Lienzo de viento y espinas
El viento del norte no sabe mentir, y esta noche, en el Teatro de La Abadía, soplaba con una ferocidad herida, aunque fuera hiciese mucho calor.
Nuestro poema de cada día
El paisaje de Moguer. III. “El pino de la Corona”. Empecemos por señalar una obviedad: Platero no es un burro real, sino literaruo. Por supuesto que reales eran los paseos que daba Juan Ramón subido en alguno de los varios burros simbolizados en la figura idílica de Platero. Conviene recordar que Juan Ramón Jiménez, tras una estancia en Madrid, regresa a Moguer en busca de tranquilidad y contacto con la naturalza, aquejado por una profunda depresión por la muerte de su padre; y aquí escribe Platero y yo, entre 1907 y 1912 (la primera edición reducida vio la luz en 1914 y la ediciìón íntegra se publicó en 1917). Por prescripción médica, a Juan Ramón se le había recomendado dar paseos al aire libre por el campo, y así lo hacía, en especial por los pinares de la finca de Fuentepiña; y sus convecinos estaban acostumbrados a verlo pasear ensimismado y vstido de riguroso luto, y hablando solo o con alguno de los burros que lo conducían.
El movimiento como poesía y supervivencia
La Sala Tarambana de Carabanchel se convierte en el epicentro de la vanguardia coreográfica con la llegada de Provisional Danza, la mítica compañía liderada por la maestra bailarina Carmen Werner.
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“Siempre hay un Mola de guardia”
Mañana estará a la venta el nuevo thriller de Carmen Mola “Los huérfanos”. Si las cuentas no me fallan, con esta novela son ya ocho los libros que han escrito juntos este trío que se hace llamar Carmen Mola. Después de dejar a un lado a la inspectora Elena Blanco, han decidido pasarse al lado oscuro de la historia y centrarse en los malos. “En esta novela son todos malos. Una novela coral donde los protagonistas son malísimos”, nos dicen los Mola casi al unísono.
Nuestro poema de cada día
El paisaje de Moguer. II. La cañada de las Brujas. Un ambiente de misterio envuelve todo el capítulo V de “Platero y yo”. En el primer párrafo, Juan Ramón Jiménez logra suscitar la sensación de miedo; y así, aparecen, en los prados soñolientos, cabras negras -símbolo del diablo- entre las zarzamoras -símbolo de represión y rechazo-; sombras que se ocultan al paso de Platero y Juan Ramón, no se sabe con qué enigmáticas intenciones; nubes bajas, que provocan una tenue neblina; humedad y silencio en el ambiente...; y, como marco misterioso que todo lo envuelve, la Cañada de las Brujas por la que transitan.
Dice un proverbio japonés: “La vida es la misma, tanto si ríes como si lloras”. Me encanta la filosofía oriental, tan exótica, tan zen.
La inquietante premisa de "El Umbral" (Contraluz), la obra debut de Miguel Aute, plantea una pregunta provocadora: ¿qué pasaría si los asesinatos se convirtieran en el principal entretenimiento del mundo? Este thriller distópico fusiona elementos de investigación policial y ciencia ficción, al mismo tiempo que ofrece una profunda reflexión sobre cómo el poder influye en la moral colectiva.
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