En el Diccionario de uso del español, María Moliner define así el vocablo refrán: “Cualquier sentencia popular repetida tradicionalmente con forma invariable. En particular, las que son en verso o al menos con cierto ritmo, consonancia o asonancia, que las hace fáciles de retener y les da estabilidad de forma, y de sentido figurado. Como Mas vale pájaro en mano que ciento volando (refrán que aconseja conservar una cosa segura, aunque sea escasa, que perderla por obtener otra insegura en mayor cantidad), o Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar" (refrán que se emplea como aviso o que aconseja escarmentar con lo que se ve que les pasa a otros)” [1].
Como puede observarse en los refranes aportados como ejemplos, se mantiene una rima interna en ambos casos y presentan un claro ritmo que métricamente podría originar un pareado heterométrico:
Más valer pájaro en mano / que ciento volando.
(Asonancia /á-o/: “máno/volándo”).
Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, / por las tuyas a
remojar.
(Consonancia /-ár/: “pelar/remojar”).
Por su parte, Julio Casares define el refrán como aquella “frase completa e independiente, que, en sentido directo o alegórico, y, por lo general, en forma sentenciosa y elíptica, expresa un pensamiento -hecho de experiencia, enseñanza, admonición, etcétera- a manera de juicio, en el que se relacionan por lo menos dos ideas” [2]. Ejemplos de refranes son, por tanto, los siguientes: No por mucho madrugar amanece más temprano (refrán que significa que no sirve de nada querer anticipar cosas que tienen que ocurrir en el tiempo debido); Al que madruga Dios le ayuda; El que a buen árbol se arrima buena sombra le cobija.
Al que madruga, / Dios le ayuda.
(Asonancia /ú-a/: “madrúga/ayúda”. Recomienda ser diligente para tener éxito en las pretensiones, en el trabajo).
El que a buen árbol se arrima buena sombra le cobija
(Asonancia /í-a/: “arríma/cobíja. Resulta muy ventajoso tener un protector poderoso).
Fernando Lázaro Carreter considera que el refrán no se distingue esencialmente del proverbio [3]; voz que, por otra parte, el DRAE equipara a sentencia, adagio y refrán; palabras definidas, a su vez, en estos términos:
refrán. Dicho agudo y sentencioso de uso común.
sentencia. Dicho grave y sucinto que encierra doctrina o moralidad.
adagio. Sentencia breve y, la mayoría de las veces, moral.
Los refranes y la "corriente popular" de la literatura española en lengua castellana. Refranes medievales.
Los refranes han caracterizado, desde siempre, el habla coloquial y familiar. No es de extrañar, por tanto, que hayan tenido cabida en las páginas de los escritores más representativos de la corriente popular de nuestra literatura, desde Gonzalo de Berceo hasta Camilo José Cela. Obras de tanto relieve como El Libro de Buen Amor, El Corbacho, La Celestina o El Quijote incluyen abundantes muestras de esa sabiduría popular expresada en forma de refrán. Precisamente, Íñigo López de Mendoza -Marqués de Santillana- es el autor de Refranes que dicen las viejas tras el fuego [4], obra con la que se inicia la paremiología española, y de la que extraemos los siguientes refranes, que acompañamos de las correspondientes variantes de la RAE, así como de su interpretación. [5]
Pan de quince días, hambre de tres semanas. A buen hambre no hay pan duro, ni falta salsa a ninguno. Se da a entender que cuando aprieta la necesidad no se repara en delicadezas. (Asonancia /ú-o/: “dúro/ningúno”).
A buen entendedor, pocas palabras. A buen entendedor, breve hablador. Refrán que advierte que el sujeto capaz y de buen entendimiento comprende fácilmente lo que se le quiere decir. (Consonancia /-ór/: “entendedor/hablador”).
A río vuelto, ganancia de pescadores. A río revuelto, ganancia de pescadores. Refrán con que se nota al que se vale industriosamente de las turbaciones o desorden para buscar o sacar utilidad.
Codicia mala, saco rompe. La codicia rompe el saco. Refrán que enseña que muchas veces se frustra el logro de una ganancia moderada por el ansia de aspirar a otra exorbitante.
Cría el cuervo; sacarte ha el ojo. Cría cuervos y te sacarán los ojos. Refrán que explica que los beneficios hechos a ingratos les sirven de armas para pagar el bien con el mal.
