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Prólogo de "La doble pena de volver a contarlo todo", de Pablo Queralt

domingo 08 de febrero de 2026, 14:13h
La doble pena de contarlo todo
La doble pena de contarlo todo

"La doble pena de contarlo todo" captura un momento del momento, el instante de la detención. Pasaron ya el brío y la inercia, el fulgor expresivo y dinámico del que dicta su incomprensión a los versos para que la voz alta del poema sea alarma. Aquí el más allá es su más acá, ya se abatieron las necesidades imperiosas del ritmo y el efecto, los puntos y las comas y los cortes son lo ausente.

Y lo ausente vuelve y se queda, se detiene ante los ojos y ante la mirada, en la lectura que atestigua el dolor, la fiesta agradecida de estos poemas. Los textos se desesperan, muestran al cuerpo magnífico que busca y rebusca un sentido en la infancia, algo que traiga al alma, que patentice al ser. Pero es justamente en el hiato de pena doble por lo ausente donde encarna la lectura; lo afirma con humildad el mismo poema: las palabras nunca se quedan en el lugar donde las pones.

Y el poeta se aventura y agradece al amigo olvidado que sembró risas, a la hermosura indeleble del primer cuerpo desnudo, al corazón de la metamorfosis, a quienes lo atraviesan y ayudan a vencer la gravedad, a saber que nada fue hecho para nuestro entendimiento.

Y esa ventura del que escribe trae los años y el barullo, las palabras que enferman y las palabras que curan, la ingenuidad del que aguarda lo nuevo, el cine y el psicoanálisis, la vitalidad de una mirada amorosa hacia el pasado, la pena, claro, su doble. Los lugares donde uno ya no está vivo.

Este libro de Pablo Queralt es un mundo, una lectura, un mundo que existe para unos ojos que existen.

Julián López. Bs as Septiembre 2025.

"La doble pena de volver a contarlo todo". Pablo Queralt. Ediciones La yunta.

6 poemas

En el living de casa tengo un caballo

de calesita que me hace acordar

cuando de niño iba al parque Lezama

y daba vueltas para sacar la sortija

en la calesita y siempre estaba el señor

que iba con su gato que se creía perro a tomar un café

después mi padre me llevaba al bar El Británico

a tomar un chocolate caliente con churros

en esa atmósfera de magia y misterio

de los Domingos por la mañana crecí era

como un libro para niños una novela de las abuelas

o una canción que no aprendí.

Estar solo es esto no poder hablar de esto que pasa

con mis amigos que ya no están.

Es que no puedo salir de ese tiempo estación de cuando comía

todo el mundo a toda velocidad porque había que estar en otro lugar

porque no había que ponerse atrás de una mula

-porque te puede patear y aunque no descanses lo suficiente

podes ser feliz-sumergido en esa luz que brilla bajo la superficie

de cuando se fue mi último amigo mi documento es ese

lo enfrento aun sin querer es todo eso que se desparramó en mí

y que descansa en la fuerza de mis brazos.

Agotamiento del lugar donde los pájaros

como pensamientos van y vienen en una soledad muda

y viva a la vez por el gusto de estar y no estar

son ellos los sentimientos y los sentidos

que luchan contra los pensamientos como monjes

de clausura por el dolor o el placer de mirar el mundo

como un sentido parte pájaro

y parte poema.

Me hago cargo de la cicatriz al fin es lo que hacen los poetas

lavan los significantes para que las palabras vuelvan a decir

lo que decían mejorar lo que querían destruir por eso se tapan la boca

cuando hablan para que no vean lo que dicen ponen el pulso

desde lo más secreto del alma con palabras vacías que se hacen oro

un silencio de resurrección detalles minuciosos un gota a gota

afuera del tiempo vertiginoso una cura en zigzag

como la de los que navegan cuando no pueden ir directo.

Yo no puedo decir en qué año vivo si en un momento corto

de felicidad en el mundo donde se puede ir por todas partes

tal vez en el barrio de los músicos o en un libro que quita el dolor

o en un resto de luz como un signo de interrogación que nos ayuda

al registro de que va la cosa cuando uno está atrapado por la vida

de la escritura esa edad interesante en que se dice porque se quiere

al otro porque se lo lleva en el corazón entonces porque leerles mi libro.

El teatro del bar el teatro está en todas partes

por eso lo amo tanto ahora que solo puedo conformarme

con el perfume de las naranjas y ya no puedo comerlas

como una lengua muerta son sus palabras

pero no deja de sorprenderme el deseo

como hojas cayendo desde el otoño

haciendo su crónica en mis días

en mi desayuno contenidas viéndome

bajo este cielo de estrellitas verdes inútilmente

esperando un sinfín de cosas que no llegaran.

Pablo Queralt
Es médico y poeta nacido en Buenos Aires donde reside. Es curador de poesía y organizador del Ciclo de Poesía en la Biblioteca en San isidro y creador y curador del Festival de Poesía de San isidro, es colaborador del diario noticias día x día, de la revista Diafanis, todo es literatura de España, y fue colaborador del suplemento cultural del diario El pregón de Jujuy y diario punto uno de Salta, en el diario digital Jujuy al momento, de la revista digital merece una reseña y administra yvespoetryclub. blogspot.com. Publicó los libros de poesía : en España :Coca( Zaragoza, España), La piscina( Palma de Mallorca, España), Biosfera del amateur (Oviedo, España), y en Buenos aires : Ser y ser visto, Nací en el cine, Ópera, Partes de la escena. Raros sentidos, su Obra Reunida 2001/21, Mi casa siempre fue la poesía y La doble pena de volver a contarlo todo. Tradujó a Yves Bonnefoy, a Alice Oswald, a Thomas Hardy.. Sus poemas figuran en la antología Federal de poetas de la provincia de Buenos aires, en la antología de poetas jóvenes de Buenos aires, en la antología 7 poetas de Salta y Buenos aires, y la antología Brazuka mundial de fútbol 2014 (España) y en muchos blogs de Argentina, España, Chile, Uruguay y revistas literarias.

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