Hay una sensibilidad herida que no se quiebra en la dramaturgia contemporánea española, un hilo de luz milagroso con el que Carolina África teje minuciosamente la geografía oculta de nuestra fragilidad humana.
Explorar lo más profundo de los lazos humanos es lo que propone "La consteladora", de Sònia Guillén, tejiendo una trama que entrelaza misterio, emoción y una reflexión inquietante sobre las conexiones que nos unen más allá de lo visible.