Cabra va por viña: cual madre, tal hija. Cabra por viña, cual la madre, tal la hija. Refrán que denota que los hijos tienen por lo común el genio y costumbres de sus padres. (Asonancia /í-a/: “viña/hija”).
Como ejemplo de habilidad para ensartar viejos refranes, sirva esta cínica argumentación que Fernando de Rojas pone en boca de Celestina, en el auto VII, escena II:
CELESTINA. ¿Cómo? ¿Y déssas eres? ¿Dessa manera te tratas? Nunca tú harás casa con sobrado [desván] [1]. ¿Absente le has miedo? ¿Qué harías si estoviesse en la cibdad? En dicha me cabe, que jamás cesso de dar consejos a bovos y todavía ay quien yerre; pero no me maravillo, que es grande el mundo y pocos los esperimentados. ¡Ay, ay, hija, si viesses el saber de tu prima y qué tanto le ha aprovechado mi criança y consejos, y qué gran maestra está! Y aun, que no se halla ella mal con mis castigos [enseñanzas]; que uno en la cama y otro en la puerta y otro que sospira por ella en su casa, se precia de tener. Y con todos cumple y a todos muestra buena cara, y todos piensan que son muy queridos y cada uno piensa que no ay otro y que él solo es el privado [el favorito] y él solo es el que le da lo que ha menester. ¿Y tú piensas que con dos que tengas, que las tablas de la cama lo han de descobrir. ¿De una sola gotera te mantienes? [2] ¡No te sobrarán muchos manjares! ¡No quiero arrender tus esgamoches! [escamochos: sobras de la comida] [3] Nunca uno me agradó, nunca en uno puse toda mi afición. Más puede dos, y más quatro, y más dan y más tienen, y más ay en que escoger. No ay cosa más perdida, hija, que el mur [ratón] que no sabe sino un horadado [agujero] [4]; si aquél le tapan no havrádonde se esconda del gato. Quien no tiene sino un ojo, mira a quanto peligro anda [5]. Un alma sola ni canta ni llora [6]; un solo acto no haze hábito [7]; un frayle solo pocas vezes le encontrarás por la calle [8]; una perdiz sola por maravilla buela, mayormente en verano [9]; un manjar solo, continuo, presto pone hastío [10]; una golondrina no haze verano [11]; un testigo solo no es entera fe [12]; quien sola una ropa tiene, presto la envegece [13]. ¿Qué quieres, hija, deste número de uno? Más inconveniente te diré dél, que año tengo acuestas. Ten siquiera dos, que es compañía loable, y tal qual es éste [y más si es como Pármeno]. Como tienes dos orejas, dos pies y dos manos, dos sávanas en la cama; como dos camisas para remudar. Y si más quisieres, mejor te irá; que mientras más moros, más ganancia [14]. Que honrra sin provecho, no es sino como anillo en el dedo [15]. Y pues entrambos no caben en un saco, acoge la ganancia [16]. Sube, hijo Pármeno. [17]
Notas explicativas.
[1] Nunca harás casa con sobrado [desván]. Con esa manera de pensar y hacer, nunca se llega a nada.
[2] ¿De una sola gotera te mantienes? Aunque en el contexto estas palabras tienen un sentido obsceno -¿te ganas la vida atendiendo solamente a un cliente?-, recuerdan el refrán Dando la gotera hace señal la piedra, que da a entender que las mayores dificultades se vencen con tenacidad y constancia.
[3] ¡No quiero arrender tus escamoches! (No arriendo tus escamochos). Frase familiar con que se moteja a uno su escasez de bienes.
[4] No hay cosa más perdida que el mur que no sabe sino un horadado [agujero] (Otras versiones del refrán: Ratón que no sabe más que un horado, aquel tapado presto le toma el gato. Ratón que no sabe más que un horado, presto es cazado). Refrán que evidencia que resulta difícil huir de un peligro si se dispone de muy pocos recursos para ello, incluso de un único recurso. Por eso, se recomienda tener más de una vía de escape, por si falla la que se tiene. (En el Diálogo de la lengua, Valdés enuncia este refrán así: Al mur que no sabe más que un agujero, presto lo toma el gato).
