Ed. Crossbooks. 2026
En "Zodiac Academy 1: El despertar", Caroline Peckham y Susanne Valenti presentan a los lectores un mundo donde la magia, la astrología y la vida académica convergen en una narrativa apasionante. La historia gira en torno a las hermanas gemelas Darcy y Tory Vega, quienes descubren su herencia feérica y son llevadas a la Zodiac Academy para dominar sus recién descubiertos poderes y reclamar su lugar en el reino de los Fae.
Es exactamente así como aparece en el texto original. No leemos nada como “I would prefer not to do it”, por ejemplo. La estructura formal confiere a la frase en inglés un matiz terminante. Bartleby, simplemente, preferiría no: absolutamente no. Sospecho que Melville, más allá del tiempo terrenal, en el confuso país de los sueños, reconoció a Kafka en alguno de los corredores de la biblioteca infinita de Borges. Debió de vislumbrarlo en algún cruce o al final de una escalera, o tal vez lo confundió con su propio y taciturno reflejo en uno de esos espejos picados que separan armarios y anaqueles. Bartleby se ha convertido para la humanidad lectora en el emblema de la abstinencia, de la negación terne pero indolente. Es el gran negligente metafísico, el rebelde pasivo y ontológico que habita más allá de la mera y vulgar procrastinación.
Nuestro poema de cada día
[Dada la extensión del cuento y de su comentario, lo vamos a dividir en tres partes, fácilmente reconocibles en el texto].
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Reseña del poemario "Una montaña sobre mis hombros", de Sara Hamid Hawass. Traducción de Abeer Abdel Hafez. Valparaíso Ediciones (Granada, 2026)
Hay ocasiones en las que la poesía deja de ser una elección estética para convertirse en una necesidad de la existencia. Se escribe porque algo, en nuestro interior, reclama una respuesta que la realidad no puede ofrecernos; porque la memoria insiste en devolvernos aquello que creíamos definitivamente perdido o porque, sencillamente, necesitamos encontrar un lugar donde depositar el peso de cuanto nos duele. Rainer Maria Rilke, en sus Cartas a un joven poeta, invitaba a buscar en lo más profundo de uno mismo la verdadera necesidad de escribir, hasta preguntarse si sería posible vivir privado de la escritura. Esa misma exigencia parece recorrer las páginas de Una montaña sobre mis hombros, de Sara Hamid Hawass, un poemario que nace de la intimidad herida y se proyecta hacia una dimensión universal del desamparo, la identidad y la esperanza.
Esta sección se vistió de luto con la catástrofe de Adamuz, el 31 de enero. La titulé ‘Una tragedia anunciada’ y la cerré con esta reflexión: “¿Quién nos garantiza que no volverá a ocurrir? Nadie. ¿Aprenderemos? Por supuesto que no”. Acertar un pronóstico fatalista con este Gobierno es fácil, trágicamente fácil. Nos tiene acostumbrados a lo peor, a superarse a sí mismo en su acelerada huida hacia adelante, siempre con víctimas directas e indirectas, daños colaterales de su nefasta gestión.
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