EL RINCÓN DE LA POESÍA

Luis Rosales y su poema "De cómo entró por la ventana el primer rayo de sol": Una reflexión sobre la Natividad

Luis Rosales

Nuestro poema de cada día

Fernando Carratalá | Viernes 17 de abril de 2026
El poema "De cómo entró por la ventana el primer rayo de sol" de Luis Rosales presenta la gestación de María con sencillez y profundidad. A través del silencio compartido entre María y José, se evoca el misterio divino de la Natividad, culminando en una imagen poética de luz y reverberación.


De cómo entró por la ventana
el primer rayo de sol
Si le preguntan diría
que no sabe nada; era
de Nazaret, quinceañera,
y se llamaba María.
Él calla a su lado y ve
la escarcha en el suelo; era
carpintero de ribera
y se llamaba José.
Callan y el silencio junta
sueño, ventisca y asombro;
callan y él duerme en su hombro
como haciendo una pregunta.
Cuando el sol en el portal
entra y su luz reverbera,
ella lo recuerda: Era...
como el sol por el cristal.

Luis Rosales: Retablo de Navidad. En Obras completas, volumen 1.
Madrid, Editorial Trotta, 1996.

Desde que en noviembre de 1940 Luis Rosales publicó en la revista Escorial el Retablo de Navidad -con solo 15 poemas- hasta la edición definitiva, incluida en el volumen 1 de sus Poesías completas (Madrid, Editorial Trotta, 1996), la obra ha sido objeto de diferentes ampliaciones (Editorial Universitaria Europea, 1964; Seix Barral, 1983) e incluso de cambio de título (Retablo sacro del nacimiento del Señor). Vista en su conjunto, en la obra se conjuga la más alta espiritualidad -que proclama la fe de creyente de Rosales- con una perfección técnica insuperable. Ante los ojos del lector asoman los más variados personajes y situaciones relacionados con la Natividad. Los poemas, por lo general, son breves, y están compuestos en una amplia gama de modalidades métricas: décimas, seguidillas, cuartetas asonantadas, redondillas, romancillos, romances, serventesios, sonetos -no hay duda de que Rosales es uno de los grandes sonetistas del siglo XX-...

A dicha obra ya le dedicamos un artículo en esta revista digital, publicado el 28 de diciembre de 2025. y titulado “Luis Rosales y su Retablo de Navidad. Un viaje poético a través de la tradición”; artículo en el comentábamos la génesis del poemario y su evolución, así como cinco poemas: “Junto al pesebre”, “Donde se da debida cuenta de un resplandor que allí había”, “De cómo el hombre que se pierde llega siempre a Belén”, “Nana de la negrita que se quedó alelada junto a Él” y “Perdido en tu nombre”. Este es el enlace para acceder al artículo:

https://www.todoliteratura.es/noticia/62022/el-rincon-de-la-poesia/luis-rosales-y-su-retablo-de-navidad-un-viaje-poetico-a-traves-de-la-tradicion.html

El poema “De cómo entró por la ventana el primer rayo de luz” presenta con toda simplicidad la gestación de la Virgen María. El poeta ha recurrido en esta ocasión al verso octosílabo -16 en total- y los ha agrupado en cuatro redondillas con rimas consonantes (primero con cuarto y segundo con tercero), según el siguiente esquema:

I: /-ía/ (“diría/María”, /-éra/ (“era/quinceañera”);

II: /-éra/ (“era/ribera”), /-é/ (“ve/José”);

III: /-ómbro/ (“asombro/hombro”),

IV /-éra/ (“reverbera/Era”), /-ál/ (portal/cristal”).

Las rimas oxítonas de los versos primero y cuarto de las estrofas segunda y cuarta, así como la estructura fonológica de las rimas de la tercera estrofa aportan una contundente sonoridad a la composición.