[5] Quien no tiene sino un ojo, mira a quanto peligro anda. Refrán que indica que cuando se tiene limitada la vista a un solo ojo-, debe andarse prevenido porque ronda el peligro.
[6] Un alma sola ni canta ni llora. Refrán que se emplea para advertir que una persona en soledad no siente igual las alegrías o las penas, puesto que estas provienen del trato con los demás.
[7] Un solo acto no haze hábito. (En latín: “Primus error veniam meretur: El primer error merece venir).
[8] Un frayle solo pocas vezes le encontrarás por la calle, refrán que recuerda el que dice Monjas y frailes andan a pares.
[9] Una perdiz sola por maravilla buela, mayormente en verano. Esta expresión se utiliza en el contexto para indicar que en agosto es normal contemplar bandadas de perdices -y no una perdiz aislada-, porque en julio han eclosionado los huevos, y la pollada vuela ya tras la madre.
[10] Un manjar solo, continuo, presto pone hastío. Comer constantemente un solo alimento cansa enseguida. (Este refrán se corresponde con el que dice Cada día gallina, amarga la cocina; y recomienda la moderación en el comer, incluso si se trata de alimentos considerados exquisitos, pues, aunque sean buenos, pueden acabar por cansar. En un sentido más general, indica que las cosas, aun siendo buenas, deben tomarse con calma, con el fin de no hartarse de ellas, pues no gustan que se repitan, se prefiere la variación).
[11] Una golondrina no haze verano. Al no expresarse el refrán completo (Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud aventurado), el uso actual hace que el refrán se haya convertido en frase proverbial con el significado de que no puede deducirse una regla o norma general de un solo caso.
[12] Un testigo solo no es entera fe. Refrán de carácter jurídico que alude a que el testimonio de un único testigo no tiene valor.
[13] Quien sola una ropa tiene, presto la envegece. Esta frase, en el contexto, significa -alegóricamente- que quien usa siempre la misma prenda de vestir, con el consiguiente aburrimiento, termina por ajarla, y que convendría “variar de vestuario” (es decir, cambiar de amante).
[14] Mientras más moros, más ganancia. Refrán que se emplea para afirmar que cuanto mayor sea el riesgo mayor es la gloria del triunfo. En el contexto alude a que cuanto mayor sea el número de “clientes” que utilicen los “servicios” de Areúsa, esta sacará mayores beneficios.
[15] Honra sin provecho [no es sino un pequeño] anillo en el dedo. Refrán con que se hace un desprecio de la honra, dándole más importancia al provecho material que con honra o sin ella se pueda conseguir. (Otras versiones del refrán: Honra sin provecho, bolsa sin dinero. Honra sola no pone olla). Correas advierte que el refrán significa que no se debe emplear el dinero en cosas que solo sirven de puro fausto o vanidad.
[16] Pues entrambos [honra y provecho] no caben en un saco, acoge la ganancia. Variante del refrán Honra y provecho no caben bajo el mismo techo/en un mismo saco, y cuyo significado -en el contexto- alude a que, por lo general, la honra en rigor implican desinterés y, por tanto, al no ser compatible ser honesto e interesado, es preferible prescindir de la honra si se obtiene provecho material.
Ahora es Calisto el que salpica su monólogo -que reducimos por su extensión- de refranes en la escena 7.ª del acto XIV, y en la que se lamenta de que el juez (alcalde) haya dado órdenes para la ejecución de Pármeno y Sempronio.
CALISTO. ¡Oh breve deleyte mundano! ¡Cómo duran poco y cuestan mucho tus dulçores! No se compra tan caro el arrepentir [1]. ¡Oh triste yo! ¿Cuándo se restaurará tan grande pérdida? ¿Qué haré? ¿Qué consejo tomaré? ¿A quién descobriré mi mengua [desprestigio]? ¿Por qué lo celo [encubro] a los otros mis servidores y mis parientes? Tresquílanme en concejo, y no lo saben en mi casa [2]. Salir quiero. Pero si salgo para dezir que he estado presente, es tarde; si absente, es temprano. Y para proveer amigos y criados antiguos, parientes y allegados, es menester tiempo, y para buscar armas y otros aparejos de vengança. ¡Oh cruel juez! ¡Y qué mal pago me has dado del pan que de mi padre comiste! ¡Yo pensava que pudiera con tu favor matar mill hombres sin temor de castigo. ¡Inicuo falsario, perseguidor de verdad, hombre de baxo suelo! Bien dirán por ti que te hizo alcalde mengua [escasez] de hombres buenos [3]. Mirarás que tú y los que tú mataste, en servir a mis passados y a mí érades compañeros; mas quando el vil está rico ni tiene pariente ni amigo [4]. ¿Quién pensara que tú me avías de destruyr? No ay, cierto, cosa más empecible [dañina] que el incogitado [imprevisto] enemigo [5]. ¿Por qué quesiste que dixessen: "del monte sale con que se arde" [6], y que crié cuervo que me sacasse el ojo? [7] [35]
Notas aclaratorias.
