Nuestra sociedad vive una mentira constante. Nadie quiere conocer la verdad, hay demasiadas conspiraciones. ¿Y si conocer la verdad es descubrir que siempre has vivido una mentira? Es la pregunta que nos plantean Juana Cortés y José María Mijangos en "La sangre del verdugo", la respuesta en el interior de sus páginas.
“Cada mujer es una isla” era el eslogan de una marca de perfume que no recuerdo. Ni puñetera falta que me hace. Toda la publicidad es falsa. Y además temeraria y engañosa cuando anuncia productos femeninos.