EL RINCÓN DE LA POESÍA

De nuevo, la sencillez de la "Oda 1" de Francisco de la Torre

Francisco de la Torre

Nuestro poema de cada día

Fernando Carratalá | Lunes 18 de mayo de 2026
En "Oda 1", Francisco de la Torre invita a Filis a disfrutar de su juventud y belleza antes de que el tiempo las marchite. Utiliza imágenes de la naturaleza y el paso del tiempo para enfatizar la fugacidad de la vida y los placeres, reflejando el tema del "Carpe diem".


Oda 1
Mira, Filis, furiosa
onda, que sigue y huye la ribera
y torna presurosa,
echando al punto fuera
del agua el peso de la nao ligera. 5
Aquellas despojadas
plantas, que son estériles abrojos,
solían adornadas
de cárdenos y rojos
ramos, lucir ante tus bellos ojos. 10
Vino del Austro frío
invierno yerto y abrasó la hermosa
gloria del valle umbrío
y derrivó la hojosa
corona de los árboles umbrosa. 15
Agora que el Oriente
de tu belleza reverbera, agora
que el rayo transparente
de la rosada Aurora
abre tus ojos y tu frente dora, 20
antes que la dorada
cumbre de relucientes llamas de oro
húmeda y argentada
quede, inútil tesoro
consagrado al errante y fijo coro, 25
goza, Filis, del aura
que la concha de Venus hiere; dado
que apenas se restaura
el contento pasado,
como el día de ayer y el no gozado. 30
Vendrá la temerosa
noche de nieblas y de vientos llena,
marchitará la rosa
purpúrea y la azucena
nevada mustia tornará de amena. 35

Francisco de la Torre: Poesías completas. [Oda 1]. Madrid, Ediciones Cátedra, 1984.
Colección Letras Hispánicas, núm. 207. María Luisa Cerrón Puga, editora literaria.

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: Francisco de la Torre: Poesías. Edición a cargo de Alonso Zamora Vicente.

https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/poesias--51/html/fee75702-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html#I_9_

Poesías de Francisco de la Torre.

https://www.ellibrototal.com/ltotal/?t=1&d=1815

Francisco de Quevedo publicó en 1631 las poesías de Francisco de la Torre (¿1534–1594?) -junto con la de fray Luis de León- con la finalidad de dar a conocer poemas de gran sencillez en la expresión, compatible con la perfección formal, en contraposición a la corriente culterana representada por Góngora. En esta "Oda 1" el poeta trata el tema del “Carpe diem”, en versos de tono melancólico, y empleando la lira, que inmortalizó Garcilaso de la Vega en su Canción V. De lo que no cabe duda es de que la sensibilidad petrarquista le viene al poeta de la mano de Garcilaso de la Vega, al que tiene por modelo, asumiendo la melancolía existencial del poeta toledano, así como una actitud paganizante (Garcilaso, simplemente, no afronta en ningún momento temas religiosos, como bien pudo de manifiesto Azorín), que se observa de modo explícito en muchos de sus versos.

De esta Oda -cuyo comentario ahora completamos- ya nos ocupamos en un artículo publicado en esta misma revista digital el 18 de noviembre de 2025, y titulado “El carpe diem en el renacimiento español: Francisco de la Torre”, al cual puede accederse en el siguiente enlace:

https://www.todoliteratura.es/noticia/61823/el-rincon-de-la-poesia/el-carpe-diem-en-el-renacimiento-espanol.html

Y, en efecto, si por algo se distingue la poesía de Francisco de la Torre es por la sencillez expresiva -ya sea léxica o sintáctica- por y la perfección formal, de la que la métrica empleada es buen ejemplo. El poeta usa la lira con gran destreza, respetando el esquema tradicional de rimas consonantes y combinación de heptasílabos y endecasílabos (aBabB), y aquí radica el origen de algunos hipérbatos e incluso de determinados encabalgamientos que confieren movilidad al poema, y que podrían subrayar el paso apresurado del tiempo, que todo lo aja, incluida la belleza femenina. Veámoslo, estrofa por estrofa y, de paso, desentrañemos su sentido último

Lira 1. Rimas /-ósa/ (“furiosa/presurosa”), /-éra/ (”ribera/fuera/ligera”)

Encabalgamiento en los versos 1-2: furiosa / onda”; un encabalgamiento abrupto, porque en el verso encabalgado hay una pausa interna tras la palabra bisílaba “onda”.

Encabalgamiento en los versos 4-5: “fuera / del agua”.

Ligero hipérbaton en los versos 3-5: “echando al punto el peso de la nao ligera fuera del agua”.