[1] No se compra tan caro el arrepentir. Más barato resulta, antes de ceder al placer, arrepentirse que entregarse a su disfrute. (El dicho se atribuye a Demóstenes, con motivo de la gran cantidad de dinero que le pedía la postituta Thais por otorgarle sus favores).
[2] Tresquílanme en concejo, y no lo saben en mi casa. La frase alude al hecho de que toda la ciudad conoce el desprestigio que sufre Calisto a causa del ajusticiamiento de sus criados -Pármeno y Sempronio, asesinos de Celestina-, aunque él no haya dicho nada de ello a sus más allegados. “Era costumbre en el siglo XV, que el Concejo Municipal castigara ciertas faltas no graves, cortando el cabello a trasquilones al infractor para popular escarmiento de su falta, al menos temporalmente; es decir, mientras le crecía nuevamente el pelo. Esta pena se imponía antiguamente en derecho canónico a los bígamos. Y según Covarrubias, este corte de pelo a trasquilones o cruces, fue usado por los visigodos en España como señal de privación de la nobleza: Castigo por las autoridades para escarmiento público”. Cf. Del Valle y Díaz, Félix: “Retrato de un rincón del siglo XV en los refranes de La Celestina”.
https://realacademiatoledo.es/wp-content/uploads/2013/12/files_toletum_0042_06.pdf
[3] Te hizo alcalde mengua de hombres buenos. Actual formulación: A falta de homb res buenos, hicieron a mi padre alcalde. Se dice de una persona que ostenta una dignidad o que ocupa un cargo no por sus méritos sino porque no hay otra más indicada. (Calisto se está refiriéndose a que el alcalde (juez del municipio) había sido criado de su padre.
[4] Quando el vil está rico ni tiene pariente ni amigo. Actual formulación: Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente. Refrán utilizado para zaherir la conducta de los que cuando se enriquecen cambian para mal su comportamiento con los demás.
[5] No ay, cierto, cosa más empecible que el incogitado enemigo. Tomando como referencia a Petrarca, Calisto alude a que el enemigo más dañino es el imprevisto.
[6] Del monte sale con que se arde. Formulación actual: Del monte sale quien el monte quema. Refrán que avisa de que hay daños que recaen sobre quienes los provocan. Calisto se refiere a que los traidores destruyen primero a los suyos; o, dicho de otra manera: las catástrofes las originan los que le son a uno más cercanos.
[7] Crié cuervo que me sacases el ojo. Formulación actual: Cría cuervos y te sacarán los ojos. Por el elevado número de ingratos, este refrán recomienda ser prudentes al hacer favores. (La costumbre de este ave carnívora de comer los cadáveres empezando por los ojos sirve para simbolizar la ingratitud, al desagradecido que paga con el mal el bien que le han hecho).
Para facilitar la comprensión de los refranes se ha acudido, en su caso, a la obra Vocabulario de refranes y frases proverbiales y otras frases comunes de la lengua castellana que juntó el maestro Gonzalo Correas
así como al Refranero multilingüe del Centro Virtual Cervantes https://cvc.cervantes.es/lengua/refranero/Default.aspx
Vocabulario de refranes y frases proverbiales y otras frases comunes de la lengua castellana que juntó el maestro Gonzalo Correas. Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1924.
Estructura gramatical de los refranes.
En cuanto a su estructura gramatical, son muchos los refranes construidos según las siguientes fórmulas:
Oración exhortativa+y+oración en futuro que indica consecuencia; por ejemplo:
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Oraciones desiderativas o imperativas unidas por la conjunción y, que adquiere valor concesivo:
Dame pan y dime tonto.
