La Historia del libro está fechada en 1200, ¿cree que lo que se narra en él tendría valor para nuestros días?
Me temo que muchos de los temas tienen plena vigencia. Si hablamos de las dificultades de una mujer para ocupar puestos de responsabilidad en un plano de igualdad con sus pares masculinos nos encontramos incluso ante un retroceso, por ejemplo, en el caso de la iglesia.
Por otro lado, en el siglo pasado muchas científicas brillantes fueron injustamente ignoradas y vieron impotentes cómo el crédito de su trabajo se lo llevaba un hombre. ¿Alguien cree de verdad que no sigue ocurriendo hoy en día?
Pero lo peor es que a veces son las propias mujeres las que encuentran aceptable ocultar su valía para encajar. Estoy hablando de las que en el ámbito doméstico se empequeñecen para que sus parejas masculinas se crezcan.
Esta es su primera novela, ¿le ha costado escribirla?
Ha sido un proceso largo y complejo. Sin embargo, también ha sido muy gratificante. En España decimos que “sarna con gusto no pica”.
¿Como nace la idea de escribir este libro?
Tras más de treinta años de escribir guiones para otros, productoras o cadenas de televisión, sentía la necesidad de embarcarme en un proyecto más personal. Empecé a leer buscando ideas y llegó a mis manos un artículo periodístico en donde se decía que en la Edad Media algunas mujeres buscaban la libertad encerrándose en un convento. Era una paradoja de libro. De mi libro.
¿Le ha costado documentarse sobre la época?
He leído infinidad de artículos, libros y tesis doctorales. Quizá por mi formación como guionista necesitaba visualizar los espacios y los objetos y esto me ha llevado a viajar muchas veces a Burgos y a diversas ciudades de Italia y Francia. Por supuesto he buceado en webs y he visto todos los documentales, películas y series a mi alcance que me ayudaran a recrear este periodo histórico en mi cabeza. Aunque le he dedicado muchas horas, también he disfrutado mucho. Por ejemplo, escuchar las conferencias en YouTube de Alessandro Barbero, un historiador italiano con quien comparto apellido pero ningún vínculo familiar, es un verdadero placer.
¿Es una novela histórica o de entretenimiento?
No creo en esta disyuntiva. Una novela histórica puede ser muy entretenida. El trabajo del autor es documentarse y que la información no pese al lector.
Es una novela que cuesta soltártela mientras se está leyendo ¿cómo consigue atraer al lector para que este no la suelte?
En esto no tengo duda de que mi bagaje como guionista me ha ayudado. Todos los que escribimos para la televisión tenemos grabado a fuego que está prohibido aburrir. En mi caso particular, he escrito y coordinado más de 200 guiones de series policíacas, lo que me ha facilitado enormemente construir la trama de intriga.
A lo largo del libro se citan muchas localizaciones. ¿Antes de escribir el libro conocía Burgos?
Sí, un agosto, hace treinta años, fui cuando la ciudad sufría una ola de calor inusual. No conseguí encontrar ningún local climatizado. Desde entonces he viajado siempre en invierno y alguna vez he añorado ese verano.
Burgos es una ciudad deslumbrante, por su patrimonio arquitectónico pero también por el inmaterial. Y se come muy bien.
¿Las iglesias, hospitales y palacios existían en el siglo XIII o es fruto de su imaginación?
Todos los edificios existen o existieron. En el caso del monasterio de las Huelgas Reales se conserva en un estado impecable gracias a que se mantuvo siempre habitado. Actualmente pertenece a Patrimonio Nacional y se puede y se debe visitar.
En general todos los escritores dejan su impronta a la hora de escribir un libro ¿podemos ver algún reflejo de usted en algún personaje?
Por supuesto. La anécdota que confiesa María a la abadesa es mía: cuando era niño los gatos me daban pánico. Beatrice ama la ciencia del mismo modo que yo: estudié biología y me especialicé en antropología física. Al igual que la doctora siciliana, he tenido huesos humanos medievales en las manos.
Escribe guiones de cine ¿ha escrito el libro pensado en llevar su libro a la gran pantalla?
No. Aunque sea muy visual, mi idea era permitirme el lujo de jugar con el lenguaje, algo que no tiene cabida cuando te enfrentas a un guion donde las descripciones son principalmente técnicas.
¿Puede tener continuidad esta novela con un segundo libro?
Podría ser. No seré yo quien cierre las puertas del monasterio.
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