EL RINCÓN DE LA POESÍA

Blas de Otero y su llamado a la Paz: Análisis del poema "Virante"

Blas de Otero

Nuestro poema de cada día

Fernando Carratalá | Viernes 29 de mayo de 2026
El poema "Virante" de Blas de Otero expresa la resistencia ante la adversidad y un llamado a la esperanza y la paz. A través de recursos lingüísticos innovadores, el autor invita a seguir su camino hacia un futuro solidario, reflejando su compromiso con la conciencia colectiva y la convivencia pacífica.


Virante
No me resigno. Y sigo y sigo. Y si
caigo, gozosamente en pie, prosigo
y sigo. Si queréis seguirme,
ahincad el paso y escuchad el mío.
Eché la noche por la borda. Al borde
del vértigo, viré y cambié de sitio.
hoy hilo, hilo a hilo, la esperanza
a ojos cerrados, sin perder el hilo.
Allá voy voceando paz (a pasos
agigantados, avanzando a brincos
incontenibles). Si queréis seguirme,
ésta es mi mano y ése es el camino.

Blas de Otero: Ancia. Madrid, Visor Libros, 1984
Colecciòn Visor de poesía, núm. 12.

Si por algo se caracteriza, desde un punto de vista lingüïstico, la poesìa de Otero es por la originalidad con que trata el “aspecrto físico” de las palabras, convirtiendo el material fónico en un elemento esencial para sacarle al contenido de sus poemas la máxima expresividad. Y el totulado “Virante” es un buen ejemplo de ello: “tartamudeos silábicos” -por emplear la terminologìa de Alarcos Llorach-, aliteracioes y rimas internas, palabras con doible acentuaciòn (adjetivos convertidoe en adverbios mediante la adición del sufijo -mente), combinación de vocablos esdrújulos y agudos en busca de una mayor sonoridad, encabalgamientos abruptos que terminan en pausas internas, juegos de palabras apoyados en la homonimia, frases hechas y locuciones adverbiales que en el contexsto adquieren una nueva relevancia significativa, participios de presente que, por inusualidad, irrumpen como auténticos neologismos…; y todo este tipoode recursos se acumula en sus poemas, tanto en la etapa en que su poesía traduce una intensa angustia existencial (en libros como Ángel fiaramente humano y Redoble de conciencia), como en la que entra de lleno en la poesía social (con una obra tan decisiva en el panorama poético español de posguerra como Pido la paz y la palabra). Y precisamente este cambio de perspectiva -de la poesía “desarraigada” a la poesía social- comienza en algunos poemas de Ancia y, en este sentido, el pooema “Virante” se convierte en una declaración de intenciones.

El propìo título del poema ya es significativo: “Virante” -y original-, en alusión al cambio de actitudes en su quehacer poético, reafirmado en el verso 6: “viré y cambié de sitio”; y ese viraje se asienta en hacer de su poesía un instrumento para ls toma de conciencia colectiva en aras de la consecución de una convivencia pacífica; y a ese anhelo nos convoca para que sigamos su senda (versos 11 y 12), henchidos -como él lo está- de esperanza, caminando juntos hacia un futuro en el que todos, solidarios los unos con los otros, tengamos cabida: es el compromiso con la paz fecunda y verdadera. Y es que Otero tiene una fe inquebrantable en el ser humano.

Conforman el poema tres estrofas de cuatro versos, todos endecasílabos, a excepción del 3 de la estrofa 1, que es eneasílabo (“y sigo. Si queréis serguirme”). Esta reiteración de la prótasis de un periodo condicional se reitera en la estrofa 3, si bien el verso 11 es un endecasílabo (“incontenibles. Si queréis serguirme”). Las 3 esrtrofas presentan la misma rima asonante /í-o/ en los versos pares, mientras que los impares quedan libres (y son, por tanto, endecasílabos blancos, por lo que estamos ante un romance heroico -que, obviamente no se destina a un asunto de carácter épico, sino suficientemente serio y reflexivo, y que rompe la estructura de poema monoestrófico-: estrofa 1: asonancia /í-o/ en los versos 2 y 4 (“prosigo/mío”); estrofa 2: asonancia /í-o/ en los versos 6 y 8 (sitio/hilo”); estrofa 3: asonancia /í-o/ en los versos 10 y 12 (“brincos/camino”).

Analicemos el poema de cuatro en cuatro versos.

