Costaría discernir que fue lo más patético en ese corral de peluches electroacústicos y horteridad urbi et orbi, que conocemos como el festival de Eurovisión. Si la performance de casquería que representó a España o el mensaje previo de RTVE, no sólo fuera de lugar, sino digno del analfabetismo coronado que acreditan sus asesores: “Frente a los derechos humanos, el silencio no es una opción. Justicia y paz para Palestina”. ¿Cómo que “frente a los derechos humanos”? Será “frente a la vulneración” de los derechos humanos, que es de lo que se trata y en lo que todos estamos de acuerdo.