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Nuestro poema de cada día
Gianni Rodari
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Gianni Rodari

La falsa adivinanza: una creación de Gianni Rodari

En el capítulo 14 de Gramática de la fantasía, Rodari plantea lo que él llama la “falsa adivinanza”, porque en ella está contenida, en alguna forma, la solución. En efecto, la atención del oyente la desvía Rodari concentrándola en dos “porque” -causales ambos- que aparentemente ofrecen una alternativa válida -según la fórmula “porque […] o porque […]”, cuando para encontrar la respuesta justa hay que prescindir de esta "trampa" y, prestando especial atención, recurrir a la lógica deductiva. Véanse, a título de ejemplo, un par de “falsas adivinanzas" propuestas por el propio Rodari:

Un señor llamado Nicanor

fue a África y sintió calor.

Se pregunta: ¿sentía un calor angustioso

porque había nacido en El Toboso

o porque se llamaba Nicanor?

[Solución: El señor Nicanor tenía calor porque estaba en África, lugar por antonomasia de las altas temperaturas].

La adaptación al castellano, en verso rimado, supone las presencia de dos rimas consonantes: /-ór/, en los versos 1, 2 y 5 (“Nicanor/calor/Nicanor”); y /-óso/ en los versos 3 y 4 (“angustioso/El Toboso”).

Un hortelano un poco tontillo

sembró en su huerto la palabra pepinillo.

Una respuesta ahora yo os pido:

¿qué crecieron, palabras o pepinillos?

[Solución: No creció nada; porque para hacer crecer pepinillos son necesarias semillas de pepinillo; y las palabras no crecen en los huertos].

Se han empleado cuatro versos heterométricos. Los versos 1 y 2 tiene rima consonante /-íllo/ (“tontillo/pepinillo”), mientras que en los versos 3 y 4 la rima es asonante /í-o/ (“pido/pepinillos”).

Versión alternativa.

Un campesino de poca cabeza

sembró en su huerto la palabra cereza.

Una respuesta aquí nos cuadra:

¿recogió cerezas o palabras?»

[Solución: no recogió nada» (para que hubiera recogido cerezas tenía que haber plantado cerezas, y las palabras no crecen en los huertos)].

De nuevo se han empleado cuatro versos heterométricos. Los versos 1 y 2 tiene rima consonante /-eza/ (“cabeza/cereza”), mientras que en los versos 3 y 4 la rima es asonante /a-a/ (“cuadra/palabras”).

Rodari hace una profunda reflexión acerca del porqué este tipo de planteamiento de adivinanzas es altamente educativo: “en la vida, muchas veces hay que escoger la respuesta justa, rechazando las falsas alternativas”.

GIANNI RODARI (1920-1980).

Autor de Cuentos por teléfono (Barcelona, Editorial Juventud, 1984). El libro se compone de relatos breves, pero también expone teóricamente la técnica de la “falsa adivinanza”.

Planteemos de nuevo la manera (española) de enfocar las adivinanzas tradicionales.

Tras elegir aquello que ha de ser adivinado, seleccionemos sus características más relevantes (colorido, sonidos que emite, utilidad, tamaño, habitáculo, etc.) y demos con el léxico más adecuado para expresarlas con la mayor propiedad y exactitud posibles. Podemos crear comparaciones con otros seres que contengan algunas cualidades similares, pero no lo suficientemente definitorias, con objeto de aportar pistas, o bien todo lo contrario. Asegurarse de que se emplean oraciones y frases breves. Recurrir al verso de arte menor -con preferencia, el octosílabo y en número no superior a cuatro-, y a la rima, sea asonante o consonante, para darle cierta sonoridad al texto. Y, en su caso, formular alguna pregunta que invite a la adivinación.

Proponemos tres adivinanzas -de menor a mayor dificultad-que, en alguna forma, pueden haber seguido el proceso descrito, al que hemos llegado mediante un proceso de deducción lógica.

Vence al tigre, vence al león,

vence al toro embravecido,

vence a señores y reyes,

que a sus pies caen rendidos.

[Solución: el sueño].

Se han empleado cuatro versos octosílabos (la sinéresis figura en el verso 1, al haber convertido monosílaba la palabra aguda “león”), así como la rima asonante /í-o/ en los versos pares (“embravecido/rendidos”), Desde una perspectiva retórica, la adivinanza se ha construido recurriendo a la anáfora (“vence…, vence…, vence…” y al paralelismo (reiteración de la secuencia ‘verbo+artículo contracto+nombre’ (“vence al tigre”, “vence al león”…). El acto de dormir -el sueño- para descansar es común a todos los seres vivos, que antes o después “caen rendidos”, vencidos por él; ya sean animales de gran fortaleza (como son el tigre, el león y el toro), ya sean personas con poderío (como señores y reyes). No importan ni su fuerza, ni su tamaño, ni su poder: ninguna criatura puede evitar dormir, y el resultado es el sueño (“estado de reposo que consiste en la inacción o suspensión de los sentidos y de todo movimiento voluntario”).

