EL RINCÓN DE LA POESÍA

FELIZ AÑO NUEVO 2026 A TODOS LOS LECTORES DE TODOLITERATURA

Rubén Darío, José María Pemán y Gloria Fuertes

Nuestro poema de cada día

Fernando Carratalá | Jueves 01 de enero de 2026

Tres poetas para empezar el año con buen pie: la suntuosidad de Rubén Darío, la espiritualidad de José María Pemán y la despreocupación formal de Gloria Fuertes.



Año Nuevo

A las doce de la noche, por las puertas de la gloria
y al fulgor de perla y oro de una luz extraterrestre,
sale en hombros de cuatro ángeles, y en su silla gestatoria,
San Silvestre.

Más hermoso que un rey mago, lleva puesta la tiara, [5]
de que son bellos diamantes Sirio, Arturo y Orión;
y el anillo de su diestra hecho cual si fuese para
Salomón.

Sus pies cubren los joyeles de la Osa adamantina,
y su capa raras piedras de una ilustre Visapur; [10]
y colgada sobre el pecho resplandece la divina
Cruz del Sur.

Va el pontífice hacia Oriente; ¿va a encontrar el áureo barco
donde al brillo de la aurora viene en triunfo el rey Enero?
Ya la aljaba de Diciembre se fue toda por el arco [15]
del Arquero.

A la orilla del abismo misterioso de lo Eterno
el inmenso Sagitario no se cansa de flechar;
le sustenta el frío Polo, lo corona el blanco Invierno
y le cubre los riñones el vellón azul del mar. [20]

Cada flecha que dispara, cada flecha es una hora;
doce aljabas cada año para él trae el rey Enero;
en la sombra se destaca la figura vencedora
del Arquero.

Al redor de la figura del gigante se oye el vuelo [25]
misterioso y fugitivo de las almas que se van,
y el ruido con que pasa por la bóveda del cielo
con sus alas membranosas el murciélago Satán.

San Silvestre, bajo el palio de un zodiaco de virtudes,
del celeste Vaticano se detiene en los umbrales [30]
mientras himnos y motetes canta un coro de laúdes
inmortales.

Reza el santo y pontifica y al mirar que viene el barco
donde en triunfo llega Enero,
ante Dios bendice al mundo y su brazo abarca el arco [35]
y el Arquero.

Rubén Darío: Prosas profanas. Barcelona, Linkgua. Ediciones, 2024.

Edición digital:

https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/prosas-profanas-y-otros-poemas--0/html/

Darío saluda la llegada del año nuevo en un poema de 36 versos, distribuidos en siete agrupamientos estróficos. Prosas profanas supuso la consolidación del modernismo como movimiento literario; y este poema es buen ejemplo de la renovación temática y estilística que trajo consigo: evasión de la realidad vulgar en busca de un mundo de belleza absoluta; rutilantes metáforas; abundante adjetivación ornamental; predominio de los efectos musicales y cromáticos; originales innovaciones rítmicas y estróficas… Adviértase, al respecto, que los versos son hexadecasílabos (u octonarios), divididos por una cesura central en dos isostiquios de 8 sílabas; todos salvo los versos 4, 8, 12, 16, 24, 32 y 36, octosílabos que actúan como “pie quebrado”, cerrando las correspondientes agrupaciones estróficas en calidad de verso encabalgado; y también es octosílabo el verso 34, cuyo contenido es relevante: “donde en triunfo llega Edero”. Por lo demás, el poeta ha empleado rimas consonantes cruzadas, propias del serventesio.

Recitación en Librophone:

Oración de Año Nuevo

Señor: para este día
de año nuevo te pido
antes que la alegría,
antes que el gozo claro y encendido,
antes que la azucena [5]
y que las rosas,
una curiosidad ancha y serena,
un asombro pueril frente a las cosas...

Quiero que ante el afán de mi mirada,
enamorada y pura, [10]
todo tenga un misterio de alborada
que me deslumbre a fuerza de blancura.

Quiero ser el espejo con que el río
convierte en gozo nuevo la ribera:
quiero asombrarme del estío [15]
y enamorarme de la primavera.

