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Edición testing
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La historia a trompicones
Hay obras en la dramaturgia actual que avanzan en línea recta y otras que se despliegan como un mapa roto.
| | V Edición de los Premios Godot |
A pesar del calor, aún es primavera, y es un buen momento para destacar el trabajo de Talía y Melpómene sobre los escenarios madrileños, carnaval constante de comedia, drama, danza, performance… cada vez con propuestas y proyectos más interesantes, desde los más modestos hasta las producciones más arriesgadas del teatro público.
Para morirse de risa
De repente, se te muere alguien. Se te muere, no a ti, sino que se muere, así sin más, la persona a la que estabas atendiendo, cuidando, y ofreciéndole tus mejores conocimientos de empatía, de comprensión, de atención personalizada.
La miseria humana
La versión de La barraca firmada por Marta Torres y dirigida con mano implacable y tremendamente emocional por Magüi Mira en el Teatro Fernán Gómez es un puñetazo amargo y poético de una belleza envolvente.
¡Mierdra!
¡Mierdra, mierdra, mierdra! No es que se me traben las letras, es que hay conseguir el objetivo, a toda costa, de llegar al poder y, después, hacer lo que nos dé la gana.
Esta es otra historia
Artesanal y sencilla es la puesta en escena, una gran estructura de madera, que en barcaza a la deriva se transforma, mientras que una tela rajada y roída hace de vela y, en alguna ocasión, tapará ciertas vergüenzas.
El sinónimo de libertad
| | Yo solo quiero irme a Francia |
Hermanas, un vínculo que desconocen, los secretos guardados, la España represora, no todos hablaban la misma lengua.
Tres segundos en silencio
¡No ha nacido una estrella! Un silencio de tres segundos, un blanco, como se denomina en el argot teatral, un grito ahogado, un plañir sin lágrimas, sin eco, queda en vaho, nadie te oye, todos permanecen a la expectativa, estás solo, a partir de ahora, te vas a quedar solo.
Las palabras navegan por nuestra mente como si fueran barcos surcando un mar infinito. Sin embargo, un día el agua se transforma en tierra y el barco se hunde. Y, las palabras, dejan paso al silencio. Como nos dicen en esta obra de teatro: «Hay que hablar cuando todavía quedan palabras». Esa orden o deseo es, sin duda, la mejor forma de convertirnos en seres vivos, porque el lenguaje es el instrumento que nos permite transmitir pensamientos y sensaciones que nos acercan al otro, por más que nos digan también que: «Las palabras duelen, dejan huella».
Las convulsiones del corazón en determinadas ocasiones nos llevan a la destemplanza de la sinrazón. Viaje convulso el que va de un externo a otro de la existencia humana que, tras la persecución de los sueños en forma de deseo, nos llevan a la más clásica de las tragedias griegas. Arthur Miller estrenó Panorama desde el puente en septiembre de 1955 basándose en una conversación que escuchó cuando trabajaba en los astilleros de Brooklyn.
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