Versos 1-4. El poeta no sucumbe ante la adversidad (“No me resigno”); y si algún peligro le sobreviene (“Y si caigo”), se rehace, complacido en su recuperación (“gozosamente en pie perosigo”) y continua hacia adelante (“y sigo”).. La tensón del poeta se manifiesta con la reiteración de silbantes y velares, en especial con las sílabas “si” y “go”: “Y sigo y sigo. Y si / caigo, gozosamenbte en pie, prosigo / y sigo“; e incluso nos encontramos con una variante de la aliteración: el llamado “tartamudeo silábico característico de Otero, y que es el resultado del ímpetu apasionado y vehemente con que el poeta articula tumultuosamente los mismos sonidos. En efecto, en el verso 2 se repiten inmediatamente la sílaba -go, última de la palabra “sigo”, y “go-, primera de la palabra “gozosamente”. Además, en los versos 1, 2 y 3 se reitera la secuencia “/y si/”, con la que, anómalamente, termina el verso 1: “Y sigo y sigo. Y si / caigo […] prosigo / y sigo”. Por otra parte, los versos 1, 2 y 3 contiene pausas en su interior, con lo que la aceleración del ritmo que implica la prencia de tanto verbo se ve bruscamente entrecortada. Y no renuncia el poeta a emplear un adverbio en “-mente” (“gozosamente” -palabra con doble acentuación, que prolonga la resonancia expresiva del adjetivo-), que ayuda a obtrener un endecasílabo de muy variado ritmo acentual: “cáigo, gosaménte en pié, progo” (acentos en las sílabas 1.ª, 4.ª, 6.ª, 8.ª y 10.ª; un endecasílabo de tipo sáfico). Los versos 3 y 4 contienencun periodo condicional, con prótasis en presente de indicativo (“Si queréis seguirme” -el poeta continúa reiterando el verbo “seguir”-) y apódosis en presente de imperativo (“ahincad el paso y escuchad el mío”). Adviértase que no emplea Otero el verbo “hincar”, sino “ahicar”, cuyo significado es muy distinto: instar con ahínco y eficacia. Y hasta podemos rastrear un reugma -como forma de ahorrar palabras y hacer el texto más intenso-: “ahincad el paso y escuchad el mío” (verso 4).

Versos 5-8. Los versos 5 y 6 contienen una imagen marinera expresada con toda propiedad: el poeta arroja por la borda su pasado poético (simbolizado por la palabra “noche”) y, virrando el rumbo -como si de una embarcación se tratara-, le da una nueva orientación. Y de nuevo la prfesencia de aliteraciones: del fonema palatal africado sordo /ch/, que sugiere una situaciòn de violencia (“Eché la noche”); y el fonema bilabial /b/, que prolonga dicha situació emocional (“por la borda. Al borde / del vértigo, viré y cambié de sitio”). Y también en los versos 5 y 6 figura un juegto de palabras apoyado en la paronomasia (“la borda. Al borde”), e incluso otro tartamudeo silábico (“al borde / del vértigo”). Por su parte, los versos 7 y 8 ponen el acento en el “hilo de la esperanza” -hacia un mañana mejor y dc mayor justicia social-. Y de nuevo la homonimia juega un papel decisivo en estos versos: el primer “hilo” es una forma verbal, en presente de indicartivo; el segundo y el tercero contienen una frase adverbial iterativa (“hilo a hilo”, que expresa que algo sucede de manera progresiva y sin interrupción), y el cuarto es un sustantivo que forma parte de la frase hecha “perder el hilo”, es decir, equivocarse. Y todavía hay una locución adverbial -“a ojos cerrados”- que significa hacer algo sin dudar, sin vacilar o con total confianza. Y esta es otra habilidad de Otero: dar entrada en su poesía a frases hechas que en modo alguno rebajan la calidad de sus versos, sino que, por el contrario, se revisten de una nueva expresividad.

Versos 9-12. Estos versos transmiten un mensaje en favor de la paz, a cuyo logro se consagra el poeta: va voceando “a pasos / agigantados” y va avanzando “a brincos / incontenibles” (en ambos casos, los adjetivos cirran encabalgamientois abruptos). Las perífrasis verbales “ir+gerundio” (verso 9: “voy voceando”; verso 10: “[voy] avanzando”) tienen un valor durativo y progresivo: las acciones de “vocear” y de “avanzar” se desarrollan de forma gradual y se extienden a lo latrgo del tiempo. Y, nuevamente, loe elementos fónicos ayudan a presentar el mensaje con mayor contundencia: aliteraciones de los fonemas bilabiales (/b/. “voy voceando -tartamudeo silábico-, […] avanzando a brincos” -versos 9 y10-; /p/ en sílaba tónica: “paz a pasos”). Adviértase, además, que los “pasos” se convierten en “brincos” -lo que implica dar saltos rápidos y bruscos-. Y el poema se cierra con un nuevo periodo condicional: verso 11, la prótasis (“Si queréis seguirme”; y verso 12, la apódosis (“esta es mi mano y este es el camino” ). El poeta nos invita a que tomemos su rumbo. Recordemos que su poesía está dedicada “A la inmensa mayoría”, título del poema que encabeza “Pido la paz y la palabra”.

poesi.as/bo55005.htm

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