Esta Rima figura en el Libro de los gorriones con el número 16 (edición de 1871). Y aunque empleamos la edición de Rusell P. Sebold, por el enorme interés que tienen las explicaciones que va dando de cada Rima, mantenemos los versos de la edición original, así como la puntuación. En este sentido, en el verso 1 no hay coma; en el verso 9 figura la palabra “nube”, en lugar de “noche”; los versos 7 y 8 están enmarcados por una única exclamación; y en el último verso hay que añadir tres puntos suspensivos detrás de la palabra “favor”.
Recitación de Agustín González.
El 2 de octubre de 2025, en esta misma revista digital, publicamos el comentario de la Rima XLI de Bécquer (“Tú eras el huracán y yo la alta…”), en un artículo titulado “Estilo y sencillez: La voz inconfundible de Bécquer en sus Rimas”. A dicho artículo se puede acceder en este enlace:
Completamos ahora lo allí dicho ofreciendo esta otra Rima, la XLII, que tiene como tema la expresión del dolor del poeta ante la infidelidad de su mujer, Casta Esteban. Esta es la opinión de Sbold, que escribe al respecto: “El amor de Bécquer a Julia Espín [cuya ruptura se produjo hacia 1860-1861], por apasionado que pueda haber parecido en algún momento, fue siempre más bien ideal y platónico, y en el feroz y glacial realismo clínico del presente poema, cuyo tono contrasta tan marcadamente con el de la mayor parte de las Rimas, parece reflejarse la imposible situación, la vergüenza y indecible indignación y pesar del poeta al enterarse de una traición que fue el remate de siete años de una desgraciada vida conyugal de la que nunca quería hablar ni con sus amigos más íntimos.” (op. cit., pág. 269).
El poema se compone de doce versos endecasílabos, distribuidos en tres estrofas cuatro versos con rima asonante /á-a/ en los pares. El encabalgamiento solo está presente en los versos 1-2 (“el frío / de una hoja de acero”). Y en la tercera de la estrofas, los continuos puntos suspensivos en todos los versos introducen un ritmo entrecortado que ayuda a sugerir una situación de absoluta congoja. De igual manera, la rabia e impotencia queda reflejada en los versos 7-8, en los que los signos de exclamación aportan la necesaria entonación que enfatiza una situación colérica. En este sentido, la puntuación ortográfica es, sin duda, un coadyuvante en la expresión de un estado en el que la rabia y el dolor van al unísono.
Porque, en efecto, la Rima expresa el desgarrador sentimiento que anega el alma de quien ha sido traicionado. En la primera estrofa (versos 1-4) destacan las imágenes que aluden a la frialdad del abandono. Basta con reparar en los elementos léxicos o figurativos, cuatro en concreto -uno por verso-: “sentí el frío” (verso 1); “hoja de acero” (verso 2), “muro” (verso 3), “la conciencia perdí” (verso 4, que contiene un leve hipérbaton). La segunda estrofa (versos 5-8), extensión conceptual de la anterior y consecuencia de la misma, es la situación de abatimiento absoluto, manifestado, igualmente, en cada uno de los versos: “el espíritu de la noche” (verso 5) que todo lo trastorna, “el alma” destrozada por contradictorios sentimientos de cólera y conmiseración (verso 6), el llanto incontenible (verso 7), la propia muerte en vida (verso 8). Precisamente estos dos versos -el 7 y el 8- están montados sobre un perfecto paralelismo rítmico y morfosinttactico:
¡y (A1) entónces (B1) comprendí (C1) por qué (D1) se llóra (E1),
2.ª 6.ª 8.ª 10.ª
¡y (A2) entónces (B2) comprendí (C2) por qué (D2) se máta (E2)!”.
2.ª 6.ª 8.ª 10.ª
Y en cuanto a la tercera estrofa (versos 9-12), el poeta manifiesta que el dolor se va superando, aunque con aflicción (“verso 9: “Pasó la nube del dolor… con pena”). Y con respecto al concepto becqueriano de la amistad, presente en los versos 11 y 12, escribe Sebold: “El amigo no sirve sino para esos buenos oficios que llevan a la evitación de peores males, pero no para aquellos que podrían brindar el consuelo.” (op. cit., pág. 270). Y para avalar su opinión cita la Rima LXI, y en concreto, la estrofa segunda: “Cuando la trémula mano / tienda, próximo a expirar, / buscando una mano amiga, / ¿quién la estrechará?”.
Esta es la Rima completa: