Uno de los poemas más difundidos de Lope de Vega lleva por título “Soneto de repente”, y está incluido en la comedia La niña, de plata (que es como se conoce popularmente a Dorotea, la protagonista de la obra), de 1617; en concreto, en el acto III, escena IV (que sucede en una calle de Sevilla), versos 306-319, y está puesto en boca de Chacón, criado de don Juan, que no puede casarse con Dorotea porque los padres de esta se oponen a la boda.
Edición digital de la comedia:
Reproducimos, para una mejor contextualización, desde el verso 288 hasta el 319, que es en el que finaliza la elaboración del soneto, solicitado por Violante.
CHACÓN. Ea, ¿mas qué se suelta la poesía,
que encajas aquí cualque soneto?
DON JUAN. Si entendiera acabarle, comenzárale.
CHACÓN. Pocos saben, Señor, cómo se acaban;
y así, verás sonetos milagrosos,
que entran con obeliscos y pirámides
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marfil, ebúrneo pecho, fuentes líquidas |
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y vienen a parar desustanciados. DON JUAN. ¿Has sido tú poeta? CHACÓN. Cuatro veces: la primera me dieron muchos palos; la segunda vinieron cuatro curas a conjurarme por maligno espíritu; la tercera me echaron de la calle por apestado y hombre contagioso; y la cuarta, a la fe, gané unos guantes con un soneto. DON JUAN. Dile, por tu vida.
CHACÓN. ¿Tendréis paciencia? DON JUAN. Sí. CHACÓN. Va de soneto. LEONELO. Di el sujeto. CHACÓN. En el mesmo está el sujeto. Un soneto me manda hacer Violante, que en mi vida me he visto en tanto aprieto, catorce versos dicen que es soneto; burla burlando van los tres delante. Yo pensé que no hallara consonante, y estoy a la mitad de otro cuarteto; mas si me veo en el primer terceto, no hay cosa en los cuartetos que me espante. Por el primer terceto voy entrando, y parece que entré con pie derecho, pues fin con este verso le voy dando. Ya estoy en el segundo, y aun sospecho que voy los trece versos acabando; contad si son catorce, y está hecho.
Félix Lope de Vega: La niña de plata. [Y La dama boba]. Madrid, Editorial Espasa Calpe, 1979. Colección Austral. |
En el enlace se encuentra la recitación del soneto en la película “Lope” (2010), dirigida por Andrucha Waddinton y protagonizada por Alberto Amman. [El guionista hace una libre interpretación del texro original, aunque respeta la literalidad del soneto].
https://mediateca.educa.madrid.org/video/l5f3lrymwo65tpqu
El “Soneto de repente” es un claro ejercicio de metapoesía, ya que su contenido es la exposición por parte del yo poético, y en tiempo real, de cómo se compone un soneto, tomando como pretexto el encargo que recibe de una tal Violante (que, por cierto, no tiene asignado ningún papel en la comedia de la que forma parte el soneto, pero que facilita la rima /-ánte/ de los cuartetos). Con innegable sentido del humor, va relatando, conforme el proceso de creación avanza, los problemas métricos que debe resolver: número de versos, tipos de estrofas, rimas consonantes…; y para regocijo del lector (en su caso, espectador), que es en todo momento consciente del artificio poético que se está montando ante sus ojos, y al que se entrega complacido.
Consideremos el soneto desde una perspectiva métrica: son 14 los versos endecasílabos, distribuidos en dos cuartetos (con rimas ABBA/ABBA) y dos tercetos (con rimas CDC/DCD) :
/-ánte/ (“Violante(delante/consonante/espante”).
/-éto/ (“aprieto/soneto/cuarteto/terceto”).
/-ándo/ (“entrando/dando/acabando”).
/-écho/ (“derecho/sospecho/hecho”).
Por tanto, aunque el poeta diga “Yo pensé que no hallara consonante” (verso 5), lo cierto es que maneja adecuadamente las rimas consonantes en los versos en los que la preceptiva métrica las exige, si bien abusa en los tercetos de los finales de verso con gerundios (“entrando/dando/acabando”). El poema fluye con ritmo sostenido, sin encabalgamientos, con solo dos versos pausados en el último terceto (el 12 y el 14); y la rítmica de los endecasílabos presenta una gran variedad acentual:
Endecasílabos heroicos: versos 6, 8, 11, 12 y 14.