[“nao”: en esta palabra hay sinéresis, convertida en monosílaba, de forma que sobre ella recae el acento rítmico -en la sílaba 8.ª].

[“al punto”: locución adverbial con el significado de “enseguida, sin dilación].

El poeta le pide a su amada Filis que contemple el movimiento del mar: una ola llega a la costa e inmediatamente se retira, deshaciéndose de las ligeras embarcaciones que navegan sobre ella. Es decir, que los ciclos vitales se asemejan al mar, en continuo movimiento, y con la misma rapidez que traen lo material (que, en este caso, representa un liviano barco), lo detraen.

Lira 2. Rimas /-ádas/ (“despojadas/adornadas”), /-ójos/ (“abrojos/rojos/ojos”).

Encabalgamiento en los versos 6-7: “despojadas / plantas”; nuevo encabalgamiento abrupto, porque en el verso encabalgado hay una pausa interna tras la palabra bisílaba “plantas”.

Encabalgamiento en los versos -8-10: “adornadas / de cárdenos y rojos / ramos”; otro encabalgamiento abrupto, porque en el verso encabalgado hay una pausa interna tras la palabra bisílaba “ramos”.

Toda la estrofa está montada sobre un hipérbaton, aunque no resulta violento: “Aquellas plantas solían lucir ante tus bellos ojos, adornadas de cárdenos y rojos ramos”.

Y su sentido es claro: la hermosura de las plantes que lucían su esplendor, cargadas de vistosas flores, ante los ojos de Filis, han sido desposeídas de su atractivo para quedar reducidas a espinosos cardos; y este deterioro de la naturaleza que el paso del tiempo implica no deja de ser una alusión velada a que lo mismo le ocurrirá a Filis con su juvenil belleza actual. Toda la estrofa se monta, pues, sobre la oposición de un pasado deslumbrante (“plantas que solían estar adornadas de cárdenos y rojos ramos”) frente a un presente en el que el deterioro hace su mella (“plantas despojadas [de su belleza]“ y “estériles abrojos”), lo cual es metafóricamente trasladable a la hermosura de Filis, que acabará por marchitarse.

Lira 3. Rimas /-ío/ (“frío/umbrío”), /-ósa/ (“hermosa/hojosa/umbrosa”).

Encabalgamiento en los versos 12-13: “la hermosa gloria”.

Encabalgamiento en los versos 14-15: “la hojosa / corona”.

Ligero hipérbaton en los versos 1-12: “Vino invierno yerto del Austro frío”.

Ligero hipérbaton en los versos 14-15: “corona umbrosa de los árboles”.

[“Austro frío“: viento helado que proviene del sur. El vocablo Austro es sinónimo culto de Sur]..

El autor presenta el invierno como fuerza destructora que le quita a la Naturaleza su esplendor, asolando la exultante belleza del valle (”su gloria”): el frío es tan riguroso que priva a los árboles de sus hojas, dejando desnudas sus ramas [“abrasar” se aplica tanto al calor como al frío excesivo, que marchitan las plantas]. Esta referencia a la devastación del medio natural encierra una advertencia a Filis: la vejez acabará con su juvenil belleza.

[Y viene a la mente el soneto XXIII de Garcilaso, con unas imágenes parecidas : “el tiempo airado” es el encargado de que “la hermosa cumbre” se “cubra de nieve”; y, por su parte, “el viento helado” “marchitará la rosa”, contraposiciones metafóricas para oponer vejez y juventud].

Así pues, el paso implacable del tiempo acaba tanto con la belleza natural, ajando las plantas, como con la física, representada por la juventud de Filis.

Lira 4. Rimas /-énte/ (“Oriente/transparente”), /-óra/ (agora/Aurora/dora”).

Encabalgamiento en los versos 16-17: “el Oriente / de tu belleza”.

Encabalgamiento en los versos 18-19: “ el rayo transparente / de la rosada Aurora”.

El hipérbaton del verso 20 (“y dora tu frete”) facilita el quiasmo verbo-nombre/nombre-verbo: “abre tus ojos y tu frente dora”.

[El Oriente hace referencia al Este, lugar por donde sale el sol y nace el día. Por tanto, el nacimiento de la luz lo convierte el poeta en una metáfora de la juventud. Los versos 16 y 17 tienen, pues, la siguiente interpretación: la brillante belleza se refleja en el rostro de Filis, expandiendo luminosidad, de manera similar a la que produce la salida del sol por el Este].

Lira 5. Rimas /-áda/ (“dorada/argentada”), /-óro/ (“oro/tesoro coro”).

Encabalgamiento en los versos 24-25: “inútil tesoro / consagrado”.

