Cuando se escucha “el mundial” inmediatamente se sabe de qué estamos hablando; ese momento mágico en el cual, sobre las diferencias, todas las esperanzas se vuelcan en un goooool, en un abrazo colectivo, en un momento de alegría.
Hay obras en la dramaturgia actual que avanzan en línea recta y otras que se despliegan como un mapa roto.