Nuestro poema de cada día
Poesía de Semana Santa, VI.
Jueves Santo (2 de abril de 2026)
Evangelio de San Lucas 23:27-28.
«Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se golpeaban el pecho y lanzaban lamentos por él. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: 'Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos'»
Nuestro poema de cada día
Poesía de Semana Santa, IV.
Martes Santo (31 de marzo de 2026).
Evangelio de San Mateo, 27:32.
«Y cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene llamado Simón, al cual obligaron a que llevara la cruz».
Ed. Alfaguara, Barcelona, 2025
Sin duda, un escritor como Juan Gabriel Vásquez, galardonado con los premios Alfaguara, IMPAC Dublin, Gregor von Rezzori, Real Academia Española, Bienal de novela Mario Vargas Llosa, Casa América latina de Lisboa, Novela Europea o mejor libro extranjero entre otros, traducido a más de treinta idiomas, siendo él mismo traductor de J. Conrad y V. Hugo, miembro de la Academia Colombiana de Lengua y columnista del diario El País, sugiere un perfil en el que necesariamente hemos de detenernos.
Libros del Asteroide. 2026
Suele ser un tema bastante recurrente en las novelas que transitan cualquier tipo de drama familiar: Un padre muere y la familia se reúne para el funeral y así llorar desconsoladamente su pérdida, quizás para reconciliar sus diferencias, quizás para tratar de perdonarse por anteriores diferencias y discusiones. Phillip Brooke ha fallecido y la familia está de luto, cada uno a su manera, pero sobre todo albergan resentimiento hacia su progenitor por sus, según ellos, malévolas acciones pasadas. Cada miembro de la familia carga con los demonios de su pasado y su presente, cada uno agobiado por el resentimiento hacia su padre y también hacia los demás.
Nuestro poema de cada día
Poesía de Semana Santa, III.
Domingo de Ramos (29 de marzo de 2026)
Evangelio de San Juan, 19: 16-17.
Entonces [Pilato] se lo entregó para que lo crucificaran. Tomaron a Jesús, y, cargando él mismo con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se dice Gólgota).
|
Nuestro poema de cada día
Poesía de Semana Santa, V.
Miércoles Santo (1 de abril de 2026)
La historia de la Verónica enjugando el rostro de Jesús no está recogida en los Evangelios. Es una leyenda piadosa popularizada durante la Edad Media: una mujer, compadecida de Jesús en su camino al Calvario, rompió el círculo de soldados para limpiar el sudor y la sangre de su rostro con un paño, en el cual quedó impresa la "Santa Faz". En todo caso, la historia podría relacionarse con este pasaje del Evangelio de San Lucas (23:27-28): “Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él. Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.
La hija de Terelu Campos deja temporalmente la televisión “Hay veces que esto no me compensa” ha dicho compungida. Yo le entiendo. Son razones de peso.
Nuestro poema de cada día
Poesía de Semana Santa, III.
Lunes Santo (30 de marzo de 2026)
Evangelio de San Juan, 1:19..
«El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo. Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua».
Bajo el seudónimo de Eliana Montemayor, la autora de Soltar para sanar: Aprende a amarte a ti mismo y dejar ir lo que te lastima construye una figura que encaja con bastante precisión en el mapa contemporáneo del bienestar emocional: una voz cercana, de tono confesional, que combina experiencia personal, divulgación psicológica y una vocación pedagógica orientada a un lector en busca de respuestas prácticas. Su trabajo, atravesado por conceptos como el amor propio, el desapego o la ansiedad, se articula desde una idea central que funciona casi como columna vertebral de su propuesta: sanar no implica borrar el pasado, sino integrarlo sin quedar atrapado en él.
|