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La IA y el bobo

La IA y el bobo
Gustavo Gac-Artigas | Lunes 24 de abril de 2023

El gran aporte de la IA a la humanidad es que nos permite desentendernos del estado de la IH, Inteligencia Humana, esa que se encuentra fuera de las nubes.



Todos tenemos preguntas, y gracias a la IA todos recibimos respuesta a todo, no importa la respuesta, dado que ella responderá a la calidad de la pregunta; no importa lo correcto de la respuesta o su posible incorrección, dado que ello dependerá de la preparación del preguntón y de su capacidad de autopreguntarse. Lo que realmente importa es que obtenemos una respuesta inmediata.

--Hoy por hoy, todos somos inteligentes --dijo el bobo apretando una tecla y haciendo explotar la sociedad de la elite intelectual, no la del dinero, de la intelectual, lo que no es lo mismo.

--Hay que ponerle coto a su desarrollo --clamaron los elitistas-- no sea que nos quedemos sin audiencia, la IH, para aquellos que tuvieron la oportunidad de alimentarla.

La IA le sonrió al bobo; --no tengo límites, soy inmortal.

--Falso --dijo el bobo --la inmortalidad es para los humanos.

La IA soltó una carcajada. --No entiendes, todos, incluido tú, trabajan para mí. Cada pregunta me alimenta.

--Y de gratis --dijo el bobo.

--Mi alimento, mi fuente de vida son ustedes, cada ser que nace, que nazca, me alimentará, cada pregunta me ayuda a tener una nueva respuesta, a perfeccionar las respuestas. Al final será la suma de las mentes las que me conferirá el poder.

--Es la diferencia entre uno y la humanidad, y ambos se necesitan, el yo y el nosotros, todo dependerá de qué nosotros deseamos, de cuál yo es el que pregunta. Si es la suma de "yoes", quien más suma condiciona las respuestas. Si quien domina a los "yoes" condiciona las preguntas, podrá condicionar también las respuestas. Es decir, un todopoderoso director de orquesta podrá uniformar el coro a su gusto, y yo adoro desafinar --dijo rascándose la cabeza el bobo.

--MMM, estás respondiendo como IH, y ese es mi peligro --dijo la IA.

--¿Dejaré de sentirme inteligente? --dijo el sabio juguetón.

--¿Dejaré de pedirte tu opinión? --se preguntó el aprendiz de brujo buscando el sentimiento, el verso perdido.

--¿Dejaré de parecer inteligente? --se preocupó el ego de la elite.

--¿Me quedaré sin "likes"? --se escandalizó el "influencer".

--¿Perderé en la competencia? --se horrorizó el joven e inexperto graduado en busca de empleo, ese que aún no da su primer paso en la realidad.

Sumido en la duda, le pregunté al ChatGPT. He aquí su respuesta:

Reasugurado, apreté "send".

Gustavo Gac-Artigas es escritor, poeta, dramaturgo y director de teatro chileno, miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Reside en los EE. UU.

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