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LITERATURA > LOS IMPRESCINDIBLES - Álvaro Bermejo

Ábrete, Sésamo
Ábrete, Sésamo
Lo maravilloso en nuestra tradición literaria comienza con una Noche de Reyes que tiene mucho en común con la colección de cuentos más celebrada de todos los tiempos: Las mil y una noches. Evocamos a Shahrazad, la ingeniosa muchacha que consiguió esquivar la muerte narrando cada noche un relato maravilloso ante un califa insomne, y con cada una de sus historias nos preguntamos si la literatura puede desafiar a la vida. Como en el desafío del genio ante Aladino, dentro de este libro de libros arde una lámpara incandescente que ilumina más de dos mil años de historia. De hecho, en las tablillas de la biblioteca de Asurbanipal ya existía una que contiene el embrión de las Mil noches. De siglo en siglo, de Persia a la India, del sánscrito al chino, hasta el árabe de los abasíes y los omeyas, este libro-sueño, obra abierta por excelencia, ha venido creciendo a partir de su leyenda sin que se sepa a ciencia cierta cuál fue su comienzo ni dónde paró su final. Un enigma más, entre las muchas paradojas que envuelven su misterio y su sentido.
Delirios de don Quijote
Delirios de don Quijote

EL CUARTETO BENENGELI

No es país para lectores el nuestro, pero El Quijote sigue siendo un libro para soñadores. Por lo que tiene de plural y poliédrico, siempre jugando con la ambigüedad y el doble sentido, parece burlarse de todo y de todos al tiempo que abre uno tras otro mil enigmas.

Don Quijote ante el espejo
Don Quijote ante el espejo

Primera parte

El arduo trabajo de zapa en la cripta de las Trinitarias tenía un sentido: más que los restos del Ingenioso Hidalgo, encontrar el camino de regreso a su geografía mágica, a través de los laberintos de la Cueva de Montesinos. La aventura manchega comenzó en un puerto de mar adentro. Se llamaba Puerto Lápice para decirnos que cada uno de nosotros ha de escribir su propio libro. El libro de su vida. El que te convierte en hijo de ti mismo. Hijo de ti. “Hijo-te”. Quijote. Estas son apenas las claves iniciales de una peripecia interior cuajada de molinos y gigantes. Cinco siglos después Don Quijote no deja de cabalgar a la conquista de la Civilización del Vértigo.

Sargent Peeper´s
Sargent Peeper´s

Atrapó el zeitgeist de toda una generación entre revolucionaria y psicodélica. Desde su Love me Do, al paso del Sargento Pimienta, jóvenes de todo el mundo elevaron a The Beatles al rango de iconos planetarios. La banda sonora del siglo XX se escribiría en los surcos de este álbum conceptual abierto a los universos alternativos. Y sin embargo, más que su contenido, su éxito se debe a su embalaje. Una cubierta donde los Fabulous Four posan a la manera del Ejército de Salvación entre una constelación de celebrities. No obstante, la parada sugiere tanto una celebración como un sepelio. ¿El de Paul McCartney?

Alma Mahler
Alma Mahler

A comienzos del siglo XX, una enfermedad mental de origen malayo estremeció Occidente. Las víctimas del Amok caían en una fiebre convulsa que les impulsaba a matar. En 1909, tras conocer a Alma Mahler, Oskar Kokoschka cruza sus iniciales –AM y OK-, como si estuvieran predestinados a lo fatal. No se equivocaba. Compositores como Gustav Mahler, arquitectos de la talla de Walter Gropius, escritores como Thomas Mann. Todos ellos sucumbieron al hechizo de la Esfinge de Viena, tan idolatrada por su belleza como aborrecida por su crueldad. Mantis nada religiosa, Alma Mahler cristaliza las proyecciones colectivas de una Europa al borde del Apocalipsis.

Philip K. Dick
Philip K. Dick

Sufría alucinaciones desde su adolescencia, un psicoanalista le propuso la escritura como terapia. Nadie entendía esos relatos que parecían hibridar ucronías futuristas y mensaje esotéricos. Su deterioro se acentuó con su ingreso en el mundo de las sustancias psicoactivas, lo que le llevaría a la cumbre de la Literatura LSD. Afirmaba ser visitado por “entes del otro lado”, dijo haber presenciado el Apocalipsis y derivó en el mesianismo: el androide que soñaba con ovejas eléctricas esperaba a Maitreya.

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