EL RINCÓN DE LA POESÍA

La inmensa entereza humana de Vicente Aleixandre

Vicente Aleixandre

Nuestro poema de cada día

Fernando Carratalá | Sábado 23 de mayo de 2026

Los últimos volúmenes poéticos de Vicente Aleixandre llevan por título Poemas de la consumación (1965-1966; Barcelona, Plaza Janés, 1968) y Diálogos del conocimiento (1966-1974; Barcelona, Plaza Janés, 1874); libros de tema único, ya anticipado en sus respectivos títulos: la consideración de la vida desde la perspectiva de la vejez y la vecindad de la muerte en el primer caso; el enigma de la conciencia humana y el sentido del mundo en el segundo.



Conforman Poemas de la consumación 50 poemas, generalmente breves -algunos no llegan a los diez versículos-, en metros por lo general cortos. En cambio, Diálogos del conocimiento está compuesto por 14 poemas, aunque son largos, y con versículos más bien amplios; en realidad se trata de una yuxtaposición de monólogos paralelos, ya contrapuestos, ya convergentes, y no de un auténtico diálogo dramático.

Reproducimos de Poemas de la consumación el titulado “El olvido”, un poema tan breve -diez versos blancos- como profundo, en el que Aleixandre muestra un grandísimo temple humano, enfrentándose con la muerte desprendido de la nostalgia de los recuerdos:

El olvido
No es tu final como una copa vana
que hay que apurar. Arroja el casco, y muere.
Por eso lentamente levantas en tu mano
un brillo o su mención, y arden tus dedos,
como una nieve súbita.
Está y no estuvo, pero estuvo y calla.
El frío quema y en tus ojos nace
su memoria. Recordar es obsceno,
peor: es triste. Olvidar es morir.
Con dignidad murió. Su sombra cruza.
(Sección V. Último poema del libro).

En Poemas de la consumación, el ya anciano poeta contempla la juventud como “la única vida” y canta en tono sereno, y sin caer en lo elegíaco, la consumación de su existir; y lo hace desde la cima de su particular lenguaje poético, ajustando perfectamente la forma métrica al contenido.

En este poema figura uno de los recursos más empleados por Aleixandre en esta etapa poética -como en la primera lo fue la conjunción “o” con valor identificativo y no disyuntivo-: el falso estilo aforístico ejemplificado en la identificación entre dos infinitivos: “Olvidar es morir” (verso 9); o en el empleo de dos verbos, uno en presente y otro en pasado, y cuyo sentido, puestos en relación, es mutuamente excluyente: “Está y no estuvo, pero estuvo y calla” (verso 6). Y otro recurso estilístico usado por Aleixandre que advertimos en el poema es la aliteración, en este caso de dentales, en el verso 4: “[…] y arden tus dedos”. Precisamente este verso y el msiguiente (4-5) contiene una expresiva comparación montada sobre una antítesis: “[…] y arden tus dedos / como una nieve súbita”.

El falso estilo aforístico reaparece en Diálogos del conocimiento, obra de la que seleccionamos la parte final del largo poema “Los amantes viejos”.

ELLA

Era ligero, como viento, y vino

y me habló: «Soy quien te ama, soy quien te ha sentido.

Nunca te olvidaré. Amarte es vida,

sentirte es vida». Así me dijo, y fuese.

Pero lo sé. Como un relámpago durable

está, y él vino, y si pasó, se queda.

Aquí le espero. Soy vieja… Ah, no, joven me digo,

joven me soy, pues siento. Quien siente vive, y dura.

ÉL

Concibo solo tu verdad. La mía

no la conozco. A ti te hablo, e ignoro

si estoy diciendo. A quien

digo no importa. Como tampoco importa lo que digo

o lo que muero. Si amo o si he vivido.

ELLA

No viviré. El alba está naciendo.

¿Es noche? ¿El bosque está? ¿Es la luna

o eres tú, estrella mía, la que tiendes

a desaparecer? El día apunta. La claridad

me hace a mi oscuridad. ¿Soy yo quien nace

o quien tiembla? ¿Quien espera o quien duerme?

Hablo, y la luz avanza. Las estrellas

se apagan. Ah, no me veo.

ÉL

La oscuridad es toda

ella verdad, sin incidentes

que la desmientan. Aquí viví, y he muerto.

Calla: Conocer es amar. Saber, morir.

Dudé. Nunca el amor es vida.

ELLA

Está al llegar, y acabo. Tanto esperé, y he muerto.

Supe lo que es amar porque viví a diario.

No importa. Ya ha llegado. Y aquí tendida digo

que vivir es querer, y siempre supe.

ÉL

Calla. Quien habla escucha. Y quien calló ya ha hablado.

(Sección I, poema 2).

Pere Gimferrer, en su prólogo a la Antología total de la lírica de Vicente Aleixandre (Barcelona, Seix Barral, 1975) ha señalado determinados rasgos de estilo en esta obra (y también en Poemas dedla consumación): “El más singular y visible posiblemente sdea la tendencia a la concatenación de aforismos de sentido ambiguo, a menudo alógicos, que además en muchas ocasiones se excluirán mutuamente puestos en relación con el contexto.- Este falso estilo aforístico -ejemplificado por lo común en la identidad entre dos infinitivos, o en oraciones cuyo sujeto es un pronombre personal, casi siempre “quien”, y al que con frecuencia se refieren dos verbos, uno en presente y otro en pretérito perfecto- domina el sector más reciente de la poesía aleixandriana” (op. cit., pág. 23). Y precisamente encontramos varios casos en el fragmento del poema anteriormente reproducido. Los hemos destacado en negrilla y con subrayado.

Y, por cierto, el verso de este poema “[…] Conocer es amar. Saber, morir” tenía esta otra lectura en el poema “Ayer”, perteneciente a Poemas de la consumación”; un claro ejemplo de intertextualidad entre libros distintos: “Ignorar es vivir. Saber, morirlo”.

Este es el poema completo:

Ayer

Ese telón de sedas amarillas
que un sol aún dora y un suspiro ondea.
En el soplo el ayer vacila, y cruje.
En el espacio aún es, pero se piensa
o se ve. Dormido quien lo mira no responde,
pues ve un silencio o es un amor dormido.

Dormir, vivir, morir. Lenta la seda cruje diminuta,
finísima, soñada: real. Quien es es signo,
una imagen de quien pensó, y ahí queda.
Trama donde el vivir se urdió despacio, y hebra a hebra
quedó, para el aliento en que aún se agita.

Ignorar es vivir. Saber, morirlo.

(Sección IV, último poema).

Antología de poemas de Vicente Aleixandre.

https://www.poesi.as/Vicente_Aleixandre.htm

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