Durante más de doscientos años (siglos XIII y XIV), la actual provincia de Jaén fue tierra fronteriza entre cristianos y musulmanes, lo que, lógicamente, propició numerosos hechos de armas. La divulgación oral de estos hechos fue el caldo de cultivo que fermentó una poesía popular y anónima, que relataba los sucesos de esta época, y que canalizó en los llamados “romances fronterizos”. Estos romances se caracterizan por su sencillez y por su carencia de recursos complicados de versificación; y precisamente el ser simples y pegadizos es lo que les ha valido perpetuarse hasta nuestros días, primero oralmente y después impresos. Se ha criticado en ellos la falta de rigor histórico, pero hay que tener en cuenta que se trata de poesía y no de historia; que al principio se transmitían de forma oral; y que fueron compuestos en épocas posteriores a las de los sucesos que relatan, lo que permitía a sus autores la incorporación de situaciones y personajes meramente “decorativos” sacados de su imaginación.
Los dos romances fronterizos más antiguos hacen referencia a sendos cercos musulmanes de la ciudad de Baeza. El primer romance conocido es el “Romance del cerco de Baeza”, basado en hechos producidos en 1368, aunque los historiadores dudan sobre la veracidad de su contenido, ya que no hay noticias documentales suficientes que lo avalen. Este es el romance:
Sobre los ejércitos musulmanes:
https://arrecaballo.es/edad-media/la-reconquista/los-ejercitos-musulmanes/
Apoyo léxico. Arráez. Caudillo o jefe árabe. Peones. En la infantería musulmana, tropas de primera línea, armadas con jabalinas y escudos, que actuaban como vanguardia para desorganizar al enemigo antes de la carga de la caballería. Formaban la base de las fuerzas que combatieron contra los reinos cristianos. Conquerir. Conquistar. Ardil. Astuto, sagaz.
El romance, compuesto por veinte versos octosílabos con rima asonante aguda /í/ en los pares, narra el cerco de Baeza llevado a cabo por las tropas del caudillo nazarí Andalla Mir, apoyado por las fuerzas del rey Pedro I de Castilla (los partidarios de su hermanastro Enrique II gobernaban Baeza), motejado por sus enemigos como “el traidor Pero Gil” (verso 6); pero el asalto a la ciudad fracasa gracias a la intervención heroica de Ruy Fernández, que terminó cortando la cabeza de Andalla Mir, lo que supuso la retirada del ejército asaltamte (versos 19-20: “cortado le ha la cabeza, / los demás dan a fuir”).
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El segundo romance más antiguo de nuestra poesía épica, “Moricos, los mi moricos” sí está ampliamente documentado, y se basa en el cerco sufrido por Baeza en el año 1407. El rey de Granada asedió la ciudad (el 17 de agosto) y, tras tres días de combate, y ante la férrea resistencia y las noticias de que se aproximaban refuerzos cristianos, levantó el cerco. Al frente de la defensa de Baeza estuvieron Garci González de Valdés y Pero Díaz de Quesada. Reproducimos a continuación el romance, en la versión de dieciocho versos octosílabos con rima asonante en los pares /á-a/
Apoyo léxico. Torreada. Fortificada. Cabalgada. Expedición de tropa a caballo. Pero Díaz era el militar encargado de defender Álora. La descripción del moro que habla, interesado en capturar a las mujeres emparentadas con el capitán enemigo y enamorar a su hija es una característica típica de los romances viejos (por ejemplo, el “Romance del moro que perdió Valencia”).
Debido precisamente a la transmisión oral, existen varias versiones del romance, aunque mantienen lo sustancial; como esta otra, de 16 versos octosílabos y la misma rima asonantada en los pares (/á-a/)
El capitán Venegas aludido en los romances fue posterior a los hechos. Los musulmanes no pudieron conquistar Baeza, pero se tomaron el desquite conquistado el castillo de Bedmar. Dos meses después cercaron Jaén y el Concejo de Baeza mandó a Pero Díaz con quinientos caballeros, consiguiendo romper el cerco. Pero Díaz murió a principios del año 1442 y fue sepultado en su capilla, en la Iglesia mayor de Baeza, donde aún se puede contemplar su escudo de armas, el mismo que campea sobre la puerta principal de la fachada de la Casa grande de Santo Tomé.
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El poema “Álora, la bien cercada” relata la muerte de Diego Gómez de Ribera durante el cerco de Álora, en 1434; y alaba la entereza de los musulmanes que defendían sus últimas posesiones en España. Tras la personificación del segundo verso (“tú que estás en par del río”; verso que convierte la estructura poemática en un dramático apóstrofe lírico), puede advertirse el cambio de la segunda persona narrativa, así como un abrupto final de insospechadas resonancias líricas. (El romance tiene, no obstante, un final: “que él a Dios se encomendaba / y el alma se le ha salido”).
Apoyo léxico. En par. Junto a. Adelantado. Gobernador de una provincia fronteriza. Portillo. Brecha en la muralla. Viérades. Vierais. Fórmula juglaresca de presentación en la historia que incluye al auditorio mediante el uso de la segunda persona del plural. Por cima de. Por encima de. Pendón. Bandera o estandarte pequeño. Ballesta armada. Arma montada, dispuesta para disparar flechas. Cuadrillo. Saeta de madera y cuadrangular. Visera. Parte de la armadura que cubre el rostro. Colodrillo. Nuca. Maestros. Médicos. Guarido. Curado. Final del romance: “que él a Dios se encomendaba / y el alma se le ha salido”.
Análisis del poema cargo de Tomás J. Salas Fernández.
https://parnaseo.uv.es/Lemir/Revista/Revista6/Salas/tomas.htm
Romance de la caída de Álora interpretado por las Banda Morisca. Concierto celebrado el 21/08/2012 en las ruinas romanas de Baelo Claudia (Bolonia, Cádiz), frente a las costas de la antigua Tingis.