La versión de La barraca firmada por Marta Torres y dirigida con mano implacable y tremendamente emocional por Magüi Mira en el Teatro Fernán Gómez es un puñetazo amargo y poético de una belleza envolvente.
Es fea la envidia, opaca el mérito del envidiado, enmugrece al envidiador y hace sufrir a ambos, especialmente al segundo.