Qué será, qué no será,

que cuanto más se le saca,

más grande está.

[Solución: el hoyo -o agujero-].

Tres versos de 8, 8 y 5 sílabas, con rima asonante /é-a/ en los impares (“será/(está”), formando, así, una estrofa llamada “soleá”. El acto de cavar puede implicar “sacar tierra”, de manera que cuanto más tierra se extraiga, el hueco resultante se vuelve más grande.

Una dama hermosa

corre su fortuna:

corta sin tijeras,

cose sin agujas.

[Solución: la lancha -o el barco-].

Cuatro versos hexasílabos con rima asonante /ú-a/ en los pares (“fortuna/agujas”). La estrofa resultante se llama copla. La lancha, metaforizada en “dama hermosa” viaja sobre el mar a la aventura (“fortuna”). En su avance, la proa actúa a modo de cuchilla que va cortando las olas [“hender” es atravesar o cortar un fluido], es decir, que “corta sin tijeras”; y deja detrás una estela de espuma que se asemeja a un hilo blanco que parece que va uniendo las dos partes del agua que acaba de separar (“cose sin agujas”).

Dos experiencias didácticas con adivinanzas.

Las adivinanzas se pueden convertir en un buen auxiliar lúdico para ir aumentando el vocabulario. Hace algunos años impartí -en unos cursos de formación organizados en Bilbao por el gobierno vasco, juntamente con los centros de La Salle- un curso sobre “Didáctica del vocabulario desde los primeros niveles de escolarización”. Asistían 44 maestros y profesores de diferentes niveles educativos. Tras compartir ideas acerca de cómo aprovechar las adivinanzas en el terreno léxico- semántico para mejorar la propiedad y precisión léxica, con vistas a la composición escrita, dividimos el aula en dos grupos de 20 y 24, respectivamente, y propusimos un tema para cada grupo -“el borrador” y “la clase”-. Cada miembro del grupo debía plantear por escrito una adivinanza, a la vista de las instrucciones “pactadas” para su elaboración, y en un tiempo máximo de diez minutos. Recogemos fidedignamente los resultados, con alguna puntuación corregida. El mayor o menor grado de “infantilismo” está en relación directa con el nivel educativo en el que se ejerce la docencia.

Por aquel entonces se iniciaba el lento proceso de incorporación a las aulas de las pizarras digitales, y la organización de los espacios físicos empezaba a ser menos rígida.

Grupo 1. Tema propuesto para construir la adivinanza: el borrador. Número de participantes, 20.

Adivinanza 1.

Vivo en un lugar alegre.

Con muchos niños convivo.

Si me usan en la pizarra,

lo que está escrito elimino.

Adivinanza 2.

Caballo negro y mar blanco:

¡Ya galopas sin parar!

Mar negro y caballo blanco:

márchate ya a descansar.

Adivinanza 3.

Mullido colchón de un lado,

con un asa en la otra parte.

Casi no levanto polvo

si se me emplea con arte.

Adivinanza 4.

Cuando a la mano obedece,

hace desaparecer

lo que por ella aparece,

hasta que vuelve a nacer.

Adivinanza 5.

Compañero de la tiza,

en el encerado se usa:

todo lo llena de polvo

si de su empleo se abusa.

Adivinanza 6.

Cuando paso por la pista

en todas las direcciones

no queda nada a la vista,

ni siquiera los tachones.

Adivinanza 7.

En el cielo de la noche

hay estrellas de luz blanca

que se apagan y se ocultan

cuando el polvo se levanta.

Adivinanza 8.

Mágico podría ser:

eso que la tiza pinta

ya no se puede leer.

Y no se usa para tinta.

Adivinanza 9.

Por la pista se desliza

manejado por mi mano.

Cuando pasa por encima,

elimina garabatos.

Adivinanza 10.

Lava la cara

y no es jabón.

Mancha las manos

y no es carbón.

Adivinanza 11.

Cuando salgo a la pizarra,

corro, bailo, subo, bajo:

gran polvareda levanto;

como un escobajo.

Adivinanza 12.

Mi cuerpo es alargado y ancho.

Con el encerado me casan.

Por donde me agarran no mancho

y limpio por donde me pasan.

Adivinanza 13.

Soy duro por un lado;

por el otro blandito.

Si limpio el encerado,

borro lo que está escrito

Adivinanza 14.

¿Qué cosa soy que a mi paso

nada de lo escrito queda?

Si por una parte mancho,

por la otra todo es limpieza.

Adivinanza 15.

Un escobón negro

en un campo blanco.

Dejo todo negro

quedando yo blanco.

Adivinanza 16.