Interpretación de los versos 21-22 (“la dorada / cumbre de relucientes llamas de oro): el cabello rubio y resplandeciente de Filis.

Interpretación de los versos 23-24 (“húmeda y argentada / quede, inútil tesoro”): metáfora alusiva a la vejez, y referida al deterioro del cabello, que dejará de ser rubio, perderá su brillo, convertido ya en un “inútil tesoro”, tendrá la apariencia de estar mojado (“húmedo”), y se volverá plateado (“argentino” = canoso), como consecuencia de la edad.

Interpretación del verso 25: el “errante y fijo coro” es una mención metafórica de los planetas y de las estrellas en el firmamento. Los adjetivos están usados con la propiedad que exige la época: “errante”, ya que los planetas parecían moverse vagando por el cielo nocturno; “fijo”, porque las estrellas parecían inamovibles, ocupando siempre la misma posición relativa en sus respectivas constelaciones; y en cuanto al nombre “coro”, simboliza el conjunto ordenado de astros que se mueve al unínoso, originando la armonía universal, como voces perfectamente conjuntadas de un coro. Es decir, que el cabello estará condicionado (“consagrado”) al paso del tiempo, simbolizado en las estrellas y los planetas que marcan el devenir inexorable de días y noches.

Lira 6. Rimas /áura/ (“aura/restaura”). /-ádo/ (“dado/pasado/gozado”),

Ligero hipérbaton en los versos 28-29: “el contento pasado [que] apenas se restaura”.

Y se llega en esta estrofa a la incitación al goce del momento presente (es el tema del “carpe diem”) Sandro Botticell, en “El nacimiento de Venus”, pintó a la diosa griega del amor Venus (la Afrodita romana) impelida hacia la orilla por el soplo de los vientos Céfiro y Aura, ambos suaves y apacibles, viajando sobre una concha marina, lo cual da sentido a los versos 26-27: “goza, Filis, del aura / que la concha de Venus hiere”. La estrofa es una invitación a Filis para que disfrute de los placeres del amor, representados por la diosa Venus, ya que (“dado / que”) los momentos felices de la juventud (“el contento pasado”) se esfuman con el paso del tiempo, y el día no gozado del ayer es ya irrecuperable (verso 30: “como el día de ayer y el no gozado”).

Lira 7. Rimas /ósa/ (temerosa/rosa”), /-éna/ (“llena/azucena/amena”).

Encabalgamiento en los versos 31-32: “la temerosa / noche”.

Encabalgamiento en los versos 33-34: “la rosa / purpúrea”.

Encabalgamiento en los versos 34-35: “la azucena / nevada”.

Toda la estrofa descansa en un hipérbaton que afecta al conjunto de los versos. Este sería el orden sintáctico normal de colocación de los elementos oracionales: “La temerosa noche vendrá llena de nieblas y de vientos, marchitará la rosa purpúrea, y la azucena nevada tornará de amena [a] mustia”.

La estrofa recoge el paso inexorable del tiempo, que lleva consigo el final de la existencia. Alegóricamente, “la temerosa noche” (versos 31-32) alude a la vejez, mientras que “nieblas y vientos” (verso 32) representan las tribulaciones que acompañan a la edad. “La rosa púrpura” [de un rojo intenso], que simboliza el amor apasionado, “se marchitará”, perdiendo su vitalidad (versos 33-34); y “la azucena / nevada” [de un blanco resplandeciente] (versos 34-35), que simboliza la pureza -y también la belleza- perderá su lozanía y se tornará “mustia” [lánguida], dejando se ser “amena” [atractiva] (versos 34-35). porque con la llegada de la “temerosa noche” (es decir, de la vejez) le sucederá lo que a las más hermosas plantas: perderá su belleza, y será tarde para el arrepentimiento. Y de nuevo parecen resonar los tercetos del célebre soneto de Garcilaso de la Vega él XXIII: “coged de vuestra alegre primavera / el dulce fruto antes que el tiempo airado / cubra de nieve la hermosa cumbre. // Marchitará la rosa el viento helado, / todo lo mudará la edad ligera / por no hacer mudanza en su costumbre”.

En definitiva, Francisco de la Torre incita a Filis a que aproveche su juventud y se entregue a los placeres que proporciona el amor, antes de que llegue “la temerosa noche” -la indeseada vejez-. Porque, como años más tarde dirá Quevedo: “Tu edad se pasará mientras lo dudas; / de ayer te habrás de arrepentir mañana; / y tarde, y con dolor, serás discreta” (último terceto del soneto “Con ejemplos muestra a Flora la brevedad de la hermosura, para no malograrla”).

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