Endecasílabos melódicos: versos 1, 2, 5 y 10.
Endecasílabos sáficos: versos 4, 7 y 9.
Endecasílabos plenos, con todas las sílabas pares acentuadas: versos 3 y 13.
Veamos ahora el contenido del poema, estrofa por estrofa. En el primer cuarteto, el yo poético acepta el reto que le propone Violante (verso 1), y empieza a componer un soneto, aunque es consciente la dificultad que ello conlleva (verso 2. que pivota en torno a la locución adverbial “en mi vida”, es decir, “nunca a lo largo de mi vida”, y al nombre “aprieto”, es decir, “apuro, embrollo”). En el verso 3, reconoce que el soneto ha de contar exactamente con catorce versos (la forma verbal “dicen”, en tercera persona del plural. Implica la impersonalidad del sujeto, porque resulta desconocido). Y al llegar al cuarto verso comprueba que ya ha concluido el primer cuarteto. En este verso emplea la duplicación expresiva “burla burlando”, que enfatiza la idea de que algo se consigue sin darse cuenta de ello (aunque pueda tratarse de un disimulo artificioso).
[En desuso, contamos con la paremia “Burla burlando vase el lobo al asno”, y este es su significado: “Como quien no quiere la cosa cada cual se acerca a lo que le gusta o necesita. Se emplea con frecuencia para referirse a quien actúa de forma disimulada, malintencionada o maliciosa, cuando lo único que busca es su interés”. Correas ofrece la siguiente explicación: «`Burla burlando' es muy usada frase, para decir: en modo de burla, y en vía de juego, con disimulación, y como sin echarlo de ver»].
Ya en el segundo cuarteto, el yo poético confiesa que, inicialmente, tenía dudas acerca de si encontraría las rimas consonantes necesarias (verso 5) y, cuando quiere darse cuenta, ya se encentra a mitad del segundo cuarteto (verso 6); y en un acto de confianza en sí mismo, dispuesto ya a entrar en los tercetos, se congratula de haber superado la complejidad de los cuartetos (versos 7 y 8). El verso 8, en este sentido, es del todo concluyente: “no hay cosa en los cuartetos que me espante”. Su propio avance en la elaboración del soneto le sirve de constatación de que maneja a la perfección la estructura del soneto que está componiendo.
Llegado al primer terceto (verso 9), el yo poético cree que ha entrado con buen pie (verso 10, en el que la locución verbal “entrar con pie derecho” significa “empezar a dar acertadamente los primeros pasos en un asunto; en este caso, en la plasmación de un terceto). Adviértase la diferencia aspectual entre la forma verbal “entré” -pasado perfectivo- (verso 10) y las perífrasis durativas en presente del verso 9 (“voy entrando”) y del verso 11 (“voy dando”). Este contraste temporal, subrayado además por el políptoton “entré/entrando”, le sirve al yo poético para dar por concluido el primer terceto en el mismo momento en que se está escribiendo, y después de un periodo de elaboración: “y parece que entré con pie derecho, / pues fin con este verso le voy dando” (versos 10 y 11).
Y, al fin, el yo poético irrumpe en el segundo terceto y es plenamente consciente de que ha compuesto ya trece de los versos y de que solo le queda uno para completar la tarea (versos 12-13). Pero el último verso aporta una novedad respecto de los anteriores: el empleo de la forma verbal “contad”. Hasta llegar aquí, el yo poético habla en primera persona del singular, combinando el pretérito perfecto simple con el presente de indicativo, dado que el soneto se va componiendo conforme va contando el proceso seguido en su elaboración; pero no parece haber destinatario y el soneto ha adquirido la forma de soliloquio. Sin embargo, en el verso 14 el yo poético se dirige al lector/espectador para hacerle partícipe de su logro: el soneto está concluido: “contad si son catorce, y está hecho” (la pausa interna está aquí más que justificada). Esta tonalidad alegre y desenfadada genera, pues, una complicidad “yo poético/lectores (o espectadores)” que está latente desde el primer verso: el éxito de la empresa de “construir” un soneto -compromiso adquirido con una dama de nombre Violante-estaba garantizado desde el principio, y ese “aprieto” en el que el yo poético manifiesta encontrarse y las dificultades que debe ir superando no pasan de ser humorística retórica literaria, y aquí radica, precisamente, una de las claves del éxito con que este soneto ha sido siempre recibido.
