Como poeta y, sobre todo, como músico, Juan del Encina obtuvo gran celebridad con la publicación, en 1496, de su Cancionero, que marca -en el ámbito de la escuela polifónica castellana- el inicio de la polifonía en España; y como dramaturgo, es el autor de mayor renombre en el prerrenacimiento español, y el precursor del teatro español del Siglo de Oro. Además, cómo músico, perteneció a la escuela polifónica castellana, inicio de la polifonía en España. Ejerció el Priorato de San Marcos de León hasta su muerte. Sus restos descansan en la Catedral de Salamanca. Entre sus muchas composiciones sacras, hemos elegido una canción y un villancico.
La canción reproducida está dedicada a los tres Reyes Magos, y consta de tres quintillas en versos octosílabos, con rima abaab (es decir, dos rimas consonantes distintas que se han organizado a gusto del poeta, pero con la condición de que no haya tres versos seguidos con la misma rima, de que los dos últimos no formen pareado y de que ningún verso quede suelto). El contenido repetido de los versos 4-5 y 14-15 (“distes fe que conocistes: / Dios y hombre ser nacido”) marcan el leitmotiv de la canción: los tres Reyes Magos son testigos de que “en aquel pobre portal, / casa de nuestro tesoro” (versos 9-10) Dios se ha hecho Hombre. Y como dones le ofrecieron “el incienso por divinal” (verso 6), el oro por Rey (verso 7) “y mirra por ser mortal” (verso 8). Y por eso, la voz poética -que, en apóstrofe lírico de dirige directamente a los Reyes- les hace merecedores de una gran corona (verso 11), porque con los dones que le ofrecieron (versos 3 y 13) distinguieron en el recién nacido, con toda claridad, la conjunción de divinidad, realeza y humanidad. De hecho, los tres Reyes Magos fueron “a ver al Rey más subido” (verso 2).
Sirviéronle los pastores
por Pastor de tantas greyes
y vosotros, mis señores,
por mayor Rey de los reyes;
pues del Dador de las leyes
soys tan queridos y amados,
sed mi guarda y abogados.
Este villancico presenta a los tres Reyes Magos como verdaderos protectores del ser humano. Por eso, en el verso de vuelta de las mudanzas, la voz poética les encomienda que aboguen por él y que contribuyan a su salvación: “sed mi guarda y abogados” (versos 3, 10, 17, 24 y 31), tanto en la tierra (verso 4) como en el cielo (verso 6). Unos Reyes Magos muy queridos por Dios, ya que les reveló el lugar de su nacimiento como Hombre (versos 11-14), al que acudieron guiados por una estrella (verso 23). Y un “Rey divino” (verso 19) al que se presenta como “Pastor de tantas greyes” (verso 26) y como “el mayor Rey de los reyes” (verso 20), al que corresponde la potestad legislativa (verso 21: “Dador de leyes”).
Los versos octosílabos presentan la siguiente estructura de rimas consonantes:
abb / cdcdd bb (mudanza 1), efeff bb (mudanza 2), etc.
Interpretaciones.