EL RINCÓN DE LA POESÍA

Borges ante las expectativas de felicidad incumplidas

Jorge Luis Borges (1899-1986)

Nuestro poema de cada día

Fernando Carratalá | Martes 17 de marzo de 2026
El poema "El remordimiento" de Jorge Luis Borges refleja su profunda tristeza y sentimiento de fracaso tras la muerte de su madre. Expresa el dolor por no haber cumplido las expectativas de felicidad que sus padres tenían para él, sintiéndose atrapado por su infelicidad y el peso de su legado familiar.


El remordimiento
He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.
Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida
no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.
Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
la sombra de haber sido un desdichado.
Jorge Luis Borges: La moneda de hierro.
Buenos Aires, Emecé Editores, 1976.

Borges escribió este poema, en un tono sentimental -al que no nos tiene acostumbrados-, y en un lenguaje fácilmente comprensible -alejado de las intrincadas metáforas que le son propias- tres días después de la muerte de su madre, ocurrida el 8 de julio de 1975. El poema se publicó poco después en el diario bonaerense “La Nación” y se incorporó al poemario La moneda de hierro.

Así pues, este poema simplemente refleja el estado de ánimo de su autor en un momento determinado de su vida en el que se ve sobrepasado por un luctuoso acontecimiento que escapaba a su propia voluntad. Todo él rezuma una profunda tristeza y un amargo sentimiento de fracaso, y siente un intenso pesar por no haber cumplido las expectativas de felicidad que sus padres habían depositado en él. En este sentido, el título del poema no puede ser explicativo: “Remordimiento”; algo, por lo demás, frecuente en este tipo de situaciones que ya son irreversibles.

El soneto tiene algunos aspectos métricos destacables. En primer lugar, los versos 1 a 8 constituyen un cuarteto, seguido de un serventesio, con rimas consonantes de acuerdo con el esquema;

ABBA :

/-ádos/, /-ído/, /-ído/, /-ádos/ (“pecados/sido/olvido/despiadados”)

CDCD;

/-égo/, /-ída/, /-égo/, /-ída/ (“juego/vida/fuego/cumplida”).

Y, en segundo lugar, las rimas consonantes de los tercetos se distribuyen de la siguiente manera:

EFF:

/-énte/, -/ías/, /-ías/ (“mente/porfías/naderías”)

EGG:

/-énte/, /-ádo/, /-ádo/ (“valiente/lado/desdichado”)

Desde el punto de vista rítmico, el soneto contiene cinco endecasílabos sáficos (versos 2, 7, 8, 9 y13); otros cinco heroicos (versos 3, 4, 5, 11 y 14); y tres melódicos (versos 6, 10 y 12). El verso 1 tiene acento dominante en la 6.ª sílaba, en la que la palabra “peor” es mososílaba -por sinéresis- (“He cometido el peor de los pecados”). Y el verso de mayor interés rítmico es el 12. que contiene tres sílabas seguidas tónicas y, por tanto, con una fuerte antirritmia: “Me legaron valor. No fui valiente”. Son pausados los versos 2, 3, 7, 11 y 13; y polipausados los versos 7 y 8.

Este someto análisis métrico sirve para poner de manifiesto la presencia de hipérbatos, pedidos por el número de sílabas de los versos y por los condicionantes que impone la rima. Así ocurre con el adjetivo “despiadados”, realzado al final del verso 4, cuando en realidad es el adjetivo adjunto que acompaña al nombre “glaciares” del verso 3: “Que los glaciares despiadados del olvido me arrastren y me pierdan”; y también en la forma como se enlazan el serventesio y el primer terceto: “Cumplida / no fue su joven voluntad” (el orden lógico sería: “Su voluntad joven no fue cumplida”). Y, desde luego, en los versos 13 y 14 se advierte con claridad la importancia que tiene la disposición de los elementos oracionales en los versos, en razón de la estructura métrica adoptada: “No me abandona. Siempre está a mi lado / la sombra de haber sido un desdichado” (es decir: “La sombra de haber sido un desdichado no me abandona [y] siempre está a mi lado”). Además, las pausas desempeñan un papel fundamental a la hora de realzar el significado de determinados vocablos: por ejemplo: “No he sido / feliz” (versos 2 y 3); “Que los glaciares del olvido / me arrastren y me pierdan, despiadados” (versos 3 y 4); “Los defraudé. No fui feliz. Cumplida / no fue su joven voluntad” (versos 8 y 9).