Cuanto más blanco soy

es que más sucio estoy.

Si a la pizarra voy,

bastante polvo doy.

Adivinanza 17.

Cuando está limpio, sucio parece.

Deja negra la pizarra:

con el yeso se emblanquece.

Sucio está y limpio reluce.

Adivinanza 18.

Cuanto se me pone por delante,

si está con tiza escrito o pintado

en pizarra o sitio semejante,

elimino con mucho cuidado.

Adivinanza 19.

Te acompaño en la clase,

muy quieto y muy callado.

Si al encerado voy,

anochece en lo claro.

Adivinanza 20.

Soy utensilio de clase

que lo maneja cualquiera.

Vuelo sobre las palabras

para que tú no las veas.

Carmen Bravo Villasante. Escritora madrileña especializada en libros infantiles. En sus manos, el libro Una, dola, tela, catela: El libro del folklore infantil. (Valladolid, Miñón, 1982).

Grupo 2. Tema propuesto para construir la adivinanza: la clase (o el aula). Número de participantes, 24.

Adivinanza 1.

Al entrar por la mañana,

con mis amigos me siento;

cuando salgo por la tarde,

ya me sé un bonito cuento.

Adivinanza 2.

Sola estoy en vacaciones,

y durante el curso llena;

Soy lugar donde se aprenden

cosas que valen la pena.

Adivinanza 3.

En días sin fiesta

me lleno de gente

que no duerme siesta

y estudia y aprende.

Adivinanza 4.

Soy un lugar

divertido y alegre.

Dentro de mí

se juega y aprende.

Adivinanza 5.

Es como mi segunda casa:

en ella canto, juego, pinto;

hablo, escribo, leo en voz alta,

sumo y multiplico por cinco.

Adivinanza 6.

Si entras en ella,

¡a trabajar!;

si sales de ella,

puedes jugar.

Adivinanza 7.

Con una j al principio,

pareciera una prisión:

jaula para un pajarillo

que quiere volar al sol.

Adivinanza 8.

En verano me duermo,

muy triste y aburrida.

Los niños, en otoño,

me devuelven la vida.

Adivinanza 9.

Todos los días del curso

allí aprendes a montones;

pero a finales de junio,

la cierran por vacaciones.

Adivinanza 10.

Llena de niños por las mañanas:

las mesas y sillas, ocupadas;

Por las tardes se queda vacía:

muchas cartillas amontonadas.

Adivinanza 11.

Se sale al recreo

cuando el timbre toca;

ya vuelve el maestro

si suena de nuevo.

¡Nadie se equivoca!

Adivinanza 12.

Los lunes se abren sus puertas.

En la pizarra, el copiado.

Entra el sol por las ventanas.

En el cuaderno, el dictado.

Adivinanza 13.

Es una linda casita

con veinticinco habitantes;

sus paredes con dibujos,

y libros en los estantes.

Adivinanza 14.

Mucho nos divertimos

en esta habitación

y aprendemos las cosas

con gran aplicación.

Adivinanza 15.

Lugar agradable soy

y te acojo con cariño;

en mi casa aprenderás

y dejarás de ser niño.

Adivinanza 16.

A unas horas entro;

a otras horas salgo;

mientras estoy dentro,

siempre se aprende algo.

Adivinanza 17.

Mágico cajoncito

lleno de ratoncillos

que aprenden despacito

problemas muy sencillos.

Adivinanza 19.

El abrigo en el perchero.

Los libros sobre la mesa.

Caligrafía primero,

dibujada con esmero;

y en el recreo, ¡sorpresa!:

un helado de frambuesa.

Adivinanza 20.

Materiales escolares.

Niños y niñas leyendo.

No hubo mejores lugares

para crecer aprendiendo.

Adivinanza 21.

Siempre en ella estoy atento.

Trabajo de buena gana

desde que entro de mañana;

y la abandono contento.

Adivinanza 22.

Cuando me dan vacaciones

los niños desaparecen;

sin papeles, los cajones;

y los libros se adormecen.

Adivinanza 23.

¿Qué cosa soy que se llena

de niños por la mañana,

y los ve partir con pena

si la noche está cercana?

Adivinanza 24.

Hay pizarras y percheros,

mesas, sillas y carteras;

para escribir, lapiceros;

y en el rincón, papeleras.

Conviene destacar que se insistió en que la adivinanza debía formularse en verso y, en la medida de lo posible, empleando recursos propios de la lengua poética.

JUAN CERVERA BORRÁS (1928-1996). Especialista en literatura infantil. Autor de un libro tan sugestivo como La leyenda de las palabras (Valladolid, Miñón, 1984).
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JUAN CERVERA BORRÁS (1928-1996). Especialista en literatura infantil. Autor de un libro tan sugestivo como La leyenda de las palabras (Valladolid, Miñón, 1984).
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