Ni siquiera sé si existo. Me lo cuentan, me encuentro con gente que me habla, asisto al teatro, escribo, leo e, incluso, como, duermo, sueño y, creo, hago otras cosas.
“Los versos de Ernestina de Champourcín rezuman una aspiración de verdad,hondura, eternidad y transparencia. Su poesía transita angustiadamente de lo humano a lo divino, alumbrada por su conciencia de la temporalidad del ser. Poeta de talante muy personal, prefirió rendir culto a la inspiración que hacer oficio de su vocación, que vivió sin plazos ni escuelas, ni más constricciones que las de su propio yo anhelante de plenitud. Cantó a los placeres del amor sensual cuando las mujeres callaban, encauzó su sentimiento religioso cuando no era moda y verbalizó el extrañamiento del regreso a un territorio geográfico, humano y poético al que ya era ajena”.