Y antes de continuar con nuestro análisis, nos parece conveniente desentrañar el significado global del serventesio y del primer terceto. Borges alude a la “teoría de los cuatro elementos” que hunde sus raíces en la filosofía presocrática: “la tierra, el agua, el aire, el fuego”, y que constituyen el “principio fundamental” (ἀρχή) del que derivan todas las cosas. Fue Empédocles de Agrigento (c. 495-435 aC), el que explica la generación de las personas y de todos los seres vivos como una mezcla y combinación específica de estas cuatro "raíces" inmutables y eternas. De ahí que Borges pueda afirmar, por tanto, que sus padres lo engendraron “para el juego / arriesgado y hermoso de la vida” (versos 5 y 6); “para la tierra, el agua, el aire, el fuego” (verso 7). Y pasemos ahora al primer terceto. Borges atribuye su infelicidad a haberse apartado del camino que le trazaban sus padres, para dedicarse a algo tan insustancial -suponemos que es el reproche que le harían- como puede ser el mundo del Arte: “Mi mente / se aplicó a las simétricas porfías / del arte, que entreteje naderías” (versos 9, 10 y 11). Desde luego, hay un toque irónica en asociar el mundo del arte con “naderías” (verso 11) como si en “las cosas de poca importancia” radicara su razón de ser; porque a eso es a lo que aplicó su mente Borges, a las “simétricas [armónicas] porfías [obstinaciones] / del arte” (versos 10 y 11, los únicos encabalgados de todo el poema).

Y entremos en la parte lingüística. Borges afirma: “No he sido / feliz” (verso 2 y 3) -habla en pretérito perfecto, con proyección del significado verbal hacia el presente. Y en el verso 8 insiste: “No fui feliz” -y ahora habla en pretérito perfecto simple-. De esta forma la infelicidad se extiende a toda si existencia, desde que desoyó los consejos de sus padres con respecto a la elección de su futuro. Lo ratifica en los dos últimos versos del poema, empleando ahora el presente de indicativo: “Siempre está a mi lado / la sombra de haber sido un desdichado”. (Adviértase que el infinitivo compuesto “haber sido” se ha utilizado para expresar una acción ya terminada en el pasado, anterior a otra acción principal o al momento en que se habla -”está-”). Esa sensación de insoportable impotencia en la que se halla instalado Borges tras la muerte de su madre condiciona todo el poema y justifica su título: “Remordimiento”, ya sin solución. Y el poeta se inflige graves improperios y desea su aniquilación, sentimiento que expresa en versos cargados de amargura: “Que los glaciares del olvido / me arrastren y me pierdan, despiadados” (versos 3 y 4). Más aún: al valor que sus padres le legaron opone su cobardía pasada: “[Mis padres] me legaron valor. No fui valiente” (verso 12, que incluye un políptoton muy eficaz para establecer la contraposición entre valentía y cobardía).

Sin embargo, y diga lo que diga Borges sobre su propia persona, lo cierto es que ha sido capaz de desarrollar una de las obras literarias más originales de la literatura del siglo XX, y no solo argentina, sino universal, ya sea en el ámbito narrativo, lírico o ensayístico: su enorme cultura, su perspìcacia filosófica, su capacidad crítica y su dominio del lenguaje le han reservado un lugar de privilegio en esas “simétricas porfías / del arte, que entreteje naderías”. Curiosa paradoja…, de la que sus padres no han podido disfrutar en toda su intensidad.

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El 24 de agosto de 2025, y bajo el epígrafe “Firma invitada”, publicábamos el artículo “Jorge Luis Borges: Los justos”, en el que analizábamos el poema así titulado del escritor argentino, al cual puede accederse en el siguiente enlace:

https://www.todoliteratura.es/noticia/61421/firma-invitada/jorge-luis-borges-los-justos.html

Al final del artículo, entre otras recomendaciones, encaminábamos al lector hacia el poemario Los conjurados (Madrid, Alianza Editorial. 1985. Colección Alianza Tres, núm. 159), en el que se recogen los últimos 44 poemas y prosas poéticas escritos por Borges antes de su muerte, ocurrida en en 1986.

El País (Argentina), 2 de noviembre de 2025.

Mar Centenera: Jorge Luis Borges, el autor “desagradablemente sentimental”.

https://elpais.com/argentina/2025-11-02/jorge-luis-borges-el-autor-desagradablemente-sentimental.html

[En este artículo se recogen las siguientes clarificadoras palabras de Borges: ““Como escribo por medio de símbolos y nunca me confieso directamente, la gente supone que el álgebra responde a cierta frialdad, pero es todo lo contrario, esa álgebra es una forma de pudor y de emoción. La tarea del arte es esa, transformar lo que nos ocurre continuamente en símbolos, en música, en algo que pueda perdurar en la memoria de los hombres”].

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