el segundo terceto con verbos en imperativo: “Búscame” (verso 1), “Despójame” (verso 5), “Ahoga” (verso 12), que hacen más patente el carácter urgente de la pulsión amorosa y la decidida voluntad de diluirse en ese “tú” (en/entre tu pecho, tus brazos, tus manos, tus pulsos, tus sentidos, tus labios…) para renacer a la vida, gracias a la capacidad redentora del amor. Recorramos, pues, esta línea de sentido a lo largo del soneto.

En el primer cuarteto, la pasión amorosa lleva al yo poético a pretender penetrar “en el ser del otro”, sin que nada distraiga esa voluntariedad; y metafóricamente se convierte en una flecha destinada a alcanzar el blanco -”tu pecho”-, sin que nada la aparte de su trayectoria (“el acecho / de las cien rutas”). Y de esta manera el impulso amoroso se carga de dinamismo, y de ahí la eficacia de la comparación con la flecha en busca de blanco certero.

El léxico del segundo cuarteto ha sido sabiamente elegido entre palabras de gran intensidad significativa, ya sean nombres (“ansia”, “audacia”), adjetivos (“desmedida”, “envanecida”), verbos (“despójame”, “abrasaba”) e incluso una locución adjetiva (“en barbecho”). Y surgen así construcciones del tipo “ansia desmedida” (verso 5), “espíritu en barbecho” (verso 6), “frente envanecida” (verso 8) parea aludir a un estado emocional de desasosiego e incluso de ensoberbecida vanidad que el amor tiene la capacidad de “deshacer”; y para ello solo ha bastado “el roce de tus manos” (verso 7). Sin duda, en este terceto la poetisa ha alcanzado el clímax de su poema.

El primer terceto nos trae a la mente el extraordinario poema de Vicente Aleixandre “Mano entregada”. Ese “Navegaré en tus pulsos” (verso 9) significa algo así como “penetraré en tus arterias diluida en tu sangre hasta que nuestros cuerpos latan como un único corazón”; es la idea, tan propia de la literatura mística, de la propia consunción (“Ävida muerte” -verso 10-) para revivir en el otro (“mis sentidos renacen en los tuyos” -verso 11, deshecho el hipérbaton-). Es la “dicha inerte / del silencio total” (versos 9-10) Sin duda, este terceto eleva el poema a su máxima intensidad climática.

El segundo terceto es una ampliación conceptual del primero: “la cerrazón de bocas / selladas” -por expresarlo con versos de Aleixandre (tomados del poema “Los besos”- es capaz de acabar con la tristeza del yo poético, de acallar esa “inquietud punzante”, de poner fin a una angustiosa situación en la que el desasosiego “ya empieza / a taladrar mi sien con sus latidos” (verso que cierra el poema).

Champourcín ha compuesto un soneto en el que se dan la mano el más elevado misticismo con las pasiones humanas más “pegadas a la tierra”, la tradición clásica con la modernidad del 27 -a cuya generación pertenece por derecho propio. Y de ahí el intenso desgarrón emocional que su lectura produce.

Bibliografía.

José Ángel Ascunce: “Ernestina de Champourcín: “La autenticidad hecha poesía”.

https://www.euskonews.eus/0038zbk/gaia3804es.html

Rosa Fernández Urtasun: Ernestina de Champourcín: “Una voz diferente en la Genberaciòn del 27”.

https://www.utrgv.edu/hipertexto/_files/documents/articles/hipertexto-07/rosa-fernandez.pdf

Ernestina de Champourcín. Poemas.

El copo y la rueca.

María Gabriela Díez Gronlier.

https://www.elcopoylarueca.com/ernestina-champourcin-poemas/

Audios.

Sheila Blanco musica algunos versos de Ernestina de Champourcín, tomados de “Primer exilio”. [El poema que he convertido en canción es en realidad un compendio de versos de su poemario “Primer exilio” y mi obsesión a la hora de musicalizarlo era que la música reforzase ese sentimiento de pérdida que empapa cada verso].

https://sheilablanco1.bandcamp.com/track/primer-exilio-de-ernestina-de-champourcin

Tres poemas recitados, acompañados de texto, de Ernestina

Champourcín, en Palabra virtual.

https://palabravirtual.com/index.php?ir=critz.php&wi=191&show=poemas&p=Ernestina+de+Champou

Entrevistas.

Ernestina de Champourcín. Entrevista realizada por M.ª Encarna

Sanahuja YII, Teresa Sanz Coll y Ana Vargas Martínez.

DUODA Revista d'Estudis Feministes núm 10, 1996.

https://raco.cat/index.php/DUODA/article/view/62016/90517

Ernestina de Champourcín o el misterio de la poesía: “Eso es

un secreto. Guárdemelo”

Entrevista para Nueva revista, efectuada en 1997.

https://www.nuevarevista.net/entrevista-ernestina-de-champourcin/

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