Cuando las películas ofrecen un vistazo al futuro, el resultado suele ser desalentador; nadie parece ser para nada optimista. La mayoría de las historias giran en torno a la explotación de la Tierra por parte de la humanidad y su continua destrucción hasta hacerla apenas habitable. Pero existen otras maneras de convertir la vida cotidiana en un infierno. Una de las más comunes es ceder el control de nuestras vidas a la tecnología. Este es un tema que se ha retomado repetidamente en los últimos años, con títulos como Diabólica y M3GAN 2.0 que ilustran cómo la inteligencia artificial puede tomar el poder y dejarnos a su merced. Ahora se estrena Zona 3, otra película que nos advierte sobre este tipo de peligros.
Todo en obras, en reconstrucción, en reformas. La casa de Roald Dahl, su vida privada, sus declaraciones públicas sobre el estado de Israel y su invasora ocupación sobre territorios ajenos.