Señor y Padre mío:
dame el frescor de esta pradera llana,
riégame del rocío
de tu mejor mañana. [20]

Hazme nuevo,
Señor, y ante el cielo, y los campos y la flor,
haz que mi asombro desvelado diga:
Señor... ésta es la rosa, ésta es la espiga...
¡y esto que llevo dentro es el amor! [25]

José María Pemán: Obra completa. Tomo I: La Navidad de Pemán. Madrid, Editorial Edibesa, 1997

El poema “Oración de Año Nuevo” del gaditano José María Pemán se inscribe, a nuestro entender, en la más clásica tradición agustiniana que entronca con el mejor fray Luis de León. Cinco conjuntos estróficos de versos endecasílabos y heptasílabos, a excepción del tercero -que está compuesto por cuatro versos endecasílabos-, y rimas consonantes cruzadas -salvo el último, en el que el verso 21 no tiene rima y los cuatro siguientes (22-25) la tienen abrazada-, le sirven a Pemán para proclamar su mensaje inequívoco, estrofa por estrofa hasta llegar al final del poema: el poeta le pide al Señor que el Año Nuevo le traiga la renovación de su espíritu -un hombre nuevo transido de amor (verso 25: “¡y eso que llevo dentro es mor!”), final climático que condensa toda la tensión emocional contenida en su desarrollo. La tradición agustiniana a la que nos referimos se refleja en esa extremada sensibilidad con que Pemán recoge la perfección que muestra la Naturaleza como reflejo de Dios.

Año Nuevo

A primeros de enero de un año cualquiera,

con amores y nombres seleccionados,

con los huesos maduros a mitad de mi vida

me PROMETO solemne no sufrir demasiado.

Si me pegan, que peguen, [5]

si me aciertan, me han dado,

y si pierdo en la Rifa,

será porque he jugado.

Me fastidian las penas,

me da alergia el enfado, [10]

con el ceño fruncido

parezco un feto raro.

Año nuevo vida nueva

(¡Qué tópico más sano!)

Nueva luz ilumina [15]

mi ascensor apagado

de subir a deshora

de estar comunicando,

de hacer la angustia en verso

de hacer el tonto en vano, [20]

de sembrar mis insomnios

de tachuelas y clavos.

A mitad de mi vida

de par en par sonrisa y puerta abro,

—que no quiero acabar por los pasillos [25]

con el corazón apolillado—.

PROMETO no volver

a ahogaros en mi llanto,

no volver a sufrir,

sin un motivo muy [30]

justificado.

Gloria Fuertes: Historia de Gloria. Amor, humor y desamor. Madrid, ediciones Cátedra, 1980.

Inconfundible estilo el de Gloria Fuertes en un poema en que expresa, mediante promesa que se hace a sí misma y a los demás, sus anhelos para el Año Nuevo: “[…] no sufrir demasiado” (verso 4), “no volver a sufrir, / sin un motivo muy / justificado” (versos 29-31 con los que se cierra el poema, heterométrico en cuanto al número de sílabas de los versos, aun cuando predomine el ritmo heptasílábico; y por otra parte, los pares riman en asonante /á-o/).

El poema pueda dividirse en dos partes: versos 1-12 y versos 15-31; y como frontera entre ambas partes, los versos 13-14: “Año nuevo vida nueva / (¡Qué tópico más sano!)”. La poeta insiste en que se encuentra “[…] a mitad de mi vida” (versos 3 y 23); y con la “Nueva luz [que] ilumina” (verso 15) el Nuevo Año, no quiere ni apenarse (verso 9), ni enojarse (verso 10, de gran contundencia: “me da alergia el enfado”), ni andar con el ceño fruncido en señal de disgusto (verso 11); antes por el contrario, promete “no volver / a ahogaros en mi llanto” (versos 27-28), ya que “de par en par sonrisa y puerta abro” (verso 23, que contiene un hipérbatos pedido por exigencias de la rimas /á-o/).

Especial relevancia estilística tienen los versos 15-22: a partir del verso 17 y hasta el 22 se desarrolla una construcción paralelística con alguna que otra variación morfossintáctica: “de subir a deshora / de estar comunicando, / de hacer la angustia en verso / de hacer el tonto en vano, / de sembrar mis insomnios / de tachuelas y clavos”. Y precisamente -y sobre todo- lo de “hacer la angustia en verso” es lo que la poeta quiere evitar.

Sorprendente, como siempre, la sencillez y naturalidad de ese estilo tan personal que caracteriza a Gloria Fuertes, con un uso moderado de la Retórica, un léxico “cercano” y carente de dificultad, una sintaxis simplicísima…; y ese tono tan coloquial con el que abre su corazón a sus lectores, a los que comunica sus más íntimas preocupaciones en una continua biografía que toma cuerpo en sus versos.

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