Y ya que a Violante aludimos -y de la que el poeta nada nos dice salvo que ha de cumplir el encargo que le hace de componer un soneto-, es un antropónimo hoy en desuso, frecuente en la Edad Media (por ejemplo, Alfonso X el Sabio se casó con Violante de Aragón. hija de Jaime I el Conquistador y de su segunda esposa, Violante de Hungría); y también tuvo uso en el Siglo de Oro, en comedias del propio Lope de Vega (por ejemplo, en Mujeres y criados), de Tirso de Molina (por ejemplo, en La villana de Vallecas), de Calderón de la Barca (por ejemplo, Gustos y disgustos no son más que imaginación), de Agustín Moreto (por ejemplo, en Caer para levantar), de Cervantes (por ejemplo, en La entretenida)...
Y todavía nos queda una cuestión -no menor- por plantear: este soneto ¿es producto de la inventiva de Lope de Vega? Es posible que no, opinión sustentada por Jorge León Gustá, quien sitúa su origen en la poesía toscana del Trescento y, en concreto, en el poeta florentino Pieraccio Tedaldi (1285-1328), del que se conservan 43 sonetos, entre ellos el titulado “Come dev’essere fatto un sonetto” [Cómo debe escribirse un soneto]. En este soneto, que transcribimos seguidamente, describe Tedaldi las reglas y proporciones exactas para componer un soneto clásico:
“El parecido es tan obvio -afirma Jorge León- que parece imposible que Lope no llegase a conocerlo. Pueden existir otros eslabones (como Antonio Pucci y su soneto “Fammi di piè quattordici il sonetto) [Escríbeme un soneto de catorce versos], pero el origen está en Tedaldi, mientras no se encuentre una formulación anterior”. (Blog “Las nueve musas”).
Acompañamos la traducción libre al castellano del soneto de Tedaldi con finalidad meramente informativa:
Quien quiera aprender a escribir un soneto, y no esté bien versado en ello, si desea recibir instrucciones al respecto, que abra bien los oídos y el entendimiento. // Debe tener cuatro pies [1], ser directo [2], y con dos “mudas” [3], y estar ordenado [4], y exactamente con catorce versos, y estar bien redactado con buena retórica [5]. // Once sílabas quiere cada uno, y quiere tener rimas perfectas, y unidas con palabras gentiles; // decir bien, según lo propuesto, su deber, y, si quien habla está embrujado por el Amor, expresará su opinión con mayor eficacia.
[1] Se refiere a las cuatro partes principales o estrofas que componen un soneto. Originalmente, el término "pie" (piede) se utilizaba en la métrica italiana para designar a los versos que formaban las secciones de una estrofa.
[2] El sentido del poema debe ser claro y avanzar en una dirección lógica, sin rodeos innecesarios o divagaciones.
[3] Las "mudas" (mute ) son los dos tercetos. Se les llamaba así porque cambiaban de esquema de rima respecto a los cuartetos iniciales.
[4] El soneto exige una estructura y una distribución de ideas impecables, generalmente exponiendo un tema al principio y resolviéndolo al final.
[5] El poema debe cumplir con todas las reglas de la composición literaria, el buen gusto y el uso de un lenguaje elegante y medido.
En cualquier caso, y como conclusión, el “Soneto de repente”, de Lope de Vega, combina, a partes iguales, ingenio, maestría técnica (el autor demuestra su dominio del soneto mientras reflexiona sobre el acto de crearlo, por lo que su sencillez es solo aparente) y sentido del humor. Lope de Vega ha sabido, además, conectar con el lector/espectador, hasta el punto de que su soneto -por todas las razones aludidas- se ha convertido en una obra atemporal que, por sí misma, testimonia el genio poético de quien la concibió.