Hágase el milagro y hágalo el diablo.
Los refranes desde el punto de vistas rítmico.
Y desde el punto de vista rítmico, son muchos los refranes que constituyen un pareado, es decir, dos versos monorrimos:
En abril, aguas mil. (Consonancia /-íl/).
Cuando el río suena, agua lleva. (Asonancia /é-a/).
Del dicho al hecho, hay mucho trecho.
(Consonancia /écho/).
Lo barato sale caro. (Asonancia /á-o/).
Hasta el cuarenta de mayo, no te quites el sayo.
(Consonancia /-áyo/).
Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente.
(Asonancia /é-e/).
Entre padres y hermanos, no metas las manos.
(Asonancia /á-o/).
A quien Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos.
(Asonancia /í-o/).
De noche, todos los gatos son pardos. (Asonancia
/á-o/).
NOTAS.
[1] María Moliner: Diccionario de uso del español. Madrid, editorial Gredos, 1998; 2.ª edición, tercera reimpresión, de 2001; volumen II, pág. 896. La palabra refrán remite, en este diccionario, a las siguientes -que definimos según el DRAE-: adagio (sentencia breve, comúnmente recibida, y, la mayoría de las veces, moral), aforismo (sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte), anejir (refrán o sentencia popular puesta en verso y cantable), brocárdico (entre los profesores de derecho, sentencia, axioma legal o refrán), decir (dicho notable por la sentencia, por la oportunidad o por otro motivo), dicho (palabra o conjunto de palabras con las que se expresa oralmente un concepto cabal: dicho agudo, oportuno, intempestivo, malicioso), fazaña (sentencia dada en un pleito; antiguamente, sentencia o refrán), paremia (refrán, proverbio, adagio, sentencia), proverbio (sentencia, adagio o refrán), retraher (nombre antiguo: refrán o expresión proverbial).
La última edición, la cuarta, se publica en 2016, en conmemoración del 50 aniversario de la obra original, de 1966; una edición que conserva en esencia el cuerpo principal de las definiciones originales creadas por María Moliner, aunque se han añadido más de 5500 nuevas entradas con términos modernos y tecnológicos que no existían en la época de la autora, así como voces del español de América; y también se han revisado etimologías. Todo ello ha corrido cargo del equipo técnico y lexicográfico de la Editorial Gredos.
[2] Julio Casares: Introducción a la lexicografía moderna. Madrid, Revista de Filología Española., 1950, primera edición. La última edición es de 1992.
[3] Fernando Lázaro Carreter: Diccionario de términos filológicos. Madrid, editorial Gredos, 1953. La última edición n corregida es de 2008. BRH, Manuales, 6. Lázaro Carreter define la sentencia como la “reflexión profunda, expresada sucinta y enérgicamente”: El más áspero bien de la fortuna / es no haberla tenido alguna vez (Ercilla); y el adagio como la “fórmula breve que resume un principio de moral o una observación de carácter general”: Lo bueno, si breve, dos veces bueno.
[4] Refranes que dizen las viejas tras el fuego.
Los refranes recopilados por el Marqués de Santillana. Edición a cargo de Jesús Cantera Ortiz de Urbina y Julia Sevilla Muñoz.
https://cvc.cervantes.es/lengua/biblioteca_fraseologica/r3_cantera/
[5] Diccionario de refranes. Anexo XXX del Boletín de la Real Academia Española. Madrid, mayo-agosto, 1975.Tomo LV. Cuaderno CCV.
Bibliografia.
José María Iribarren: El porqué de los dichos: sentido, origen y anécdota de los dichos, modismos y frases proverbiales de España con otras muchas curiosidades. [El éxito que en su día tuvo esta obra -que publicó Aguilar-, y en la que se recuerda la historia de muchos modismos, pone de manifiesto el interés que existe por conocer el origen de esas formas abreviadas en las que se expresa tanta sabiduría popular. La obra ha vuelto a ser editada -de nuevo con gran éxito- en Pamplona por el Departamento de Educación y Cultura del Gobierno de Navarra, a través del Instituto Príncipe de Viana, en 1996. Estudio, introducción e índices a cargo de José María Romera].
Barcelona, Ariel, 2015.