FIRMA INVITADA

MUJER E IGUALDAD DE GENERO PARA UN MAÑANA SOSTENIBLE (Lema ONU )

Madre Tierra

ECOLOGÍA TIENE NOMBRE DE MUJER

María Pérez Herrero | Sábado 05 de marzo de 2022

Nací de la madre Tierra, como todos vosotros y vosotras. Ella, que ha rodado y rodado tanto en todos estos años, ahora está enferma. Yo, su hija, Ecología, la cuido. Limpio su piel agostada por la sequía, atiendo que su escaso caudal fluya constante allí donde es preciso, y vigilo que no se le derrame ni una lágrima, ni una gota, ni siquiera como derroche de pasión, pues el amor no tiene que llorar. También impido que llagas purulentas crezcan como edificios incontrolados y que aparezcan como heridas inútiles horadando sus preciados perfiles.



Yo, Ecología, orgullosa cuido las marcadas curvas en los meandros de sus ríos, y no quiero rebajarle ni la forma ni el peso de sus cimas, pues sé que no son gramos inútiles sino sedimento de sabiduría acumulada a lo largo de su vida, placer para la vista y para perderse en ellos lentamente. La línea recta no es siempre el camino más placentero, y las curvas esconden umbríos bosques agradables en verano y playas serenas de suave murmullo.

Con mi hermana Naturaleza, nos deleitamos, jugamos en las cuevas, en los recovecos húmedos fuentes de vida, donde con tiempo y cooperación de ELLOS construimos lentamente gota a gota, nuevos elementos… ¡qué de estalactitas aportamos al mundo… y qué orgullosas estamos de que crezcan día a día! De tanto en tanto, nuestros volcanes, como senos, palpitan de vida y se derraman para nutrir siglo tras siglo nuevas generaciones.

La lluvia nos embellece, a Madre Tierra, a Naturaleza y a mí, Ecología, y es tan placentero recibir el frescor después de un día de sol, que como buenas amas de casa guardamos parte de nuestro caudal para días arduos, o para nuestras vecinas menos afortunadas… así somos, generosas, en femenino, sororidad le llaman. Sin embargo, siempre hay casos difíciles y aceptamos con gusto vuestra ayuda; la buena mano del embalse bien puesta nos agrada. Disfrutamos y queremos en suma manera esa colaboración de EL. ¡Ojalá fuera más!

A veces, nos perjudican la salud esos humos que unos llaman violencia y otros CO2, es tan amargo respirar ese aire viciado de intolerancia, que nuestras venas explotan de miedo y se secan nuestros ríos; se queman nuestros ojos en apenas unos segundos por sufrir esa ira incontrolada y se apaga nuestra vida.

No pretendáis luchar contra nuestra naturaleza pues somos fuertes, y nuestra furia a veces se desata con vendavales, vientos huracanados y fieros torbellinos, pero, si dejáis que todo nuestro ser luzca en plenitud, con orgullo, trabajo, en igualdad de condiciones seremos nosotras Ecología, Madre Tierra y Naturaleza la que os dará reposo y una sombra bajo el árbol. Allí, al final, descansaréis en paz.

María Pérez Herrero, escritora Libro Ni Locas Ni Tontas

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