ESCENARIOS

YO SOLO QUIERO IRME A FRANCIA

Yo solo quiero irme a Francia

El sinónimo de libertad

Alberto Morate | Lunes 18 de mayo de 2026

Hermanas, un vínculo que desconocen, los secretos guardados, la España represora, no todos hablaban la misma lengua.



Yo solo quiero irme a Francia es una comedia amarga, diferente, escrita y dirigida por la actriz y dramaturga Elisabeth Larena. Hay un viaje al pasado, a la memoria, a la distorsión de los recuerdos. ¡Madre mía!, y desde este momento, lo irreparable, el descubrimiento de que no todo era tan idílico como lo pintaban o nos querían hacer creer.

Francia era el sinónimo de libertad, la manera de expresar en un clamor sordo algo que estaba prohibido y mal visto. Había que estar callado, responder con educación, ser sumiso, aceptar de buen grado lo impuesto, aunque fuese de una manera velada.

Ciertamente, y por mucho que pasen los años, colean los recuerdos de aquella infausta guerra incivil que sumó en un caos a familias enteras, que las separó, que las cercenó, que abrió simas de odio e insidia. Y si eras mujer, mejor estar calladita, responder a todo que sí, seguir los dicterios de una forma educativa velada en un mundo ciego.

A partir de un velatorio, donde María Galiana, inmensa siempre y altamente emotiva, se nos presenta como la finada, asistiremos a traumas, a ocultaciones, a hechos agoreros que podrían destapar las vergüenzas, airear el qué dirán, que se haga la luz sobre lo que antes estaba bajo un arcón cerrado bajo llave.

La producción define la puesta en escena como una comedia amarga, quizá podría ser un terror dulce, una defensa contra lo que no se quiere saber. Pero la verdad siempre debe salir adelante.

Interpretan, junto a María Galiana, tres actrices solventes que se ajustan a sus roles de manera precisa, Nieve de Medina, Anna Mayo y María Roja.

Van apareciendo elementos del pasado que contrastan con el actual presente, desempolvando aquellos recuerdos que aún muchos de nuestros padres, abuelos o nosotros mismos conservamos.

Hay un realismo mágico, los personajes que han fallecido pero que ahora son testigos de sus propias acciones, cuando ya no ha lugar ni tiempo para arrepentirse, para rectificar, para cambiar el destino de lo que pasó después. La abuela Pilar, con sus silencios, con su ocultación, que se destapará cuando ya nadie pueda recriminarla. ¡Tantos silencios a lo largo de tantos años! ¡Cuántas veces he oído decir aquello de mis abuelos no quieren contar nada de aquella época! Es un mutismo cómplice, quizá para no hacer más daño.

También está el personaje de Nieve de Medina, Marisol o Nieves, quería huir, quizá nunca encontró su auténtico sitio. Y Leo (Anna Mayo) e Inés (María Roja), la primera no quiere repetir la historia, no entiende muchas cosas, abre los ojos de manera inesperada, mientras que la segunda hace lo contrario, quiere saber, conocer los secretos, porque si no, no será capaz de entenderlo.

La obra se sucede con un humor sutil descargando, de esa manera, una tensión entre los personajes que podría traducirse en un drama de características melodramáticas, pero tiende a la empatía con el espectador que ve con agrado la interpretación de las cuatro actrices.

INFORMACIÓN

YO SOLO QUIERO IRME A FRANCIA

Autoría y Dirección: Elizabet Larena.

Elenco: María Galiana, Nieve de Medina, Anna Mayo, María Roja.

Producción: Contraproducións

Espacio: Gran Teatro Pavón

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