EL RINCÓN DE LA POESÍA

Triduo del alba: El homenaje del joven Rafael Alberti a la Virgen del Carmen. II

Retablo de la Virgen del Carmen en la Avda. de la Bajamar, en El Puerto de Santa María, lugar de nacimiento de Rafael Albetrti.

Nuestro poema de cada día

Fernando Carratalá | Sábado 15 de agosto de 2026

La mejopr poesía popular de Alberti, los versos del Marinero en tierra, surge en su "retiro guadarrameño", en el año 1924: el poeta se reponía de una afección pulmonar en un paisaje muy distinto al de la bahía Cadiz que le vió nacer en en 1902. Y la enorme nostalgia que le provocaba la separación de "su mar Atlántico" se canalizó en unos sencillos e inspiradísmos poemas que quizá puedan figurar a la cabeza de una amplìsima producción poética. Otro poeta andaluz, Federico García Lorca, publicaba ese mismo año Nuevas canciones 1921-1924: y ambos poetas y libros se inscriben dentro de la tendencia neopopularista de los poetas de la Generación del 27.



Y entre los poemas de Marinero en tierra, figura el "Triduo del alba", que tiene como protagonista a la Viergn del Carmen, proclamada "capitana de los mares", y guía de un "navío" que empazaba a avanzar por el "océano poético" a toda vela, es decir, con la mayor rapidez e intensidad. Del primero de los sonetos -"Día de la coronación"- ya nos ocupamos: el poeta se hace eco de la devoción a la Virgen del Carmen del pueblo marinero -El Puetrto de Santa María está considerado, históricamente, como una villa marinera- y la presenta metafóricamente como el timón que controla y dirige su vida.

El segundo de los sonetos lleva por título "Día de amor y bonanza", y podemos considerarlo como una "plegaría de salvación": el poeta confía en que la Virgen del Carmen proteja su vida (metafóricamente, "mi navío"), frente a la adversidad (metafóricamente, "la escollera" contra la que pudiera chocar partiéndolo en dos; quizá el poeta haya elegido la palabra "escollera" por el riesgo que puede implicar para una embarcación, ya que "escollera" deriva de "escollo" ['peligro']). Y este es el soneto:

Día de amor y bonanza
Que eres loba de mar y remadora,
Virgen del Carmen, y patrona mía,
escrito está en la frente de la aurora
cuyo manto es el mar de mi bahía.
Que eres mi timonel, que eres la guía
de mi oculta sirena cantadora,
escrito está en la frente de la proa
de mi navío, al sol del mediodía.
Que tú me salvarás, ¡oh marinera
Virgen del Carmen!, cuando la escollera
parta la frente en dos de mi navío,
loba de espuma azul de los altares,
con agua amarga y dulce de los mares,
escrito está en el fiero pecho mío.

Rafael Alberti: Marinero en tierra. Madrid,
Biblioteca Nueva, 192.

El poema presenta algunas novedades métricas con respecto al esquema tradicional del soneto. No lo encabeza un cuarteto, sino un serventesio, seguido de un cuarteto que emplea las mismas rimas consonantes del serventesio; es decir: "ABAB/BAAB":

  • Versos 1, 3, 6 y 7: rima /-óra/
  • ("remadora/aurora/cantadora/proa")

  • Versos 2, 4, 5 y 8: rima -ía
  • ("mia/bahía/guía/mediodía").

    Se produce un encalbalgamiento oracional en los versos 3-4: "aurora / cuyo manto"; el verso 2, que es el único de todo el poema con rítmo sáfico, presenta una pausa interna; y el verso 3 contiene una ligera aliteración de la consonante dental [t] y de la vocal media-anterior [e] que aumenta su sonotridad: "escrito está en la frente de la aurora".

    Los tercetos tampoco se ajustan a las formas clásicas en cuanto a la distribución de las rimas con sonantes, que responden al esquema "CCD/DED" -un esquema, sin embargo, seguido por algunos poetas modernistas-:

  • Versos 9 y 10: rima /-éra/ ("marinera/escollera").
  • Versos 11 y 14: rima /-ío/ ("navío/mío").
  • Versos 12 y 13: /-áres/ ("altares/mares").
  • Hay un encabalgamiento en los versos 9-10 ("oh marinera / Virgen del Carmen", ambos con pausa interna); precisamente en el verso 9 se produce la única antirritmia del soneto, en la 7.ª sílaba: "Que tú me salvarás, ¡oh marinera"; y el verso 14 acentúa en todas las sílabas pares: "escríto es en el fiéro cho o".

