EL RINCÓN DE LA POESÍA

Gerardo Diego. Viacrucis: Segunda estación

Gerardo Diego

Nuestro poema de cada día

Poesía de Semana Santa, III. Domingo de Ramos (29 de marzo de 2026)

Fernando Carratalá | Domingo 29 de marzo de 2026

Evangelio de San Juan, 19: 16-17.

Entonces [Pilato] se lo entregó para que lo crucificaran. Tomaron a Jesús, y, cargando él mismo con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se dice Gólgota).



Segunda estación: Jesús carga con la cruz.

Jerusalén arde en fiestas.
Qué tremenda diversión
ver al Justo de Sión
cargar con la cruz a cuestas.
Sus espaldas curva, prestas
a tan sobrehumano exceso,
y, olvidándose del peso
que sobre su hombro gravita,
con caridad infinita
imprime en la cruz un beso.

En esta primera décima, y tras establecer la identidad entre Sión -fortaleza conquistada por David- y la ciudad de Jerusalén -en cuya colina se hallaba el templo del rey Salomón-, el poeta se refiere a Jesús como «el justo de Sión», frente a los fariseos sumidos en la injusticia, que con gran regocijo celebran ver a Jesús cargado con la cruz en la que será crucificado. No es casual que el esfuerzo físico que ello supone se vea intensificado mediante el empleo del fonema velar sordo /k/ y del fonema vocálico cerrado posterior /u/: «cargar con la cruz a cuestas»; un esfuerzo calificado por el poeta de «sobrehumano», capaz de curvar la espalda a causa de su desmesurado peso. Y aun así, Jesús besa la cruz -que para la Cristiandad representa su triunfo sobre la muerte y el pecado, rescatando a la Humanidad de la condenación eterna-; y de ahí que el poeta sintetice este acto en dos palabras: «caridad infinita», que es la actitud de Jesús, asumiendo su sufrimiento como hombre y «olvidándose del peso» de la cruz. Los versos «Sus espaldas curva, prestas / a tan sobrehumano exceso» no ofrecen dificultad en su interpretación, deshecho el leve hipérbaton: «el Justo de Sión» (sujeto sobrentendido) «curva» (verbo que concierta en tercera persona del singular con el sujeto) «sus espaldas» (complemento directo); y esas espaldas son las que están «prestas» -es decir, son lo suficientemente diligentes- como para cargar con un peso tan excesivamente sobrehumano. En cuanto a la rima, carece de especial dificultad:

a (/-éstas/) b (/-ón/) b (/-ón/) a (/-éstas/) / a (/-éstas/) c (/-éso/) / c (/-éso/) d (/-íta/) d (/-íta/) c (/-éso/).

**********

Tú el suplicio y yo el regalo.
Yo la gloria y Tú la afrenta
abrazado a la violenta
carga de una cruz de palo.
Y así, sin un intervalo,
sin una pausa siquiera,
tal vivo mi vida entera
que por mí te has alistado
voluntario abanderado
de esa maciza bandera.

Los dos primeros versos de la segunda décima presentan una paradójica contraposición: Jesús («Tú el suplicio», «Tú la afrenta») frente al poeta («yo el regalo», «yo la gloria»), en inequívoca referencia al sacrificio de Jesús en la cruz para redimir al género humano; y de ahí que Diego emplee los vocablos «regalo» (el de la salvación) y «gloria» (la vida eterna). Y el suplicio de Jesús se hace patente al contemplarlo con la cruz a cuestas, definida como «violenta carga», que lleva «abrazada» (el adjetivo se tiñe aquí de sorprendentes valores connotativos, más allá del simple significado de «ceñida con los brazos»). Además, la cruz es «de palo», es decir, que la madera es más larga que gruesa, lo que dificulta su arrastre. La segundas parte de la décima tiene un contenido, por el léxico empleado «a lo divino». de resonancias bélicas: la cruz es una «maciza bandera» es decir, un sólido distintivo de Jesús que exhibe como «voluntario abanderado» del sacrificio de la redención. Y aquí se produce una inversión de términos: no es el poeta el que se alista, sino que es Jesús quien lo recluta. Estamos, pues, ante una alegoría de la Redención, muy en la línea de aquel soneto de Lope de Vega, al menos en sus dos primeros versos: «¿Qué tengo yo que mi amistad procuras? / ¿Que interés se te sigue, Jesús mío…?». Parece como si Gerardo Diego -en el contexto de esta décima y, más en concreto, del verso «tal vivo mi vida entera»- se estuviera anticipando a las palabras del papa Francisco, escritas el 2 de julo der 2019: «Pon de tu parte y confía en Dios. Tú haces lo posible y Él lo imposible. Revisa tu vida y date cuenta si las actitudes que estás teniendo son coherentes con lo que deseas alcanzar. Confía en Dios». En esta ocasión, las rimas consonantes de la décima no ofrecen especiales dificultades, en especial si tenemos en cuenta el dominio de la versificación que tiene Diego: a (/-álo/) b (/-énta/) b (/-énta/) a (/-álo/) / a (/-álo/) c (/-éra) / c (/-éra/) d (/-ádo/), d (/-ádo/) c (/-éra/).

El Bosco: Cristo con la cruz a cuestas. 1510-1535.
Óleo sobre tabla. 76,5 x 83,5 cm. Museo de Bellas
Artes de Gante, Bélgica.

https://es.wikipedia.org/wiki/Cristo_con_la_Cruz_a_cuestas_(El_Bosco,_Gante)

Francisco Herrera, el Mozo: Jesús sentenciado a muerte.
Ca 1660-ca. 1680. Óleo sobre lienzo, 306 x 346 cm.
Museo Cerralbo, Madrid.
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Tiziano: Cristo con la cruz a cuestas. Hacia 1565,
Óleo sobre tela. 67 x 77 cm. Mueeo del Prado.

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