Editorial Caleta Olivia
La pequeña patria, el lugar que uno habita donde se está al amparo, donde nada puede pasarte ya que lo inevitable no lo es aquí donde solo vale vagar en silencios, atravesar terrenos, hacer del viento un desalambrar. Así se territorializa en estas páginas que nacieron para ser espacio y literatura, palabra e imagen que dan el lugar.
En el teatro Reina Victoria, de Madrid, se acaba de reponer Esperando a Godot (1952), de Samuel Beckett. Se trata del mismo montaje que había estado este invierno pasado en el teatro Bellas Artes, dirigido por Antonio Simón y protagonizado por Pepe Viyuela y Alberto Jiménez, con tan buena acogida que les ha permitido regresar durante un mes al menos; claro es, si el virus se los tolera.
De pronto he descubierto que escribir sobre un amigo se me antoja tan embarazoso como hacerlo sobre mí. Y más, tratándose de un tipo tan generoso como Alfons Cervera. Por supuesto, me queda el infalible recurso de emboscarme tras el engaño y, además, intuyo que si lo hiciera —que si me meciese sobre el sinuoso vaivén del embuste—, hasta puede que resultase más ameno cuánto quiero contarles. Suele suceder; y tanto que quizá por eso me dediqué a escribir novelas: para olvidarme de mí y revivir lo que me rodea engastando cuidadosamente trocitos de otras vidas que me surgen de nunca sabré dónde.
"Paisaje" es el último poemario publicado por Ricardo Martínez-Conde, autor de una extensa obra poética escrita en castellano y gallego. Un poeta con un estilo magníficamente definido. Una voz poética personalísima, sin ambages ni artificios altisonantes, que ahora nos invita a adentrarnos en este Paisaje para conocer y atisbar los territorios por donde transita su poesía. Una poesía diáfana, sencilla y pausada, tal como mira este espléndido poeta las cosas comunes del mundo que nos rodea. De cada objeto o entidad de ese limitado universo en que existimos, el poeta entresaca la materia prima con la que va construyendo meticulosamente poemas tan bellos como ‘Tenéis el privilegio de ser, y no sois’, ‘Ella, 1920’, o ‘Miradme hojas’.
|
Descubrí a Alice Kellen con su libro Nosotros en la luna, y desde las primeras páginas me sentí totalmente atraída a seguir leyendo todas las páginas que la escritora valenciana ha escrito.
El mes de mayo, en Madrid, me ofrecía dos citas que le daban un timbre espléndido sobre cualquier otro del año y que me despabilaban del paso anodino de las semanas, por más que estas se empeñasen en distinguirse con alguna patarata política o con un estruendoso notición futbolístico: la isidrada y la feria del libro de viejo. Ambos acontecimientos traían para mí, sobre lo festivo, algo singularmente intrigante.
En su tercer opus, Gastón Solnicki propone al espectador una experiencia sensorial anclada en la belleza de las imágenes más que en la dialéctica y su juego constante de significaciones. \n
En "La furia de las imágenes. Notas sobre la postfotografía", con su lucidez e irreverencia habituales, Joan Fontcuberta nos advierte que hemos perdido la soberanía sobre las imágenes y nos alienta a recuperarla. El libro ha sido publicado por Galaxia Gutenberg.
|