Los siguientes poemas de Rafael Alberti -que figuran como prólogo a la segunda edición de Marinero en tierra- reflejan la irreprimible añoranza por el mar que el vivir tierra adentro ha creado en el espíritu del poeta.
Rafael Alberti nos ofrece en estos poemas todo un curso de Fonología aplicado a las formas de entonación oracional. La voz describe distintas curvas melódicas al entonar las oraciones, una entonación que tiene significación precisa, al traducir la actitud del emisor -en este caso Alberti- ante el contenido manifestado: enunciativa, interrogativa y exclamativa.
Entonación enunciativa. En la oración enunciativa se expone un hecho -de forma afirmativa o negativa-, sin dejar traslucir ninguna afectividad. Si la oración enunciativa consta de un solo grupo fónico, la voz, partiendo de un tono grave, va subiendo gradualmente hasta la primera sílaba tónica; y, alcanzado el tono normal, se mantiene hasta la última sílaba tónica, en la que inicia un descenso que llega hasta el final de la oración.
En esquema, la curva de entonación es esta:
Verso 9 del primer poema:
“se lo quisiera llevar”.
Y si la oración enunciativa consta de dos o más grupos fónicos, solo el último posee una inflexión descendente al final -tonema de cadencia-, mientras que el otro o los otros terminan con una inflexión ascendente, llamada tonema de anticadencia o tonema de semianticadencia, según la mayor o menor altura de la voz.
Esquemáticamente, la curva de entonación es así:
Versos 1-3 del segundo poema:
“Gimiendo por ver el mar,
un marinerito en tierra
iza al aire este lamento”.
[A], tonema de anticadencia.
[a], tonema de semianticadencia.
[C], tonema de cadencia.
A este mismo esquema responde la entonaciòn enuinciativa de los versos 7-8 del primer poema:
“En sueños, la marrejada
me tira del corazón”.
Entonación interrogativa. En la oración interrogativa se ignora un hecho que se intenta conocer solicitando del oyente la correspondiente información. La voz asciende hasta la primera sílaba tónica, por encima del tono normal; y, a partir de dicha sílaba tónica, inicia un amplio descenso que lleva hasta la última sílaba tónica, para, desde ella, elevarse de nuevo bruscamente hasta el final de la oración. No obstante, cuando la oración comienza con una palabra interrogativa, la entonación suele tener un final descendente; salvo en el caso de la pregunta cortés, en la que la voz mantiene una inflexión final ascendente.
En esquema, la curva de entonación en la pregunta cortés es la siguiente:
Versos 5-6 del primer poema:
“¿Por qué me desenterraste
del mar?”.
En la pregunta, como en la enunciación, el vocativo constituye por sí mismo una unidad melódica independiente, cuya entonación depende del lugar que ocupe en la oración. Si se encuentra al comienzo, se entona con inflexión final semigrave y en el nivel medio algo más bajo que el del grupo que le sigue: “Padre, ¿por qué me trajiste / acá?” (versos 10-11 del primer poema). Dentro de la pregunta, y en entonación rápida, el vocativo se suma al grupo que le precede recibiendo la inflexión continuativa que a dicho grupo corresponde: “¿Por qué me trajiste, padre, / a la ciudad?” (versos 3-4 del primer poema).
Interrogación exclamativa. Las oraciones exclamativas -con las que el hablante expresa una amplia gama de estados emocionales- se caracterizan por un rápido ascenso tonal (que suele llegar hasta la sílaba tónica de aquella palabra que, por concentrar el mayor interés, se quiere poner de relieve), seguido de un descenso paulatino.
[La oración exclamativa no tiene una estructura especial que la distinga de las demás oraciones; de hecho, cualquier oración puede ser entonada como exclamativa. No obstante, desde el punto de vista fonológico ofrece los siguientes rasgos: 1. Un aumento de intensidad y de cantidad en las sílabas acentuadas y en las palabras sentidas como más expresivas. 2. Un desarrollo de la entonación por encima o por debajo del tono normal de voz, de manera que el oyente se da cuenta de que su interlocutor habla fuera de su registro habitual medio. 3. Una forma de la curva de entonación muy variada, de acuerdo con la amplia gama de sentimientos que pueden expresarse: sorpresa, admiración, ira, alegría, dolor, pesadumbre, etc. 4. Una modificación del tiempo medio de la dicción que, según el sentimiento dominante, tiende a acelerarse o a retardarse].
Estas son, representadas esquemáticamente, las curvas de la entonación emocional:
Verso 4 del segundo poema:
“¡Ay mi blusa marinera!”.
Los versos 5 y 6 de este mismo poema -“¡siempre me la inflaba el viento [la blusa marinera] / al divisar la escollera”- presentan curvas de entonación similares. Así son, esquemáticamente, los grupos melódicos correspondientes a los distintos grupos fónicos:
Proponemos al lector que representar esquemáticamente las curvas parciales de entonación -grupos melódicos- que corresponden a cada grupo fónico de los versos del poema de Alberti reproducido a continuación, que también pertenece a Marinero en tierra. Después, hay que recitar dicho poema con aquellas inflexiones tónicas de la voz que vengan determinadas por exigencias rítmicas y la entonación que convenga a la estructura de las oraciones.