Apoyo léxico.
Verso 5. eras ido. Estabas ausente.
Verso 10. Eficaz gradación semántica ascendente: adolezco [enfermo], peno y muero.
Verso 11. amores. Metonimia para referirse al Amado.
Verso 18. verduras. Follaje, plantas de intenso color verde.
Verso 22. con presura. Con apresuramiento, deprisa.
Verso 25. La h inicial del vocablo hermosura debe pronunciarse con cierta aspiración faríngea sorda, para impedir la sinalefa y, de este modo, mantener el ritmo del endecasílabo (heroico, con acentos en 2.ª, 6.ª y 10.ª sílabas).
Verso 27. de vero. De veras, de verdad. Versos 29-30. de hoy más ya mensajero, / que no saben... La palabra mensajero tiene un sentido colectivo, y ello justifica la concordancia ad sensum con el verbo en plural saben.
Verso 31. Y todos cuantos vagan. Los que se dedican a la contemplación divina.
Los 195 versos, agrupados en liras, que constituyen el Cántico espiritual -que no es sino la explicación, mediante una alegoría amorosa, del proceso místico- son suficientes para elevar a San Juan de la Cruz a las más altas cimas de la lírica no ya renacentista, sino de toda nuestra literatura. El desbordado lirismo de la obra, su deslumbrante colorido, la proliferación de sorprendentes imágenes y el personalísimo empleo de los recursos propios de la expresión lingüística para abordar los temas inefables de la unión del alma con su creador (paradojas, antítesis, exclamaciones, vaguedades e inconcreciones, presencia de elementos simbólicos extremadamente sutiles...) contribuyen a crear un clímax emocional de altísima eficacia no solo espiritual, sino también estética.
Y de entre los recursos estilísticos de que se vale San Juan de la Cruz para lograr que el lenguaje humano nos acerque a la expresión de lo inefable sobresale, también, la aliteración, que el poeta maneja con excepcional maestría para obtener la mayor expresividad de unos contenidos siempre enigmáticos.
Y así, por ejemplo, si rastreamos las aliteraciones contenidas en los versos de los estrofas 4 a 8, destaca, en el segundo verso de la cuarta estrofa, la aliteración de la a -“plantadas por la mano del Amado”-, que sugiere, así, la extensión y abundancia de boscaje, apuntadas en el plural del verso primero: “¡Oh bosques y espesuras”; y en el verso tercero de esta misma estrofa figura la aliteración consonántica de los sonidos suaves d y r vibrante simple: “¡Oh, prado de verduras”. En el segundo verso de la estrofa quinta resalta la iteración fónica de la s, en consonancia con el movimiento fugaz, como si se tratara del silbido del viento: “passó por estos sotos con presura”. En el último verso de la estrofa séptima, el tratamiento de la materia fónica expresiva alcanza un clímax inigualable, sugeridor de la congoja que oprime el alma: “un no sé qué que quedan balbuciendo”. Y, por fin, en el segundo verso de la estrofa octava es la bilabial b la que se reitera, como consecuencia de la repetición léxica del mismo lexema (figura retórica denominada similicadencia): “¡oh vida!, no viviendo donde vives”.
1. En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada,
Apoyo léxico.
Verso 2. ansias. Congojas, penas, anhelos.
Verso 3. ventura. Buena suerte.
Verso 4. notada. Advertida, observada.
Verso 9. en celada. A escondidas, ocultamente.
Verso 13. cosa. Nada.
Verso 17. cierto. Adjetivo con valor adverbial: ciertamente, con certeza.
Verso 20. parecía. Aparecía, se hallaba.
Verso 26. florido. De flores.
Verso 29. regalaba. Acariciaba.
Verso 20. ventalle. Abanico.
Tres son las partes que conforman el poema: la renuncia al mundo de los sentidos para buscar la plenitud interior; la búsqueda, en la tiniebla silenciosa, de la luz amorosa del conocimiento, una vez desligada el alma de afectos y deseos terrenales; y la conversión de la noche oscura en luminosa, al divisar el alma a Dios y fundirse con él en un matrimonio espiritual.
Las múltiples reiteraciones aportan al ritmo del poema la necesaria lentitud para ir creando un clima altamente expresivo, que alcanza su máxima tensión emocional en la última estrofa: el alma, unida a Dios, permanece en un estado de absoluta pasividad y quietud, despreocupada y feliz.
En las dos primeras estrofas, la aliteración de /s/ aporta unos sugestivos efectos expresivos, coincidiendo con la “salida” de la amada -el alma- en busca del Amado -Dios-, iniciando así un camino de purificación que culmina con la fusión mística de ambos.
Edición digital de las Poesías de San Juan de la Cruz.