ESCENARIOS

LA FAROLA

La farola

La luz que cobija las sombras

Alberto Morate | Domingo 13 de septiembre de 2026

LA FAROLA. Ese objeto cotidiano del mobiliario urbano que pasa desapercibido para el transeúnte apurado, hasta que la oscuridad o el vandalismo delatan su ausencia.



Sin embargo, en la nueva propuesta de la compañía La Vaca Naranja, el frío metal se transforma en un faro de humanidad. La Farola, escrita a cuatro manos por Miguel Martínez y Laura López, quien también asume con pulso firme la dirección, es una delicada pieza teatral que utiliza la metáfora lumínica para excavar en los huecos de la vulnerabilidad contemporánea. Farola, farola, farola... un eco rítmico que evoca el desamor y la búsqueda, casi como aquel célebre estribillo musical, “parole, parole, parole”, pero aquí convertido en poesía visual.

La obra nos sumerge en un microcosmos donde este objeto de luz concentrada posee vida propia. No es solo un foco sobre el asfalto o en un parque, es un refugio contra la intemperie social.

La dramaturgia hila con destreza situaciones que transitan entre el juego de la imaginación y la crudeza de una realidad hostil. Como esos insectos inocentes que se ven obnubilados por su poder, los personajes se acercan a su luz buscando, sencillamente, sobrevivir en una sociedad marcada por los disparos metafóricos y la caza furtiva de la empatía.

Bajo la iluminación concéntrica del escenario, se despliega un catálogo de la condición humana: declaraciones de desamor que duelen en el pecho y de las que se acabará enterado todo quisque, preguntas existenciales lanzadas al aire y la desgarradora estampa del solitario que busca respuestas a sabiendas de que quizás no existan. Es en este terreno abonado para la melancolía donde el montaje sorprende gratamente. Lejos de caer en el melodrama pretencioso, la dirección articula un artefacto escénico cargado de ritmo, humor y una profunda sensibilidad. La Vaca Naranja demuestra que la risa y la ternura no son incompatibles, abriendo una vereda estética sumamente interesante y fresca para la escena actual.

El peso interpretativo descansa de manera coral en Tomy Chazarra, Jorge Vidal y Rut Santamaría. Los tres actores exhiben un buen hacer encomiable, dotando a sus personajes de una verdad latente. Hay una sincronía perfecta en sus movimientos y réplicas, logrando sostener la tensión poética sin perder la frescura. Son ellos quienes dan voz a esa farola con sentimientos, un ente incapaz de quejarse que, sin embargo, mitiga la ansiedad del espectador y de los propios personajes.

Decía el poeta Juan Larrea que “la ilusión de la luz viene a llenar un vacío”. En esta propuesta, la ilusión genera sombras, es cierto, pero unas sombras protectoras que acompañan y cobijan. La Farola es, en definitiva, un bellísimo ejercicio teatral sobre cómo transformar la realidad. Una invitación a que la luz de nuestros días no se convierta en una ambición cegadora, sino en el motor de sueños capaces de hacerse, por fin, visibles. Una compañía a la que habrá que seguir la pista muy de cerca.

INFORMACIÓN

LA FAROLA

Dirección: Laura López
Elenco: Tomy Chazarra, Jorge Vidal, Rut Santamaría

Autoría: Miguel Martínez y Laura López

Compañía: La vaca naranja

TEMAS RELACIONADOS:


Noticias relacionadas