ESCENARIOS

LA ÓPERA DE LOS TRES CENTAVOS

La ópera de tres centavos

Un espejo de la realidad

Alberto Morate | Miércoles 23 de septiembre de 2026

Cuando Bertolt Brecht concibió su teoría del teatro épico, no buscaba que el espectador se mimetizara con el sufrimiento de los personajes o llorara con sus desgracias. Su objetivo era mucho más subversivo: sacudir las mentes y las conciencias.



El dramaturgo alemán pretendía que el público mantuviera los ojos abiertos y la mente fría para denunciar la prostitución, la miseria y el abuso de poder en plena crisis económica. Casi un siglo después de su icónico estreno en el Berlín de 1928 cabe hacerse una pregunta incómoda al mirar a nuestro alrededor: ¿les suena de algo? Casi se diría que no parece haber pasado el tiempo; las dinámicas se repiten, todo vuelve o, tal vez, es que nunca se ha ido.

Bajo esta poderosa premisa intelectual y política, el Teatro Infanta Isabel acoge actualmente una de las propuestas más estimulantes de la cartelera madrileña: una vibrante versión de La ópera de los tres centavos.

El texto de Bertolt Brecht, enriquecido con la colaboración de Elisabeth Hauptmann, se funde con la genial e inolvidable partitura de Kurt Weill bajo la impecable dirección de escena de Mario Vega, logrando un hecho teatral de una vigencia que fascina e inquieta a partes iguales.

El montaje está capitaneado, es el capitán, por un magnético Coque Malla en el papel del cínico Mackie Navaja. Coque Malla despliega sobre las tablas todo su carisma y presencia canalla, liderando a un elenco absolutamente soberbio y entregado. La compenetración y el inmenso talento de Paula Iwasaki, Carmen Barrantes, Andrea Guasch, Cristina García, Miquel Mars y Omar Calicchio dotan a la función de una solidez interpretativa incontestable. A su lado, la música en directo cobra una dimensión sublime gracias al trabajo de Pablo Novoa y Néstor Ballesteros, quienes comandan a una banda de músicos excepcionales que ejecutan la partitura con una maestría y una energía desbordantes.

El gran acierto de la dirección de Mario Vega radica en el tono. Se le ha imprimido a la puesta en escena un clarísimo toque de humor que dinamiza el relato sin restarle mordacidad. Para ello, el montaje abraza de manera brillante el rompimiento de la cuarta pared, esa herramienta clave de Brecht, esencial para evitar la inmersión emocional del espectador y fomentar su juicio crítico. La obra nos obliga a una paradoja fascinante: mirar lo que estamos viendo sin mirarlo realmente. Se nos recuerda constantemente que estamos viendo teatro, una farsa, precisamente para advertirnos de que ahí fuera las cosas se le parecen demasiado. El escenario no deja de ser un espejo de la realidad.

Al distanciarnos de la lágrima fácil, aunque nos adentremos en el asombro, no se experimenta ningún vacío dramático. Al contrario, gracias a esa distancia se perciben con una claridad de cristal transparente los disfraces, las mentiras y los descarnados intereses personales, comerciales y emocionales que mueven a las criaturas de los bajos fondos. La obra avanza con un ritmo divertido, ágil y auténtico.

Esta magnífica producción de La ópera de los tres centavos consigue agitar las conciencias de la platea sin mermar en ningún momento la sensación de estar pasándolo en grande. Mientras arriba se celebran los fastos artificiales de una coronación, en el subsuelo emergen las miserias humanas de los aires putrefactos de nuestra propia sociedad.

INFORMACIÓN

LA ÓPERA DE LOS TRES CENTAVOS

Libreto: Bertolt Brecht y Elisabeth Hauptmann

Música: Kurt Weill

Dirección de escena y escenografía: Mario Vega

Dirección musical y arreglos: Miguel Malla

Elenco principal: Coque Malla, Paula Iwasaki, Carmen Barrantes, Omar Calicchio, Miquel Mars, Cristina García y Andrea Guasch.

Banda de Músicos en Directo: Pablo Novoa, Néstor Ballesteros, Miguel Malla, Daniel Rouleau, Evgeni Riechkalov, Gabriel Marijuan, Roberto Bazán y Carmen Barrantes.

Espacio: Teatro Infanta Isabel

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