    Para construir el poema, el poeta ha llevado a cabo una cuidadosa selecciòn léxica en cuyo trasfondo está la simbiosis de la jerga marinera con la religiosidad popular. La jerga marinera, distribuida por todo el soneto, proporciona los términos "mar" (versos 1, 4)/"mares" (verso 13), "remadora" (verso 1), "bahía" (verso 4), "timonel" (verso 5), "sirena" (verso 6), "proa" (verso 7), "navío" (versos 8 y 11), "marinera" (verso 9), "escollera" (verso 10; según hemos podido saber, en El Puerto de Santa María está más extendido el vocablo "espigón", que se prefiere a otros más o menos sinónimos como "escollera", "rompeolas" o "malecón"), "espuma azul" (verso 13; aunque por lo general la espuma de las olas se ve blanca, bvabnjo ciertas luces del atardecer puede adoptar tonalidades azuladas, y de ahí su uso poético). A la Virgen del Carmen, y como si se tratara de epítetos épicos en función apositiva, se la llama "loba de mar" (verso 1) y "loba de espuma azul de los altares" (verso 12), "remadora" (verso 1), "patrona" (verso 2), "timonel" (verso 5), "marinera" (verso 9). Y de todas estas denominaciones, las que pueden parecer más sorprendentes son las "loba de mar" y "loba de espuma azul de los altares". En primer lugar, "Lobo der mar" se dice del marinero con mucha experiencia y sabiduría en la navegación; y lo que Alberti ha hecho ha sido cambiar el género, sustituyendo el masculino por el fenemino, algo infrecuente en su época y, por ello, mucho más expresivo; pero quizá Alberti está viendo el espíritu protector de la loba con sus lobeznos, que viene a ser como el "manto protector" con que la Virgen del Carmen arropa a los marineros amparándolos ante los peligros de la "mala mar", compartiendo, además, la bravura de los pescadores. Y, en segjundo lugar, "loba de espuma azul de los altares" es otra forma metafórica de decir que la Virgen no solo está en los templos en los que es objeto de de devoción, sino tambien en los mares -y en concreto en el mar gaditano-, como "timonel" que guía a los marineros y los cuida "con agua amarga y dulce", es decir, "en toda circunstancia", ya en la bonanza ("agua dulce"), ya en la adversidad ("agua amarga", que simboliza la bravura del Atlántico).

    Y ahora pongamos al poeta como coprotagonista del soneto, junto a la Virgen del Carmen. Porque todo el poema descansa en su tajante afirmación: "tú me salvarás" (verso 9); es la fe ciega que el poeta tiene en la Virgen -del Carmen- para cuando "le vengan mal dadas", idea que metafóricamente se desarrolla con una imagen marinera: "cuando la escollera parta la frente en dos de mi navío" (versos 10 y 11).

    Figuran en el poema varios recursos morfosintácticos con repersuciones estilísticas que reaultan fundamentales para dotarlo de una fuerte trabazón interna. En primer lugar, el poeta ha empleado la segunda persona para dirigirse a su interlocutora, la Virgen del Carmen, y este soliloquo con apariencia de diálogo -un apóstrofe lirico- añade emotividad a sus palabras, y así lo manifiestan, por ejemplo, los vocativos y el tono exclamativo: "capitana mía" (verso 2), los vocativos y el tono exclamativo: "Virgen del Carmen, patrona mía", "¡Oh marinera Virgen de Carmen...!" (versos 9-10). Por otra parte, la relación emisor-receptora se puede seguir a lo largo de todo el poema con el uso de las formas gramaticales correspondientes:

    Emisor, el poeta: su presencia implica el empleo del determinante posesivo de primera persona del singular, ya sea la forma átona antepuesta "mi" (versos 4, 5, 6, 8 y 11), o la forma tónica pospuesta "mío/mía", que implica mayor afectividad ("verso 2: "patrona mía""; verso 14: "pecho mío"); adermás, la primera persona está representada por el pronombre personal átono "me" en el crucial verso 9: "tú me salvarás").

    Receptora: la Virgen del Carmen, a la que se alude con la segunda persona verbal del presente de indicativo "eres" (versos 1 y 5), y cuya presencia queda reflejadaen en la retahíla de atributos con los que el poeta la invoca: "loba de mar" (verso 1), "remadora" (verso 1), "patrona" (verso 2), "timonel" (verso 5), "guía" (verso 5), "marinera" (verso 9), "loba de espuma azul" (verso 12).

    En segundo lugar, en los versos 1 y 5 se emplea la construcción "que eres+nombre...", introduciendo sus respectivas estrofas; una construcción que adquiere valor enfático, aun cuando no vaya enmarcada por signos ortográficos de exclamación, y sirve para ponderar y recalcar una cualidad identificativa del interlocutor -en este caso de la interlocutora, la Virgen del Carmen- de manera directa y elogiosa. Compruébese: "Que eres loba de mar y remadora" (verso 1), "Que eres mi timonel que eres la guía" (verso 5). Algo similar sucede en los versos 9-10, aun cuando la construcción gramatical no sea exactamente la misma: "Que tú me salvarás, ¡oh marinera / Virgen del Carmen".

    En tercer lugar, y en el tercer verso de cada cuarteto (versos 3 y 7, por tanto), se repite idéntica construcción, mediante un perfecto paralelismo morfosintáctico y rítmico, según el esquema siguiente (téngase presente que en la perífrasis perfectiva "está escrito" se ha invertido el orden de sus elementos constitutivos, auxiliar+participio):

    "participio (A)+verbo auxiliar(B)+preposición (C)+determinante artículo(D)+npmbre (E)+preposición (F)+determinante artículo (G)+nombre (H)"; es decir:

    "escrito (A1) está (B1) en (C1), la (D1) frente (E1) de (F1) la (G1) aurora (H1)" (verso 3);

    "escrito (A2) está (B2) en (C2), la (D2) frente (E2) de (F2) la (G2) proa (H2)" (verso 7).

    El verso 14, que cierra el poema, rompe la simettría del paralelismo en los tres últimos componentes: "escrito está en el fiero pecho mío" (adjetivo+nombre+posesivo pospuesto en forma tónica: "fiero pecho mío").

    Y no podían faltar en el poema las referecias al paisaje marinero, a su paisaje gaditano que Alberti evoca con nostalgia desde las tierras del interior -Los Ángeles de San Rafael, en plena sierra de Guadarrama-, huamizado al máximo en línea con la devoción mariana del poeta: "escrito está en la frente de la aurora / cuyo manto es el mar de mi bahía" (versos 3-4); "escrito está en la frente de la proa / de mi navío, al sol del mediodía" (versos 7-8), "loba de espuma azul de los altares, / con agua amarga y dulce de los mares" (versos 12-13).

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