En las redondillas 1 y 2, Rosales presenta a María y a José, respectivamente. En los versos 1-4, el poeta recoge parte del testimonio del Evangelio de san Lucas (1: 26-27) que dice textualmente: “Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María”. Y el texto de Rosales recoge tres datos: el nombre de la que ha sido elegida por Dios para ser la madre de su Hijo, concebido por obra del Espíritu Santo: “María” (verso 4); el lugar de su nacimiento: “Nazaret” -donde sucederá el episodio de la anunciación- (verso 3); y la edad de María, a la que se le atribuye una edad en torno a los quince años: “quinceañera” (verso 3). [El hecho de con tan temprana edad las mujeres estuvieran casadas se inscribe en el ámbito de las costumbres matrimoniales judías del siglo I]. Pero en los versos 1-2 recoge Rosales la ignorancia por parte de María de las circunstancias y acontecimientos milagrosas que está llamada a protagonizar: “Si le preguntan diría / que no sabe nada”. En el anuncio del nacimiento de Jesús (Evangelio de san Lucas: 1:26-38), María le pregunta al ángel Gabriel cómo ocurrirá lo que le comunica, alegando su condición de virgen: “¿Cómo podrá suceder esto —preguntó María al ángel—, puesto que soy virgen?” (1:34). Y resulta altamente eficaz el uso que Rosales hace de los tiempos y modos verbales en estos dos versos: ha empleado la construcción "si+presente de indicativo" (“Si le preguntan”) para expresar una condición real vinculada a un resultado futuro (“diría” ‘[que no sabe nada]’. Por otro lado, los presentes de indicativo (“preguntan”, “[no] sabe”) tienen la capacidad de actualizar con gran viveza hechos pasados y terminados (adviértase la diferencia: “Si le peguntaran diría / que no sabía nada”).

La estrofa segunda está dedicada a san José, de profesión “carpintero de ribera” [que trabaja en obras navales] (verso 7). La creencia popular dice que san José fue carpintero, y que en este oficio le acompañaba Jesús, hasta que emprendió su vida pública; y toma como punto de partida el Evangelio de san Mateo (13:55). Pero no hay ninguna referencia escrituraria que permita afirmar que san José era “carpintero de ribera. Quizá el poeta imagina aun san José construyendo pequeñas barcas para ser empleadas en el Mar de Galilea (que es Lago Tiberíades -sobre cuyas aguas anduvo Jesús, o donde se produjo la “pesca milagrosa”-; además, cuatro de los apóstoles de Jesús -Pedro, Andrés, Jacobo y Juan- eran pescadores de oficio; y, por otra parte, el Mar de Galileea se encuentra aproximadamente a 30-35 kilómetros de Nazaret. Pero también puede ocurrir que estemos ante una licencia poética de Rosales para lograr un perfecto octosílabo y la rima que le exige la redondilla. San José permanece en silencio junto a María, un silencio que trasluce una sensación de incomprensión. Esa imagen de la “escarcha en el suelo (verso 6) pone en evidencia la frialdad de la estancia en que se encuentran, una dureza ambiental que aleja cualquier elemento divino y presenta un aspecto de la indigencia humana.

En la estrofa tercera el silencio continúa, pero ahora afecta tanto a José como a María, y solo hay gestos y actitudes: “el duerme en su hombro” (verso 11). Es el silencio como forma de comunicación; y, entre sueños, se formula una pregunta -la gran pregunta que en el texto no se explicita-, y que responde al conflicto interno de un hombre justo ante un incomprensible misterio divino. Conviene recordar aquí que un ángel le reveló en sueños el origen divino de la Encarnación del Verbo, lo que acabó con la dolorosa incertidumbre en la que vivía e incluso con la intención de repudiar en secreto a María (Evangelio de san Mateo, 1:18-24). La palabra “asombro” (verso 10) es la que sintetiza toda la estrofa.

En la última redondilla, el poema alcanza su clímax para describir con bellísimas palabras la gestación de María: sol, luz, reverberación… y “Era... / como el sol por el cristal” (versos 15-16). Esta imagen podemos rastrearla en el soneto de Manuel Machado titulado “Beato Angélico. La Anunciación”: “como el rayo de sol en el cristal”.

Poema completo incluido en Apolo (Teatro pictórico), de 1911:

https://www.poesi.as/mm119015.htm

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